¿Te preguntas qué aprenderán tus hijos en clase de religión?

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No sé si los lectores se harán alguna vez la pregunta de qué aprenderán sus hijos en clase de religión, pero, si no lo hacen deberían hacerlo. Y si se lo preguntan, quizá lo mejor sea acudir a la Conferencia Episcopal Española para encontrar la respuesta.

Veamos lo que acaba de responder la página de Facebook de la Conferencia Episcopal: “¿Te preguntas qué aprenderán tus hijos en clase de Religión? Aprenderán una visión plural de la sociedad, donde podrán hablar, debatir y dialogar sobre diferentes temas“.

Y, por si quedaba alguna duda, lo ilustran con el típico dibujito relativista de igualdad de todas las religiones, campo abonado del agnosticismo religioso y de los que disimulan su rechazo al cristianismo con la pobre excusa de que todas las religiones son verdaderas (y, por lo tanto, puesto que dicen cosas completamente incompatibles, ninguna lo es).

Con todo el respeto, me atrevo a sugerir a los señores obispos que este tipo de afirmaciones y publicidades de la clase de religión solo sirven para que los padres nos convenzamos de que no debemos defender la clase de religión. Es más, tienden a convencernos de que lo ideal sería que desapareciera, se quemaran sus libros, sus torres y murallas fueran derribadas y se sembraran sus campos de sal para que las generaciones futuras pudieran aprender, con temor y temblor, de nuestros errores.

Si la clase de religión, según los propios obispos, sirve para lo mismo que un mitin de Podemos, ¿no será mejor que directamente vayan los niños a ese mitin? Si en nada se diferencia de una clase de educación (relativista y anticatólica) para la ciudadanía, ¿no será preferible que el Estado se ocupe de catequizar a los niños contra la fe y la Iglesia, sin necesidad de que esa propaganda de la apostasía se haga en nombre de la propia Iglesia?

Para aprender una “visión plural de la sociedad” no hace falta una clase de religión. Es más, quizá esto sorprenda, pero el objetivo del catolicismo no es tener una visión plural de la sociedad, sino una visión verdadera de Dios y de lo que Dios quiere para el hombre. Asimismo, para “hablar, debatir y dialogar sobre diferentes temas” no hace falta la clase de religión, ni la Iglesia, ni nada, porque eso es lo que hace todo ser humano cada vez que abre la boca. Si la clase de religión sirve para eso, es que no sirve para nada.

Lo triste, lo más triste, es que este anuncio no es malo porque deforme lo que es la clase de religión, sino porque refleja fielmente lo que es, en muchísimos casos, esa clase de religión. Así fueron las clases de religión que yo recibí durante tantos años: una soporífera proclama contra el consumismo y a favor de los “pobres” (que nunca quedaba claro quiénes eran ni qué querían), impregnada de relativismo religioso, llena de rencor contra la Iglesia y carente por completo del más mínimo indicio de fe católica. Es decir, una carga más para los niños, cuyo único efecto era vacunarlos para que ya no creyeran nunca. A fin de cuentas, habían “experimentado” de primera mano en qué consistía el cristianismo y resultaba evidente que era sal sosa que no servía para nada más que para ser pisoteada por las gentes.

En otras épocas, el mundo odiaba la fe y perseguía a los cristianos. En esta época, el mundo sigue odiando la fe, pero no necesita perseguirnos, porque ya nos ocupamos nosotros de avergonzarnos de esa fe, aguarla y sustituirla por la misma bazofia que come el mundo después de haber vomitado el cristianismo.

 

Fuente:

http://www.infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1908130246-ite-preguntas-que-aprenderan#more38247

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