Hong Kong: volver al centro del problema

0 9

Quizás porque Xu Bu ha estado viviendo en una nación llena de medios de comunicación controlados por el Estado, un severo control sobre la información de internet, un acceso restringido a la web y una estricta censura sobre la prensa, ignora por completo la cultura y noticias sociales de Hong Kong. Para cualquiera que haya estado haciendo un seguimiento de la situación de Hong Kong, la descripción de Xu se parece más a una pieza de “hechos alternativos”.

 

Desde el estallido de las protestas antiextradición en junio, los medios de comunicación internacionales han estado cubriendo el movimiento. Innumerables imágenes apuntan a una cosa: la brutalidad desenfrenada de la policía de Hong Kong. Violando las directrices de los proveedores de armas, la policía antimotines disparó deliberadamente gas lacrimógeno a los manifestantes. Utilizó gas en recintos cerrados y convirtió más de una estación de metro en cámaras de gases. La policía lanzó gas pimienta o golpeó violentamente a manifestantes en retirada, e incluso a periodistas, sin motivo alguno. Disparó balas de goma y de esponja a las cabezas de los manifestantes, lo que dejó al menos a tres de ellos con heridas en los ojos. Policías encubiertos fueron sorprendidos haciéndose pasar por manifestantes, abriendo fuego por la espalda y realizando cruentos arrestos.

 

Contrario a lo que Xu describió, fue la policía de Hong Kong la que impidió que personal médico rescatara a los manifestantes y ciudadanos heridos. Policías pusieron en riesgo a los heridos e hicieron que un manifestante permaneciera desmayado por 30 minutos sin el debido tratamiento de primeros auxilios. En cambio, fueron los manifestantes quienes se abrieron como el Mar Rojo para dar paso a las ambulancias. Ayudaron a los niños y otros adultos para que usaran cascos protectores y mascarillas. Incluso, abuelos en la protesta se pararon en la línea del frente, se arrodillaron a los pies de los policías y les rogaron que dejaran de disparar, tal como lo hizo “el hombre del tanque” hace 30 años. Pero todo esto está muy censurado en las cartas de Xu.

 

Para una mayoría de hongkoneses, la policía es más como una figura que viola la paz. Una reciente encuesta muestra una aguda baja en la satisfacción de la ciudadanía respecto de la policía, de 60,1% en junio a solo 39,4% en agosto. Esa es la razón de por qué una investigación independiente sobre violencia policial es una de las demandas clave de los manifestantes. No obstante, Beijing y el gobierno de Hong Kong hacen caso omiso del problema y respaldan toda la conducta indebida e imprudente de la policía.

 

Los políticos pro-Beijing todavía tienen el falso concepto de que algunos “líderes” están detrás de todo el movimiento, pero la realidad es totalmente lo contrario. El movimiento no tiene líderes. Indignados por la mala administración del gobierno, todos los hombres honestos optan por proteger la ciudad a cualquier costo y luchar por la próxima generación. De un modo más similar al concepto de “crowdsourcing”, las personas contribuyen con sus ideas y comparten el trabajo de otros. En consecuencia, es absolutamente inútil que Xu me catalogue como el líder del movimiento.

 

La etiqueta de separatista es otra táctica común que emplea Beijing para desacreditar cualquier petición de reformas. A través de todo el movimiento, se han expuesto las Cinco Demandas de los manifestantes en forma fuerte y clara, las que incluyen un completo retiro del proyecto de ley de extradición, una investigación independiente sobre la violencia policial, anulación de la clasificación de amotinamiento, retiro de los cargos contra los manifestantes arrestados y un verdadero sufragio universal. No se menciona para nada la independencia de Hong Kong. Pero el gobierno de Beijing ve nuestras Cinco Demandas de un modo hostil y califica el movimiento como un intento de derrocar a Beijing. Esas acusaciones sin fundamento no ofrecen ninguna solución a la raíz del problema de la ciudad. Eso es un vivo ejemplo de la ignorancia de Beijing sobre las demandas de los hongkoneses.

 

La democracia es la única salida para el actual punto muerto político. No obstante, en su narrativa nacionalista, Xu mintió a los chilenos al decir que las personas (en Hong Kong) empiezan a tener el verdadero derecho democrático después de 1997. De hecho, el Movimiento de los Paraguas en 2014 tuvo su origen en el rechazo de Beijing a un verdadero sufragio universal en Hong Kong. Una vez más, los actuales disturbios revelan la crisis de legitimidad del gobierno existente. Beijing tiene que enfrentarlo, no evitarlo.

 

Después de todo, Hong Kong es un centro financiero internacional. Los inversionistas de todo el mundo buscan un sistema completamente diferente al de China. Las protecciones de los derechos humanos y libertades deberían adherir a los estándares internacionales. Esa es la única forma de mantener la confianza de la comunidad internacional en esta ciudad global. Si Beijing sigue insistiendo en que Hong Kong sea como el continente, Hong Kong es simplemente otra ciudad de China, lo que será un golpe desastroso para los intereses internacionales. Por lo tanto, la comunidad internacional debería levantar la voz y apoyar a Hong Kong en los temas de democracia, libertad y derechos humanos.

 

Joshua Wong

 

http://www.elmercurio.com/blogs/2019/09/09/72359/Hong-Kong-volver-al-centro-del-problema.aspx

Déjanos tu opinión

Leave A Reply

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.