El muro de Maduro y el PC

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uando Lenin ve que los bolcheviques pueden perder las elecciones al nuevo parlamento ruso, reacciona de inmediato y le dice a Dzerzhinsky y a Sverdlov: “¿Qué pasará si la Asamblea resulta ser con mayoría menchevique o kadete?… Ya tenemos el poder, ahora tenemos que retenerlo, probablemente con fuerza militar”. Aun así, accedió a las elecciones y, tal como lo predijo, los bolcheviques sacaron solo un 24%. Para eliminar el efecto de ese mal resultado, removió a los miembros del tribunal electoral, luego declaró a los miembros del Partido Kadete (centroderecha) enemigos del pueblo y los arrestó. Cuando diputados de la Asamblea reclamaron que esa medida no era legal, les respondió: “No tiene sentido siquiera discutir ese punto, pues el Partido Kadete es el estado mayor de la guerra civil contra el proletariado”. Y Trotsky agregaba: “No vamos a compartir el poder con nadie”. Posteriormente por la fuerza, la coerción y la violencia, suprimió la Asamblea y la reemplazó por un nuevo cuerpo donde tenía mayoría: el Sovnarkom.

Suena que lo hemos visto antes: Hungría con su levantamiento, la destrucción de “La Primavera de Praga”. Y ahora -en versión Macondo-Maduro. Cuando pierde elecciones genuinas, tiene su propio y dócil tribunal electoral, que anula el proceso. Encarcela a los cabecillas de la oposición, reemplaza el Congreso por una nueva asamblea constituyente, que se elige bajo sus condiciones. Y luego sigue en el poder, apoyado por la fuerza militar.

Ahora cierra las fronteras: un nuevo “muro” como el de la RDA (de concreto, y alambres de púa), el de Corea del Norte, y el muro marítimo de Fidel. Prohíbe la entrada de ayuda (como Honecker a Berlín), y acusa al culpable eterno: el imperialismo, que para Lenin era el inglés, y para sus continuadores, los Estados Unidos.

Y el Partido Comunista chileno apoyó a todos esos antidemocráticos y a todos esos muros: Stalin, Ceaucescu, Honecker, Fidel, y ahora al tirano macondiano de Maduro. El culpable: “El imperialismo”. Agresores extranjeros. Apoyo militar cubano (la “primavera de Praga” la destruyeron tanques de la URSS y en esa ocasión -siempre servil- con el apoyo de nuestro patético PC). Y no se puede discutir: quienes atacan a Maduro son “fachos” (ricos y pobres), esbirros de Trump o pinochetistas. En Venezuela no hay hambre ni inflación. Y si la hay es culpa de Trump y su cohorte. La entrega de ayuda es “invasión encubierta”, tal como reclamaban los líderes de la RDA respecto al puente aéreo para Berlín. Estos seguidores de Lenin (en versión europea, asiática, africana o latinoamericana) recuerdan a lo que decía García Lorca: “Tienen, por eso no lloran, de plomo las calaveras… Pasan, si quieren pasar, y ocultan en la cabeza una vaga astronomía de pistolas inconcretas…”.

Y lo más triste: En Chile, la juventud del PC sigue la misma senda, imperturbables y decididos a defender lo indefendible.

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