EL FRENTE AMPLIO CHILENO pierde ‘unidad en los propósitos comunes’

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Jorge Varela

 

¿Cuál es el pegamento ideológico-estratégico que podría unir a los juveniles marxistas del Frente Amplio (FA) envejecidos prematuramente, con el conjunto de partidos de centro e izquierda de la ex Nueva Mayoría (PC, PS, PPD, PDC) que hoy conforman la Unidad Constituyente?: ¿una serie de coincidencias acerca de la naturaleza de la sociedad, del Estado y del mercado?, ¿una visión materialista respecto del progreso humano?, ¿una postura anticapitalista destinada a demoler las estructuras del sistema?, ¿un proyecto de convergencia que sustituya al neoliberalismo?, ¿una idea luminosa inspirada en la reconstrucción del ´neosocialismo’ que yace en ruinas?, ¿la búsqueda común de un modelo democrático radicalizado?, ¿una concepción supraestatista del orden económico-social?, ¿la suscripción de una alianza de índole fetichista para fortalecer al neomarxismo?, ¿la aceptación de un cúmulo de elementos ideológicos propios de su adscripción a dicha ¨orgía conceptual´?, ¿la adicción fatídica por una alienación histórica que continúe pudriendo al pensamiento de izquierdas?, ¿un acuerdo táctico de conquista y praxis para acceder al poder, como expresión de voracidades compartidas?

La cuestión de la nueva hegemonía

Para quienes se comportan como acólitos retardados del marxismo-leninismo, más que como seguidores rigurosos de Antonio Gramsci, la cuestión de ´la hegemonía´ entendida como capacidad de mantener unido a un bloque socio-político carente de vitalidad ideológica propia, -que soporta contradicciones identitarias-, es un tema central. El concepto gramsciano de hegemonía como construcción, persigue unificar y dar respuesta a demandas heterogéneas e implica una elaboración ideológica, intelectual y cultural que es prioritaria y básica. Su propuesta (la de Gramsci) consiste en la consolidación de una nueva hegemonía que “capture el poder” y “funde” un nuevo Estado, a partir de la lucha ideológica y de la unidad de fuerzas sociales y políticas diferentes que converjan.

La hegemonía en Gramsci indica la dirección político-ideológica capaz de forjar la base social para la conquista del poder político y la construcción de un nuevo Estado. El pensamiento de Gramsci es “un nuevo capítulo del leninismo”, afirmaba Palmiro Togliatti, quien fuera secretario general del Partido Comunista italiano. (“Il leninismo nel pensiero e nellazione di Gramsci, en Studi gramsciani, Roma, 1958)

Si Antonio Gramsci es Lenin ‘revisitado’ y reciclado, -según Togliatti-, la pregunta entonces es: ¿dónde está la novedad del FA?, salvo que el tema de la nueva hegemonía sea solo una coartada propia de oportunistas contemporáneos.

Marxismo tardío y falso progresismo

En la búsqueda de la esquiva ´unidad en los propósitos´, Gael Yeomans diputada y expresidenta de Convergencia Social (CS), -una de las agrupaciones  del FA- señaló hace más de un año que su colectividad “encarna las luchas históricas de la izquierda en el siglo XX”. ¿Qué luchas?, ¿acaso añora los errores y fracasos de la Unidad Popular chilena que ella no conoció, ni vivió en carne viva? ¿Es ésta la izquierda del siglo XXI en la que dice ‘creer’? (“Crónica Digital”, 6 de mayo de 2019) ¿Es éste el ‘marxismo tardío’ edulcorado como si fuera un ‘dulce neomarxista’?

Si el Frente Amplio (Convergencia Social, Comunes, Revolución Democrática) y demás organizaciones componentes, pretenden transformar la realidad existente y eliminar las formas capitalistas para sustituirlas por otras, su actual estrategia metodológica es deplorable. (El consejo es que estudien los ‘Grundrisse’ (*) y el ´Capítulo VI, Inédito, de ‘El Capital’ para entender el concepto de ¨subsunción´, que algunos conocen como ‘proceso de subsunción’)

Algo no cuadra ciertamente en el diseño mecánico propuesto por los frente-amplistas.

¿Dónde se encuentra la falla, en una ignorancia consustancial al voluntarismo infantil, en una deficiente lectura de la realidad, en una deformación teórica, en la nostalgia por la faz oscura del pasado? Fernando Savater afirma que “ser reaccionario es preferir las fatalidades de ayer a las posibilidades de mañana”. “Hay reaccionarios de todos los colores”. “Stalin era sin duda de izquierdas, pero sería ridículo considerarlo ´progresista´ (por no mencionar a Pol Pot…)”. (entrevista, “El Mercurio”, 7 de febrero de 2010) Un listado al día debiera incorporar a Maduro, Ortega…).

Por eso, no hay que confiar en los políticos dogmáticos que prefieren asirse a modelos superados, sean de izquierdas o de derechas; mientras los segundos suelen confundir liberalismo con conservadurismo, los primeros exudan más resentimiento que igualitarismo. ¿Qué tipo de progresismo postula el Frente Amplio?

El camino hacia el desmembramiento

Hasta ahora no se ve como el FA pudiera repensar los rancios idearios de izquierda y en cambio es posible constatar que sus dirigentes se empecinan en construir la denominada ‘izquierda del encierro’ que en definitiva es la izquierda del fracaso y del pasado.

Después de la salida del Partido Liberal (PL) del Frente Amplio, de la renuncia de dos diputados de Revolución Democrática y de otros desmoronamientos anteriores, se aleja por ahora la posibilidad de construir un espacio de izquierda moderna y se huele el retroceso hacia una coalición estrecha con agrupaciones de izquierda radicalizada y el Partido Comunista. “Para nosotros es más natural una alianza con el Partido Comunista” ha declarado Giorgio Jackson, caudillo fundador de Revolución Democrática . (“La Tercera”, 9 de diciembre de 2020) “Debemos abrazar sin complejos ideas de izquierda”, ha twitteado el diputado Gabriel Boric, líder de Convergencia Social, como si en éstas se encontrará el gran mapa que muestra la ruta que conduce a la tierra prometida de los apetitos inconfesables y de los deseos oscuros. ¡Triste destino para quienes nunca han ocultado sus verdaderos apetitos de poder!.

(*) (“Grundrisse: Fundamentos Básicos, razones que están en la base, elementos fundamentales”)

9 de diciembre de 2020

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