Buenas intenciones

0 30

Los resultados de la Casen 2017 me recuerdan el refrán que dice que el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones. En efecto, el programa de la Nueva Mayoría -habiendo dado por superada implícitamente la lucha contra la pobreza- se propuso tomar medidas para reducir, entre otras, la desigualdad de ingresos. Sin embargo, los datos de la Casen indican que los indicadores de pobreza multidimensional y de distribución del ingreso se estancaron, después de aproximadamente una década de previo y continuo progreso.

No cabe duda que las señales recientes de Chile en asuntos de pobreza y distribución del ingreso son de dulce y agraz. Por un lado, la pobreza de ingresos se redujo entre 2015 y 2017 al 8,6 por ciento de la población, a pesar de que la economía creció poco. El efecto del explosivo aumento del empleo público debe haber influido en este resultado.

Por otro lado, la pobreza multidimensional -aquella que mide las carencias de la población en educación, salud, trabajo y seguridad social, vivienda y entorno, y redes y cohesión social-, después de una continua caída hasta 2015, se estancó en un 21 por ciento en 2017. En parte la explicación se encuentra en el comportamiento de la ocupación, de las jubilaciones y de otras variables relacionadas directa o indirectamente con el mercado del trabajo.

Finalmente, el coeficiente GINI de distribución del ingreso monetario, que desde el año 2009 venía disminuyendo -la desigualdad se venía reduciendo-, se estancó en el año 2017. Otros indicadores para diversas definiciones de ingresos muestran la misma tendencia. La explicación del fenómeno, sin duda, está relacionada con el comportamiento del mercado laboral en una economía semiestancada.
Pero la buena noticia viene de la OCDE. Una cosa es ser siempre relativamente pobre, y otra totalmente diferente es serlo sólo transitoriamente. Y un reciente estudio de la entidad sobre movilidad social destaca al país entre sus estados miembros por tener la más alta movilidad intrageneracional (de abajo hacia arriba y también al revés) y la segunda mayor movilidad de corto plazo.

En resumen, el análisis de los datos de la encuesta Casen 2017 sugiere que el esfuerzo redistributivo del gobierno de la Nueva Mayoría no rindió los frutos esperados, principalmente porque las medidas tomadas desincentivaron el crecimiento de la economía y el empleo. Dada la ya relativamente alta movilidad social en Chile, pareciera ser preferible privilegiar, como lo hace el actual gobierno, el crecimiento económico, para poder entonces seguir reduciendo las principales carencias de la población en materias tales como la escolaridad, la seguridad social y la habitabilidad.

 

Fuente:

Buenas intenciones

Déjanos tu opinión

Leave A Reply

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.