Gobierno decide restarse de cita multilateral en Marruecos por “profundas diferencias” ante pacto migratorio que impulsa la ONU

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El Gobierno de Chile decidió restarse de la cita que se realizará en Marruecos para tratar el “Pacto Mundial para una migración ordenada, segura y regular”, que promueve la Organización de las Naciones Unidas.

Dicho acuerdo ha generado amplio debate en Estados Unidos y Europa. Tanto así que el Gobierno de Donald Trump lo ha cuestionado y países como Austria, Bélgica, Hungría, República Checa o Croacia han anunciado que lo votarán en contra.

En Chile, el gobierno de Sebastián Piñera, a través de la subsecretaría del Interior que comanda Rodrigo Ubilla, hizo un detallado análisis de la iniciativa. (ver entrevista)

Y ante la reunión que comenzará en Marruecos para abordar el tema (10 y 11 de diciembre), y en que habría una adopción del acuerdo por aclamación, el Ejecutivo decidió no asistir ya que tiene “profundas diferencias” en distintos aspectos del pacto.

Así lo plantea un documento al que accedió “El Mercurio”, donde se explicita la posición del Gobierno ante este acuerdo, que luego de la cita de Marruecos será presentado en la Asamblea General de la ONU (del 17 al 19 de diciembre) para su votación formal por parte de la comunidad internacional. A esa instancia -donde votará individualmente cada país- Chile sí asistirá.

El “Pacto Mundial para una Migración ordenada, segura y regular” consta de 23 objetivos. El Gobierno tiene serios reparos con al menos cinco de ellos (ver recuadro). Estos son extractos claves del documento de Interior.

-“No se aprecia diferencia entre migración regular e irregular: Este es un tema que Chile considera muy complejo, debido a que equipara dos realidades diferentes, la del migrante que cumple con toda la legislación del país de destino y reside en él en regla, con aquellos que no lo hacen o no lo han hecho. Creemos, firmemente que los accesos y libertades de circulación de uno y otro no pueden ser semejantes”.

-“Reunificación familiar: Chile respeta la reunificación familiar de los migrantes regulares que habiten en el país, tal y como está establecido en convenciones internaciones que ha ratificado y que se encuentran vigentes. El Pacto Mundial no realiza distinción entre regular e irregular con respecto a la reunificación familiar y nuestro país cree, firmemente, que ésta debe ser limitada a los migrantes regulares”.

-“Inmigrar no es un derecho humano: La política migratoria del Presidente Piñera cree en los derechos humanos de los migrantes, en su respeto y garantía, pero no considera la existencia de un derecho humano a migrar. Esta cuestión fundamental en la reforma migratoria chilena no se expresa en el pacto y preocupa la ambigüedad en el contenido del mismo sobre este punto”.

“Flexibilidad de los visados: Si bien la migración regular y la flexibilidad de los visados es un objetivo compartido por nuestro país, Chile cree en el equilibrio entre el legítimo derecho del Estado y sus ciudadanos de normar la forma en que los extranjeros ingresan y permanecen en el país, con el respeto y garantía de los derechos fundamentales de los migrantes y la mitigación de los riesgos asociados con el movimiento de personas, para así reducir la migración irregular y reprimir las actividades transfronterizas ilícitas. La redacción de este objetivo, en el Pacto, solo establece acciones relativas a la movilidad laboral basadas en los derechos del migrante y no plantea, en ningún caso, el derecho de los Estados para regular la forma en que se accede a la regularidad, por lo que se rompe todo equilibrio”.

“Asistencia y protección de vulnerabilidad en los países de origen: Al establecer que los Estados deben responder con asistencia y protección a la circunstancias de vulnerabilidad en los países de origen, tránsito y destino, incluso ante las corrientes migratorias mixtas, hay un enfrentamiento directo con nuestra política migratoria nacional, pues se crea un estatuto intermedio entre la migración ordinaria y el refugio. Esto es inaceptable, ya que no permite examinar la admisibilidad ni rechazar al inmigrante ‘humanitario’, lo que en la práctica significa establecer el derecho a migrar y una confusión absoluta de las necesidades de protección internacional de los refugiados con la realidad de los migrantes de otra naturaleza”.

-“Apoyo financiero y jurídico a migrantes retornados: Establece una nueva definición del principio de no devolución, con la que la política migratoria de Chile difiere profundamente. Primero, el principio de no devolución no puede verse ajeno a la institución del refugio. Este es un Pacto de Migraciones y se establece claramente la diferencia entre el migrante y el refugiado en el preámbulo, por lo que resulta incoherente la definición establecida en este objetivo. Para Chile, ésta es una institución que cuando se ve separada del refugio, extiende, sin ninguna limitación la protección del refugiado a cualquier persona, lo que la desnaturaliza”.

“La positiva experiencia chilena ha demostrado que el mayor problema de los migrantes para volver a sus países de origen es de índole económico. Frente a esta realidad el gobierno chileno diseñó el Programa de Retorno Humanitario asistido que ya han utilizado más de 300 personas en el último mes”.

“Sin embargo, no es posible que el Estado de destino (Chile) pueda ‘garantizar apoyo financiero y jurídico a los migrantes retornados y la asistencia en sus procesos de reintegración’. Esto es un deber del Estado al cual retornan y sin su anuencia, no sería posible realizar ninguna acción”.

“Chile cree en el equilibrio entre el legítimo derecho del Estado y sus ciudadanos de normar la forma en que los extranjeros ingresan y permanecen en el país, con el respeto y garantía de los derechos fundamentales de los migrantes”.

“No es posible que el Estado de destino (Chile) pueda ‘garantizar apoyo financiero y jurídico a los migrantes retornados y la asistencia en sus procesos de reintegración'”.

Subsecretario Ubilla: “Creemos firmemente en los derechos humanos de los migrantes, pero no en que migrar sea un derecho humano”

El subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, abordó con “El Mercurio” los aspectos del documento donde se expone la posición de Chile y que llevaron al Ejecutivo a restarse de la cita que se realizará en Marruecos para analizar el acuerdo.

“El Gobierno de Chile ha decidido no participar en la reunión de Marruecos, donde se verá el Pacto Mundial de Migración, dado que las conclusiones de ese encuentro van a ser formuladas a partir de una proclamación del documento. Esto impide mantener una posición de individualidad donde se hacen observaciones o reservas significativas a ese documento. Es por eso que el Gobierno no participará en la reunión de Marruecos, pero sí en la de Nueva York, donde se pueda manifestar abiertamente la votación individual que queda registrada”, dice Ubilla.

“Uno de los puntos complejos -agrega- es que el documento del pacto muestra una ambigüedad total respecto de la migración regular e irregular. Establece una condición igualitaria. Para los países eso implica un problema fundamental”.

En el análisis del Ejecutivo, de hecho, se plantea que el pacto busca “el establecimiento de ‘procedimientos accesibles y expeditivos que faciliten la transición del estatus irregular al regular’. Este punto está absolutamente en contra de la política migratoria de nuestro gobierno. Nuestro criterio siempre ha sido que permitir el cambio de estatus migratorio dentro del país de destino incentiva la irregularidad y atenta contra la seguridad migratoria”.

Frente a este reparo, Ubilla plantea: “Cuando hablamos de migración regular y ordenada, estamos diciendo ‘bienvenidos los migrantes que cumplen con los requisitos’ que la normativa establece para que trabajen o estudien en Chile. Si se es ambiguo entre la regularidad e irregularidad, entonces estamos diciendo que da lo mismo llegar en una condición u otra. Eso no puede ser”.

Luego, en la Asamblea General del 17 de diciembre los países tendrán que votar acerca del pacto.

En torno a las críticas que el Gobierno señala, Ubilla dice: “Nuestra posición es clara. Nosotros decimos que la migración no es un derecho humano. El derecho lo tienen los países de definir las condiciones de ingreso de los ciudadanos extranjeros. Si fuera un derecho humano, entonces estamos en un mundo sin fronteras. Creemos firmemente en los derechos humanos de los migrantes, pero no que migrar sea un derecho humano”.

El subsecretario enfatiza en que el gobierno de Sebastián Piñera ha buscado ordenar y regularizar la migración en el país. Cita el ejemplo del “plan de regularización extraordinaria”, al que se acogieron más de 150 mil personas.

“El gobierno anterior había sido ambiguo en estas materias. Teníamos un grupo significativo de extranjeros que había venido a Chile, que el gobierno los había dejado entrar como turistas y que estaban en condición irregular. La Nueva Mayoría generó este flujo exacerbado; entraron más de 400 mil extranjeros en cuatro años porque les permitieron administrativamente entrar como turistas y luego cambiar su visa dentro de Chile”.

“El gobierno de Chile ha decidido no participar en la reunión de Marruecos dado que las conclusiones de ese encuentro van a ser formuladas a partir de una proclamación del documento. Esto impide mantener una posición de individualidad donde se hacen observaciones o reservas significativas a ese documento”.

Objetivos que en su articulado generan reparos en el Ejecutivo

El Pacto Migratorio que impulsa la ONU cuenta con 23 objetivos. El Gobierno tiene reservas claras en el detalle de al menos cinco de ellos. Estos son: 5) Aumentar la disponibilidad y flexibilidad de las rutas para la migración regular. 7) Abordar y reducir las vulnerabilidades de la migración. 15) Proporcionar a los migrantes servicios básicos. 17) Eliminar todas las formas de discriminación y promover un discurso público con base empírica para modificar las percepciones de la migración. 21) Colaborar para facilitar el regreso y la readmisión en condiciones de seguridad y dignidad así como la reintegración sostenible.

El resto de los objetivos son: 1) Recopilar y utilizar datos precisos y desglosados como base para formular políticas con base empírica; 2) Minimizar los factores adversos y los factores estructurales que obligan a las personas a abandonar su país de origen; 3) Proporcionar información precisa y oportuna en todas las etapas de la migración; 4) Asegurar que todos los migrantes tengan prueba de identidad legal y documentación adecuada; 6) Facilitar la contratación equitativa y salvaguardar condiciones de trabajo decente; 8) Salvar vidas y establecer esfuerzos internacionales coordinados sobre migrantes desaparecidos; 9) Fortalecer la respuesta transnacional al tráfico ilícito de migrantes; 10) Prevenir, combatir y erradicar la trata de personas; 11) Gestionar las fronteras de forma integrada, segura y coordinada; 12) Fortalecer la certidumbre y la previsibilidad en los procedimientos para una adecuada verificación de antecedentes, evaluación y derivación; 13) Utilizar la detención de migrantes solo como último recurso; 14) Mejorar la protección y asistencia consulares a lo largo del ciclo migratorio; 16) Empoderar a los migrantes para lograr la plena inclusión; 18) Invertir en el desarrollo de habilidades y facilitar el reconocimiento mutuo de calificaciones y competencias; 19) Crear condiciones para que los migrantes y las diásporas contribuyan plenamente al desarrollo; 20) Promover transferencias de remesas más rápidas, seguras y baratas y fomentar la inclusión financiera de migrantes; 22) Establecer mecanismos para la portabilidad de los derechos de seguridad social y ganados beneficios; 23) Fortalecer la cooperación internacional y las asociaciones mundiales para la seguridad, el orden y la migración regular.

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