Cambio climático y desarrollo económico

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No es posible ni deseable retroceder a estadios anteriores del desarrollo humano.

Situaciones como la profusión de temperaturas récord este año en once ciudades chilenas, el inusual calor en París y Londres durante este verano boreal, los incendios en la Amazonía y Siberia y la creciente frecuencia e inusitada violencia de huracanes, ciclones y tifones en diversas partes del globo han sido manifestaciones recientes del fenómeno de cambio climático. Existiendo importantes grados de acuerdo científico respecto de la incidencia de la acción humana en el problema —a través del envío de gases de efecto invernadero a la atmósfera, producto de la generación de energía por medio de combustibles fósiles, o de metano, como resultado de la crianza de bovinos para la alimentación humana, entre otros—, algunos grupos han llegado a ver el desarrollo económico como un enemigo del equilibrio planetario, promoviendo una agenda que apunta, en los hechos, a combatirlo. Se trata de un enfoque equivocado y que puede llevar a resultados opuestos de los pretendidos.

Es importante tener ello en cuenta a propósito del rol de Chile como sede, en diciembre, de la vigésima quinta COP (COP25), la conferencia que reúne a los países del mundo para discutir medidas que mitiguen los efectos que el desarrollo induce en el clima del planeta y que elevan su temperatura promedio. El evento ha generado una expectación global y ha afectado, a su vez, la agenda política del país, la que, conforme se acerca la fecha, probablemente estará cada vez más cruzada por temas ambientales. Tal agenda debe ser, sin embargo, tratada con adecuado rigor.

En efecto, todos los técnicos, así como aquellos políticos que estudian seriamente estos problemas, concuerdan en que la manera de abordarlos es mediante mejores conocimientos científicos de los fenómenos involucrados, impulsando el desarrollo de innovaciones tecnológicas para combatir sus efectos deletéreos y destinando recursos financieros para la implementación de nuevas medidas y avances. Todo ello requiere de más desarrollo económico y no de menos, como pretenden ciertas posiciones radicalizadas. Las razones son varias. Desde luego, no es posible retroceder utópicamente a estadios anteriores del desarrollo humano, a menos que se pretenda negar a millones de personas la posibilidad de satisfacer sus necesidades y alcanzar los niveles de vida que la civilización actual es capaz de ofrecer y de que hoy solo goza una porción reducida del planeta. Pero, además, ello impediría el avance del conocimiento científico necesario para afrontar los propios desafíos que el cambio climático impone.

En ese contexto es que cabe apreciar testimonios como el de la joven sueca Greta Thunberg y su cruce del Atlántico en un velero para no quemar combustibles fósiles. Hay en su acción un profundo valor simbólico, que permite centrar la atención internacional en el problema. Equivocado sería, sin embargo, concluir que la solución para el mundo sea simplemente renunciar al avión como medio de transporte, como lo demuestra el hecho de que parte del equipo de apoyo a la embarcación haya debido trasladarse por esa vía a Nueva York. En definitiva, será el desarrollo económico el que permitirá contar con los recursos para sustituir los combustibles fósiles en todos los ámbitos y terminar con el daño ambiental que provocan.

https://www.elmercurio.com/blogs/2019/08/31/72168/Cambio-climatico-y-desarrollo-economico.aspx

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