Carabineros de Chile, los verdaderos patriotas

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Gonzalo Carrasco Astudillo

Abogado

Es sabido que el término “patria” proviene etimológicamente de pater, ligando la idea a un padre. La RAE define patria (en la edición de 1970) como “nación propia nuestra, con la suma de cosas materiales e inmateriales, pasadas, presentes y futuras, que cautivan la amorosa adhesión de los patriotas”. En la Grecia clásica, el patriotismo se encontraba vinculado a una fidelidad cívico-religiosa, es decir, a las instituciones políticas y a la religiosidad de la polis.

Por ello, el patriota ve en su bandera nacional una lealtad arraigada en el corazón, ve en ella los anhelos más profundos, las nobles aspiraciones para sí como para su familia. Sin embargo, la ingeniería social más sofisticada entiende, con perfecta claridad, que la destrucción de los símbolos es una de las mejores formas de destruir a una comunidad humana. En efecto, el comunismo sabe que el hombre es un ser simbólico con una vocación espiritual y por tanto, la manera de dejar al pueblo sin identidad es mediante la aplicación de la violencia a aquella simbología que nos da unidad. Dentro de estos símbolos están los Carabineros de Chile, las Fuerzas Armadas y la Iglesia.

Hay patriotas chilenos que han dado su propia vida por ella, mientras que el marxismo cultural y el internacionalismo supra nacional de la ONU la desprecia en sus bases originarias. En efecto, el Manifiesto Comunista de 1948 de Marx y Engels sustenta la tesis apátrida del proletariado. El internacionalismo obrero busca hacer estallar la conciencia ciudadana de un amor a la Patria y, por su parte, el internacionalismo supra nacional, con un carácter universalista y ecuménico pseudorreligioso, intenta mitigar el ardor del sentimiento patriótico.

Desde esta premisa parten los constantes ataques a Carabineros de Chile, esta es la razón del uso de banderas distintas a la chilena en las marchas (bandera mapuche, bandera negra, bandera de Arauco, etc.), este es el fundamento de los atentados incendiarios a distintas Iglesias.  Lo que hay detrás es un hacer violencia y destrucción a aquellos símbolos que conforman nuestra comunidad chilena. Básicamente, existe un atentado a la Patria.

¿Y qué ha hecho el Presidente de la República por defender a la Patria? Nada, es más, ha sido cómplice pasivo en su ineptitud al entregar el país en manos de quienes lo quieren destruir. Su incapacidad de controlar el orden público, por miedo a violar “derechos humanos” tragándose la falacia argumentativa de la verticalidad de estos derechos, demuestra que no tuvo el valor y el patriotismo de dar su vida, inclusive con la cárcel, para salvar a Chile. Sebastián Piñera no entiende que la arbitrariedad desplegada por ciudadanos particulares puede llegar a ser tan lesiva de la dignidad humana como la efectuada por agentes estatales.

¿Y parte del clero católico? Da palos de ciego, con un Administrador Apostólico en Santiago que, erigiéndose en tratadista de derecho constitucional, afirma que Chile indudablemente necesita una nueva Constitución y que abrirá las Iglesias para hacer cabildos ¿Cuál fue respuesta de la masa insurreccional? La quema de una decena de Iglesias. Es decir, existe parte del clero que no entiende nada.

¿Quedan patriotas? Sin duda, son los Carabineros de Chile. Durante estas semanas, ellos han estado dispuestos a defender el país como nadie más lo ha hecho, incluso con el riesgo de perder su propia libertad. Mientras la clase política “refunda el país”, esos valientes Carabineros están dispuestos a dar la vida por la Patria, luchando sin cesar a pesar de que el neomarxismo quiera destruir el símbolo que su propia existencia representa, los cuales además son instrumentalizados por un gobierno que cobardemente prefiere que sean ellos quienes “paguen con cárcel”.

En el estado político actual del país, la izquierda y la derecha han demostrado no tener las condiciones necesarias para resguardar a Chile. Podrán solamente aquellos, que con ardor interior, entienden que el que no ama a su patria no puede amar nada (Lord Byron), serán capaces aquellos de anidar generosamente el amor patriótico a sus conciudadanos, aunque sea uno a uno. Es sabido que este amor interior permite ganar guerras, ya que se ha constatado que un soldado no experimentado, pero que ame profundamente a su Patria, se crece en el combate y es capaz de superar a su oponente más técnico, pero tibio y apático en el campo de batalla.

Gonzalo Carrasco Astudillo

LL.M Magíster en Derecho UC ©

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