Frase de la semana

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“Para medirse la sublimidad de este instinto (materno), basta decir que el más tierno, el más puro, el más soberano y excelso, el más sagrado y sacrificado de los amores que haya existido en la tierra, el amor del Hijo de Dios por los hombres, fue por Este comparado al instinto animal. Poco antes de padecer y morir lloró Jesús sobre Jerusalén, diciendo: “¡Jerusalén, Jerusalén, cuántas veces quise Yo reunir a tus hijos como la gallina recoge a sus pollitos bajo sus alas, y tú no lo quisiste!”.

Plinio Corrêa de Oliveira, Tradición, Familia y Propiedad, TFP Informa, Bogotá, enero-febrero 1992, N° 68, Pág. 8-9 (*)

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