Ley dispareja es dura

1 504

Tribuna Domingo 11 de enero de 2015

Álvaro Pizarro Maas, ex Director de la Dirección del Trabajo.

Tanto se ha dicho y escrito sobre el proyecto de ley de reforma laboral: que es una reforma para satisfacer a las altas cúpulas sindicales, que no incentiva el empleo, que desincentiva la inversión, que incentiva un clima laboral enrarecido al interior de las empresas, que genera presiones que pueden tener pésimas consecuencias para las empresas, etcétera. Todo ello es correcto y sinceramente estimo que esta es la reforma laboral que más efectos negativos puede producir para las relaciones de todos los chilenos y para su posibilidad de progreso.

Pero esto no es todo; creo que el efecto más permanente y gravitante que las normas propuestas pueden acarrear dice relación con la abducción de libertad que conlleva si no se logra modificar sustancialmente, lo que se ve muy difícil.

En efecto, los trabajadores chilenos perderán toda posibilidad de tener opinión propia sobre las condiciones de trabajo y no podrán, por ello, sino ser un número representado por una cúpula sindical, la que a su vez es administrada por un partido político que no cree en el sistema económico que nos rige. Me siento regresando a los años 60, y sinceramente me parece que eso es lo que se persigue, lograr por esta vía el control de personas que no podrán expresarse, sino que serán “expresadas” por el sindicato.

Creo que los sindicatos pueden efectivamente cumplir una función catalizadora en las relaciones laborales, siempre y cuando sean “sindicatos sindicatos”, pero ello se ha ido perdiendo, como asimismo la confianza que se debiera tener en su actuar, precisamente porque la gran mayoría de ellos han pasado a ser instrumentos políticos.

Otro aspecto que complica notablemente la aceptación de esta reforma es la gran influencia que tendrá en el devenir de las relaciones laborales la Dirección del Trabajo, organismo que tuve el privilegio de dirigir hace ya muchos años. Hoy se ha transformado casi en un ente en el que a los empleadores les es muy difícil confiar; por el contrario, se sienten acosados. Aquellos que lean esta columna sin duda estarán de acuerdo conmigo. Lo he dicho tantas veces y lo repito ahora: en 76 años jamás ese organismo ha sancionado a un sindicato, y no me digan que no hay paros ilegales, ni sindicatos del día después, ni fueros artificiales.

(…)

Ya he leído en este mismo medio las primeras muestras de un sistema de negociación que la Concertación ha aplicado en todas las reformas laborales anteriores en las que me ha tocado participar. En efecto, no faltan quienes encuentran que la reforma no es suficiente; así ya ha opinado el mismo señor de la retroexcavadora y por supuesto la CUT. Esto le permitirá al Gobierno solicitar que no se pidan las modificaciones que estimamos necesarias, pues se corre el peligro de que el proyecto empeore.

Lamentablemente, debo decir que, en mi opinión, la posibilidad de modificar estas propuestas es baja, pues en el Parlamento esta materia será una conversación de sordos que se define por votación.

Álvaro Pizarro Maas

Abogado

http://www.elmercurio.com/blogs/2015/01/11/28450/Ley-dispareja-es-dura.aspx

Ayúdenos a llegar a miles de personas como usted.