Pedido al presidente de la CECh para que condene la imposición del "matrimonio" homosexual.

Tal iniciativa legal, como lo enseña las Sagradas Escrituras y el Magisterio ininterrumpido de la Santa Iglesia, constituye una afronta a la Ley natural y divina, 

“Bienaventurados los puros, porque ellos verán a Dios”.

Monseñor

Santiago Silva Retamales

Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile

Estimado Monseñor:


Como es de su conocimiento hace pocas semanas se puso nuevamente en tabla la discusión legislativa del proyecto de ley del mal llamado “matrimonio” homosexual, presentado por la ex Presidente Sra. Bachelet en 2017.


Tal iniciativa legal, como lo enseña las Sagradas Escrituras y el Magisterio ininterrumpido de la Santa Iglesia, constituye una afronta a la Ley natural y divina, pues contraría tanto el VI Mandamiento de la Ley de Dios cuanto la base natural de la sociedad.


Por lo anterior no dejó de llamar la atención de nuestra conciencia de católicos el hecho de que en la mayoría de los sermones pronunciados por los Sres. Obispos por ocasión del pasado Te Deum del 18 de septiembre, salvo muy pocas excepciones, no hubiese ninguna referencia al proyecto.


Por lo anterior venimos a solicitarle a Ud. que a nombre de la Conferencia Episcopal de los Obispos de Chile formule un llamado público que oriente las conciencias de los fieles en relación a esta iniciativa, aclarando que ella no sólo no debe ser obedecida, sino que tampoco un católico puede dar su voto a los legisladores que la apoyen.


Consideramos Monseñor que uno de los mejores modos de poner fin a los escándalos sexuales ocurridos al interior de la Iglesia es aprovechar todas las oportunidades para recordar de modo claro la santidad del matrimonio cristiano y la virtud de la castidad perfecta: “Bienaventurados los puros, porque ellos verán a Dios”.


Y, en sentido opuesto, recordar también los trechos del Antiguo y Nuevo Testamento en que las conductas sodomíticas son condenadas como graves ofensas a la Ley de Dios.


Sin otro particular, aprovechamos la ocasión para asegurarle nuestras oraciones por las altas responsabilidades de su cargo.


Credo, pasado y futuro de Chile.

Por un Chile autentico, cristiano y fuerte.

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