Jaime Jankelevich: Y su diagnóstico continúa errado

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Cuando un médico tiene mal diagnóstico, es el paciente quien sufre las consecuencias porque normalmente el tratamiento que se le indica es equivocado y, en lugar de mejorar, empeora. Es lo que le pasó a la economía chilena bajo el mandato de la Dra. Bachelet, la gran responsable de su debilitamiento.

Las declaraciones de la ex Presidenta Bachelet en The Clinic acerca del estado actual de la economía, caricaturizándola de debilucha, demuestra una vez más lo equivocada que es su visión y lo errado de su diagnóstico en materias que no domina. Al igual como se equivoca hoy, atacando irónicamente la labor del gobierno actual, equivocó ayer su diagnóstico sobre la situación del país, sobre las necesidades y ambiciones de la ciudadanía, desconociendo todo lo que se había logrado desde el retorno de la democracia y al ser elegida por segunda vez, basada en dicho diagnóstico, le impuso a su gobierno una conducción bajo una lógica refundacional.

El paupérrimo crecimiento de nuestra economía en los cuatro años que duró su mandato es el peor desde el retorno de la democracia.

Olvidada parece estar hoy la retroexcavadora, aquella metáfora expuesta con arrogancia para explicarnos que había que demoler todos los cimientos del modelo neoliberal y que estuvo presente durante sus cuatro años de gobierno. Olvidados también están los polarizantes mensajes, aquellos de los poderosos de siempre, para explicar la muy mala reforma tributaria; la demonización del lucro; eso de bajar de los patines a los niños; el cortar las concesiones hospitalarias y tantas otras malas recetas que no vale la pena recordar. Lo lamentable de todo eso es que tuvieron que pasar cuatro años para que se diera cuenta lo equivocada que estaba, al sufrir su gobierno y su coalición una contundente derrota electoral que puso al actual gobierno al mando del país y que tiene a sus aliados en la desesperación de no saber qué tipo de oposición ejercer, todos divididos y sin lograr rearmarse tras la derrota.

Dicho lo anterior, es indispensable preguntarse qué consecuencias tuvo para Chile ese mal diagnóstico original y el tratamiento elegido por la Dra. Bachelet para conducir el país. Las que más fácilmente se señalan son las desastrosas reformas tributaria y laboral, siendo esta última la más compleja de revertir. Lamentablemente, la nueva ley laboral introdujo la incerteza jurídica al mundo del trabajo, al existir desde la posibilidad de hacer uso de resquicios legales, como los que pretenden ejercer los dirigentes sindicales de Minera Escondida para volver a la mesa de negociación en 18 meses, sin importarle el país, como “genitalmente” lo expresara su directiva, hasta impedir que soluciones tecnológicas autónomas cumplan servicios de atención a clientes en caso de huelga, como ya ha ocurrido.

Esto es lo que superficialmente destaca, como la nata en una taza de leche, pero los efectos más profundos de su terapia refundacional dejaron heridas abiertas en la economía, que no solo le hicieron perder dinamismo, paralizar la inversión, incrementar la deuda y detener el crecimiento, sino que motivaron la baja en la clasificación de riesgo del país. El paupérrimo crecimiento de nuestra economía en los cuatro años que duró su mandato es el peor desde el retorno de la democracia. Al llegar el nuevo gobierno, se encontraron además con que el déficit fiscal era mayor que el que se comunicó inicialmente, reflejando el mal estado en que dejó la economía del país.

Más allá de tener que revertir las consecuencias de las malas políticas aplicadas en el gobierno anterior, cual es un Congreso adverso, donde no tiene mayoría en ninguna de las dos cámaras.

Con estas credenciales aquí expuestas, pienso que la prudencia habría sido una mejor consejera para la ex Presidenta a la hora de emitir opiniones sobre el estado actual de la economía nacional. No es necesario recurrir a las cifras para demostrar cuán equivocada está respecto de su diagnóstico, aun cuando todavía no se sientan los efectos del cambio en la tendencia de crecimiento, del retorno de las inversiones y del mejor ambiente para el desarrollo de nuevos proyectos.

Como el mundo digital nos ha traído la instantaneidad en todo, tendemos a esperar que los beneficios a los cuales aspiramos se produzcan de igual manera. Pero las tareas humanas no gozan de esa particularidad con que los bits and bytes han cambiado nuestras vidas, por lo que es necesario mantener la prudencia y saber esperar.

El actual gobierno tiene una dificultad adicional, más allá de tener que revertir las consecuencias de las malas políticas aplicadas en el gobierno anterior, cual es un Congreso adverso, donde no tiene mayoría en ninguna de las dos cámaras. Esto implica que las reformas que quiere introducir no serán de fácil trámite, por lo que es necesario moderar las expectativas que podamos tener respecto de la rapidez con que se verán los cambios y lo pronto que fluirían sus beneficios hacia nuestra vida diaria.

Ahora que la ex Presidenta fue ungida como Alta Comisionada para los Derechos Humanos en Naciones Unidas, seremos testigos de su silencio, dado que dicho alto cargo le impide expresar opiniones políticas en relación con ningún país, por lo que nuevamente después de cuatro años, al igual que al fin de su presidencia, tal vez reconozca que su diagnóstico estaba equivocado y que la economía no estaba debilucha como relajadamente lo declaró.

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