Convención Mixta o Convención

0 144
  1. En torno al Proceso del 26 de abril

En la elección del 26 de abril cada persona recibirá en los respectivos lugares de votación dos cédulas para emitir su voto.

En la primera cédula el elector tiene que pronunciarse sobre si Aprueba una nueva constitución o la Rechaza.

En la segunda, se debe indicar que órgano prefiere para generar la nueva constitución en caso de que gane la opción Apruebo.

      La Primera cédula indicará:

¿Quiere usted una Nueva Constitución?

Esta pregunta se debe responder con marcando APRUEBO o RECHAZO

 

Una segunda cédula indicará:

 

¿Qué tipo de Órgano debiera redactar la Constitución?

Los electores deberán señalar una de las dos preferencias siguientes

“Convención Mixta Constitucional”, integrada en partes iguales por miembros              elegidos popularmente (86) y parlamentarios parlamentarias en ejercicio (86).

“Convención Constitucional” Integrada exclusivamente por miembros elegidos popularmente (155)

En ambos casos, los ciudadanos elegidos deben serlo conforme a la ley que rige para la elección de diputados.

Ambas cédulas son independientes y no tiene vinculación alguna. Si una persona vota RECHAZO la una nueva constitución, en la segunda puede optar por cualquiera de las alternativas propuestas: Convención Mixta Constitucional o Convención Constitucional.

  1. Caso que gane la opción Apruebo

            En caso que ganara la opción Apruebo, quienes redactarían la nueva constitución serían:

  • O los miembros de la Convención Mixta Constitucional, compuesta por 86 parlamentarios designados por el Congreso y 86 convencionalistas elegidos por votación popular
  • O los miembros de la Convención Constitucional, compuesta por 155 personas elegidas popularmente.

 

  1. La Convención Mixta Convencional y la Convención Convencional

            En ambas opciones hay muchas incertidumbres de cómo se completará la cantidad de convencionalistas constitucionales.

La ley que se ha promulgado para realizar el proceso del 26 de abril es poco clara y se presta para ambigüedades y abusos.

En ambos casos, (convención mixta constitucional o convención constitucional), se deduce que los partidos políticos tendrán la supremacía para nombrar a los candidatos que se incluirán en sus listas o pactos entre partidos; los candidatos independientes pueden formar listas individuales o pactadas entre varios de ellos con las desventajas de tener que cumplir con requisitos que la ley de elecciones impone a esta clase de candidatos (requisito de firmas para inscribirse y sin financiamiento fiscal).

El sistema de elección de los convencionalistas constitucionales que deben ser electos entre la ciudadanía, ya sea en la Convención Mixta (86) o Convención (155), está elaborado para privilegiar la acción político partidista por sobre la de los independientes.

En el caso de la Convención Mixta, la ley no especifica como será la designación de los 86 parlamentarios que la integrarían y queda la duda si ello será en proporción a la actual correlación de fuerzas del congreso o serán nominados por mayoría simple, acuerdos entre partidos u otra iniciativa que aparezca.

También surge la dicotomía por las remuneraciones que recibirán quienes integren las Convenciones ya que cada parlamentario que integre la Mixta, seguirá recibiendo su millonaria dieta y en contraposición, los convencionalistas constitucionales electos recibirán un sueldo de 40 UTM mensuales por un lapso de hasta 1 año (Aproximadamente 2.4 millones mensuales). Lo grave de esta situación es que 86 parlamentarios seguirán recibiendo su dieta para una función que no realizan (Legislar).

También en el caso de la Mixta, la ley, que fue promulgada por estos mismos parlamentarios, señala que dejarán de ejercer sus funciones mientras sean parte de la Convención, lo que es un gran contrasentido ya que inentendible que el Congreso pueda funcionar con 86 parlamentarios menos en circunstancias que hay una tremenda exigencia de trabajo para satisfacer las demandas sociales a través de un abundante y complejo proceso legislativo.

Más incertidumbre sobre la confirmación de la Convención Mixta Constitucional aparece cuando los parlamentarios están debatiendo el tema de la paridad de género, puesto que, si se aplicara la disposición ya acordada entre los parlamentarios de todos los partidos, significaría que 43 parlamentarias (de las 45) que forma parte de la Cámara de Diputas o Senado tendrían que integrarla para preservar el derecho a la paridad que se ha levantado como bandera de lucha partidista.

La Convención Constitucional (no mixta) significaría que todos los convencionalistas serán electos en elección popular con el solo objeto de elaborar la Nueva Constitución a partir de una hoja en blanco; aunque no se diga, esta modalidad es en rigor una Asamblea Constituyente corriéndose el riesgo de caer en las Asamblea Constituyente de 3ª Generación, sindicada por el Programa de Naciones Unidas, PNUD, como aquella destinada a cambiar el modelo de desarrollo neoliberal y terminar con las privatizaciones de los bienes nacionales de uso público.

La Convención Mixta Constitucional, también corre el riego de convertirse en Asamblea Constituyente de 3ª generación lo que dependerá de la cantidad y calidad de parlamentarios que sean elegidos por el Congreso como sus 86 representantes convencionalistas.

 

  • La totalidad del Proceso Constitucional es confuso, ambiguo y mal diseñado.
  • La hoja en blanco que se ha propuesto para la nueva constitución deja carta blanca para que una Asamblea Constituyente de 3ª generación acabe con las raíces del modelo de desarrollo establecido y que ha perdurado por 40 llevando a Chile a un lugar de privilegio entre las naciones del mundo.
  • Recién el 25 de junio de 2020, el Congreso tendrá que definir las leyes que regularán el proceso constitucional, por lo que las disyuntivas que se nos presentará el 26 de abril, entre elegir la Convención Mixta Constitucional o Convención Constitucional será sin que los electores tengan la certeza del significado real de cada uno de los dos órganos constituyentes que se proponen ni de que modo será su funcionamiento.
  • La única alternativa es Rechazar la propuesta de elaborar una nueva constitución y con ello asegurar que no caeremos en el abismo que se han abierto tan irresponsablemente.
  • Simultáneamente con entregar nuestro categórico Rechazo, el ejecutivo y el congreso deben dar prioridad a mejorar las actuales leyes, dictar nuevas y hacer los cambios constitucionales que se acuerden para dar rápida y efectiva satisfacción a las demandas sociales.

 

Renato Valenzuela Ugarte

Viña del Mar 5 de febrero de 2020

Déjanos tu opinión

Leave A Reply

Your email address will not be published.