¿Dónde están los niños?

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Por Roberto Méndez, Escuela de Gobierno UC

El año en que se inauguró la democracia, 1990, nacieron en Chile más de 300 mil niños. En este aciago año de 2020, no alcanzaremos a los 200 mil (todavía queda un par de semanas, pero tengo pocas esperanzas). Sí, ahora nacen cien mil niños menos ¡por año!

Mirando las cifras históricas de nacimientos, en los 90 vivimos nuestro propio “baby boom”, una generación de niños (hoy veinteañeros que se acercan a los 30) hijos de las enormes expectativas que, para sus padres, significó la vuelta a la democracia y un crecimiento económico absolutamente extraordinario (el PIB crecía al 9% anual por entonces). En ese periodo dorado, se produjo el mayor número histórico de nacimientos, un récord nunca superado.

Hacia mediados de los 90, los nacimientos comenzaron a disminuir, y la caída no ha cesado desde entonces. Los nacidos en esa década, los “baby boomers” noventeros, ya se educaron, fueron a la universidad (la mayoría primera generación) y hoy se enfrentan a la vida adulta. Sabemos poco de ellos, pero hay dos cosas claras: están muy enojados, y están teniendo mucho menos hijos que sus padres. (Si se calcula el número de nacimientos por habitante, la caída en estas tres décadas es superior al 50%).

Sobre el enojo de los jóvenes se ha escrito bastante. Carlos Peña en su libro “Pensar el malestar”, plantea que la “cuestión generacional” es uno de los principales elementos que explican el estallido social. Una explicación posible del conflicto (que no es de Peña) es que las desmesuradas expectativas de esos padres de los 90, gestadas a la par que concebían sus hijos, se transmitió como una suerte de presión sobre estos jóvenes, que experimentan hoy frustración y rabia hacia sus mayores. Ser la primera generación con educación universitaria tiene costos y, al parecer, no son menores.

Pero volvamos a los nacimientos. Mi planteamiento es que, paralelo al conflicto social, con mucho menos ruido y atención, se está gestando un derrumbe demográfico sin precedentes, excesivo para un país de desarrollo medio, como el que somos.

Aun no es posible determinar el efecto que la pandemia, la cuarentena y la incertidumbre económica y social de este último año tendrán sobre los nacimientos. Sospecho que se acelerará la caída. De hecho, a este 30 de noviembre el Registro Civil informa de solo 179.000 (aprox.) nacimientos inscritos, una caída de casi 8% respecto al año anterior.

Son muchos, demasiados niños menos, una población que envejece rápidamente, todo además confundido con una fuerte presión migratoria que podría modificar el cuadro completamente. Es un fenómeno que hay que analizar, empezar a reconsiderar las políticas públicas respecto a natalidad. Sospecho que está llegando la hora de aplicar estímulos a la natalidad, también de reconsiderar la política migratoria bajo esta nueva perspectiva demográfica. Al final del día, se trata de un tema de supervivencia.

https://www.latercera.com/opinion/noticia/donde-estan-los-ninos/SKDZYHHX5FD3TBOGPRDTQCLMVY/

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