Piden que se abra un debate sobre el Vaticano II

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Viganò, Schneider, Di Mattei… El Concilio Vaticano II, su alcance, sus consecuencias en la vida de la Iglesia ha entrado en un debate cada vez más abierto. Ahora son ya cincuenta los clérigos, periodistas y profesores quienes, en una carta abierta dirigida a Viganò y a Schneider, apoyan abrir este peligroso ‘melón’. He aquí la carta:

9 de julio de 2020

Sus Excelencias:

Los abajo firmantes deseamos expresar nuestra sincera gratitud por su fortaleza y cuidado de las almas durante la actual crisis de fe en la Iglesia Católica. Sus declaraciones públicas llamando a una discusión honesta y abierta del Concilio Vaticano II y los dramáticos cambios en la creencia y práctica católica que lo siguieron han sido una fuente de esperanza y consuelo para muchos católicos fieles. El evento del Concilio Vaticano II parece ser único en la historia de la Iglesia, después de más de 50 años de su conclusión. Nunca antes de nuestro tiempo un concilio ecuménico ha sido seguido por un período tan prolongado de confusión, corrupción, pérdida de la fe y humillación para la Iglesia de Cristo.

El catolicismo se ha distinguido de algunas falsas religiones por su insistencia en que el hombre es una criatura racional y que la creencia religiosa alienta, en lugar de suprimir, la reflexión crítica de los católicos. Muchos, incluyendo al actual Santo Padre, parecen colocar al Concilio Vaticano II, y sus textos, actos e implementación, más allá del alcance del análisis crítico y el debate. A las preocupaciones y objeciones planteadas por los católicos de buena voluntad, el Concilio ha sido considerado por algunos como un “superconcilio”, (1) cuya invocación termina en lugar de fomentar el debate. Su llamado a rastrear la crisis actual de la Iglesia hasta sus raíces y a pedir acción para corregir cualquier giro tomado en el Vaticano II que ahora se considera un error, ejemplifica el cumplimiento del oficio episcopal de entregar la Fe como la Iglesia la ha recibido.

Estamos agradecidos por sus llamados a un debate abierto y honesto sobre la verdad de lo que pasó en el Vaticano II y de si el Concilio y su implementación contienen errores o aspectos que favorecen los errores o dañan la Fe. Tal debate no puede partir de la conclusión de que el Concilio Vaticano II en su totalidad y en sus partes está per se en continuidad con la Tradición. Tal condición previa a un debate impide el análisis y el argumento crítico y sólo permite la presentación de pruebas que apoyen la conclusión ya anunciada. Si el Vaticano II puede o no reconciliarse con la Tradición es la cuestión a debatir, y no una premisa planteada a ciegas para ser seguida aunque resulte ser contraria a la razón. La continuidad del Vaticano II con la Tradición es una hipótesis a ser probada y debatida, no un hecho incontrovertible. Durante demasiadas décadas la Iglesia ha visto a muy pocos pastores permitir, y mucho menos alentar, tal debate.

Hace once años, Monseñor Brunero Gherardini ya había hecho una petición filial al Papa Benedicto XVI: (…) “me parece lógico, y urgente, que estos aspectos y contenidos sean estudiados en sí mismos y en el contexto de todos los demás, con un examen atento de todas las fuentes, y desde el punto de vista específico de la continuidad con el Magisterio de la Iglesia precedente, tanto solemne como ordinario. Sobre la base de una obra científica y crítica -tan vasta e irreprochable como sea posible- en comparación con el Magisterio tradicional de la Iglesia, será posible entonces extraer materia para una evaluación segura y objetiva del Vaticano II”. (2)

También les agradecemos su iniciativa de identificar algunos de los temas doctrinales más importantes que deben abordarse en un examen tan crítico y de proporcionar un modelo de debate franco, aunque cortés, que puede implicar un desacuerdo. Hemos recogido de sus recientes intervenciones algunos ejemplos de los temas que ustedes han indicado que deben ser abordados y, en caso de que se consideren deficientes, corregidos. (…)

–La libertad religiosa para todas las religiones como un derecho natural querido por Dios

El obispo Schneider: “Entre los ejemplos se encuentran ciertas expresiones del Concilio sobre el tema de la libertad religiosa (entendida como un derecho natural, y por lo tanto positivamente querido por Dios, de practicar y difundir una religión falsa, que puede incluir también la idolatría o incluso peor)…”. (3)

El obispo Schneider: “Desafortunadamente, sólo unas pocas frases más tarde, el Concilio [in Dignitatis Humanae] socava esta verdad al exponer una teoría nunca antes enseñada por el constante Magisterio de la Iglesia, es decir, que el hombre tiene el derecho, fundado en su propia naturaleza, “de no ser impedido de actuar en materia religiosa según su propia conciencia, ya sea en privado o en público, ya sea solo o en asociación con otros, dentro de los debidos límites” (ut in re religiosa neque impediatur, quominus iuxta suam conscientiam agat privatitim et publice, vel solus vel aliis consociatus, intra debitos limites, n. 2).

Según esta afirmación, el hombre tendría el derecho, basado en la naturaleza misma (y por lo tanto positivamente querido por Dios) de no verse impedido de elegir, practicar y difundir, también colectivamente, el culto a un ídolo, e incluso el culto a Satanás, ya que hay religiones que adoran a Satanás, por ejemplo, la “iglesia de Satanás”. De hecho, en algunos países, la “Iglesia de Satanás” es reconocida con el mismo valor legal que todas las demás religiones”. (4)

–La identidad de la Iglesia de Cristo con la Iglesia Católica y el nuevo ecumenismo

El obispo Schneider: “Es la distinción [del Concilio] entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia Católica (el problema del “subsistit in” da la impresión de que existen dos realidades: por un lado, la Iglesia de Cristo, y por el otro, la Iglesia Católica); y su postura hacia las religiones no cristianas y el mundo contemporáneo.” (5)

Schneider: “Afirmar que los musulmanes adoran junto con nosotros al único Dios (“nobiscum Deum adorant”), como lo hizo el Concilio Vaticano II en Lumen Gentium n. 16, es una afirmación teológicamente muy ambigua. Que nosotros los católicos adoramos con los musulmanes al único Dios no es cierto. No adoramos con ellos. En el acto de adoración, siempre adoramos a la Santísima Trinidad, no adoramos simplemente al “único Dios” sino, más bien, a la Santísima Trinidad conscientemente – Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Islam rechaza a la Santísima Trinidad. Cuando los musulmanes adoran, no lo hacen en el nivel sobrenatural de la fe. Incluso nuestro acto de adoración es radicalmente diferente. Es esencialmente diferente. Precisamente porque nos dirigimos a Dios y lo adoramos como hijos que están constituidos dentro de la inefable dignidad de la adopción filial divina, y lo hacemos con una fe sobrenatural. Sin embargo, los musulmanes no tienen una fe sobrenatural”. (6)

El arzobispo Viganò: “Sabemos bien que, invocando el dicho de la Escritura Littera enim occidit, spiritus autem vivificat [La letra trae la muerte, pero el espíritu da la vida (2 Cor 3, 6)], los progresistas y los modernistas supieron astutamente esconder expresiones equívocas en los textos conciliares, que en su momento parecían inofensivas para la mayoría, pero que hoy se revelan en su valor subversivo. Es el método empleado en el uso de la frase subsistit in: decir una verdad a medias no tanto como para no ofender al interlocutor (suponiendo que sea lícito silenciar la verdad de Dios por respeto a su criatura), sino con la intención de poder utilizar el error a medias que se disiparía instantáneamente si se proclamara toda la verdad. Así, “Ecclesia Christi subsistit in Ecclesia Catholica” no especifica la identidad de las dos, sino la subsistencia de una en la otra y, por coherencia, también en otras iglesias: aquí está la apertura a las celebraciones interconfesionales, las oraciones ecuménicas y el inevitable fin de cualquier necesidad de la Iglesia en el orden de la salvación, en su unicidad y en su naturaleza misionera”. (7)

–La primacía papal y la nueva colegialidad

El obispo Schneider: “Por ejemplo, el hecho mismo de que se necesitara una ‘nota explicativa praevia’ al documento Lumen Gentium muestra que el texto de Lumen Gentium, en el n. 22, es ambiguo con respecto al tema de la relación entre la primacía papal y la colegialidad episcopal. Los documentos que aclaran el Magisterio en la época postconciliar, como las encíclicas Mysterium Fidei, Humanae Vitae y el Credo del Pueblo de Dios del Papa Pablo VI, fueron de gran valor y ayuda, pero no aclaran las citadas declaraciones ambiguas del Concilio Vaticano II”. (8)

–El Concilio y sus textos son la causa de muchos escándalos y errores actuales

Arzobispo Viganò: “Si la pachamama puede ser adorada en una iglesia, se lo debemos a Dignitatis Humanae. Si tenemos una liturgia protestante y a veces incluso pagana, se lo debemos a la acción revolucionaria de Monseñor Annibale Bugnini y a las reformas post-conciliares. Si la Declaración de Abu Dhabi fue firmada, se lo debemos a Nostra Aetate. Si hemos llegado al punto de delegar decisiones a las Conferencias Episcopales – incluso en grave violación del Concordato, como ocurrió en Italia – se lo debemos a la colegialidad, y a su versión actualizada, la sinodalidad. Gracias a la sinodalidad, nos encontramos con que Amoris Laetitia buscó la manera de evitar que apareciera lo que era obvio para todos: que este documento, preparado por una impresionante maquinaria organizativa, pretendía legitimar la comunión para los divorciados y los concubinos, así como la Querida Amazonia se utilizará para legitimar a las mujeres sacerdotisas (como en el reciente caso de una ‘vicaria episcopal’ en Friburgo) y la abolición del Sagrado Celibato”. (9)

Viganò: “Pero si en aquel tiempo era difícil pensar que una libertad religiosa condenada por Pío XI (Mortalium Animos) pudiera ser afirmada por Dignitatis Humanae, o que el Romano Pontífice pudiera ver su autoridad usurpada por el fantasma de un colegio episcopal, hoy entendemos que lo que fue astutamente ocultado en el Vaticano II es hoy afirmado ore rotundo en los documentos papales precisamente en nombre de la aplicación coherente del Concilio.” (10)

Arzobispo Viganò: “Podemos afirmar, pues, que el espíritu del Concilio es el propio Concilio, que los errores del período posconciliar fueron contenidos in nuce en las actas conciliares, así como se dice con razón que el Novus Ordo es la misa del Concilio, aunque en presencia de los padres conciliares se celebró la misa que los progresistas llaman significativamente pre-conciliar”. (11)

El obispo Schneider: “Para cualquiera que sea intelectualmente honesto, y no busque la cuadratura del círculo, está claro que la afirmación hecha en Dignitatis Humanae, según la cual cada hombre tiene el derecho basado en su propia naturaleza (y por lo tanto positivamente querido por Dios) de practicar y difundir una religión según su propia conciencia, no difiere sustancialmente de la declaración de la Declaración de Abu Dhabi, que dice: ‘El pluralismo y la diversidad de religiones, color, sexo, raza e idioma son queridos por Dios en su sabiduría, a través de la cual creó a los seres humanos’. Esta sabiduría divina es la fuente de la que se deriva el derecho a la libertad de creencia y la libertad de ser diferente”. (12)

Hemos tomado nota de las diferencias que han destacado entre las soluciones que cada uno de ustedes ha propuesto para responder a la crisis precipitada en y después del Concilio Vaticano II. Por ejemplo, el Arzobispo Viganò ha argumentado que sería mejor “olvidar” completamente el Concilio, mientras que el Obispo Schneider, en desacuerdo con él en este punto específico, propone oficialmente corregir sólo aquellas partes de los documentos del Concilio que contienen errores o que son ambiguas. Su cortés y respetuoso intercambio de opiniones debería servir como modelo para el debate más robusto que ustedes y nosotros deseamos. Demasiado a menudo estos últimos cincuenta años los desacuerdos sobre el Vaticano II han sido desafiados por meros ataques ad hominem en lugar de una tranquila argumentación. Instamos a todos los que se unan a este debate a seguir su ejemplo.

Rezamos para que nuestra Madre Bendita, San Pedro Príncipe de los Apóstoles, San Atanasio, y Santo Tomás de Aquino protejan y preserven a sus Excelencias. Que te recompensen por tu fidelidad a la Iglesia y te confirmen en tu defensa de la Fe y de la Iglesia.

En Christo Rege, (firmado)

Donna F. Bethell, J.D.

Prof. Dr. Brian McCall

Paul A. Byrne, Doctor en Medicina.

Edgardo J. Cruz-Ramos, Presidente Una Voce Puerto Rico

Dr. Massimo de Leonardis, Profesor (retirado) de Historia de las Relaciones Internacionales

Prof. Roberto de Mattei, Presidente de la Fundación Lepanto
P. Jerome W. Fasano

Mauro Faverzani, periodista

Timothy S. Flandes, autor y fundador de un apostolado laico

Matt Gaspers, Editor General, Catholic Family News

Corrado Gnerre, líder del movimiento italiano “Il Cammino dei Tre Sentieri

  1. Virginia O. de Gristelli, Directora de C. F. S. Bernardo de Claraval, Argentina

Jorge Esteban Gristelli, editor, Argentina

Dra. Maria Guarini STB, editora del sitio web Chiesa e postconcilio
Kennedy Hall, autor del libro

Prof. Dr. Em. Robert D. Hickson 

Prof. Dr.rer.nat. Dr.rer.pol. Rudolf Hilfer, Stuttgart, Alemania

Rev. John Hunwicke, Investigador Principal Emérito, Pusey House, Oxford

Prof. Dr. Peter Kwasniewski

Leila M. Lawler, escritora

Pedro L. Llera Vázquez, director de escuela y autor de InfoCatólica

James P. Lucier PhD

Massimo Magliaro, periodista, editor de “Nova Historica”

Antonio Marcantonio, MA

Dr. Taylor Marshall, autor de Infiltración: La trama para destruir la Iglesia desde dentro

El reverendo diácono, Eugene G. McGuirk

  1. Michael McMahon Prior de St. Dennis Calgary
  2. Cor Mennen
  3. Michael Menner

El Dr. Stéphane Mercier, Ph.D., S.T.B.

Honorable Andrew P. Napolitano, Analista Judicial Superior, Fox News; Profesor invitado de Derecho, Universidad de Hofstra

  1. Dave Nix, Ermitaño Diocesano

Prof. Paolo Pasqualucci

  1. Dean Perri

Dr. Carlo Regazzoni, Filósofo de la Cultura, Therwill, Suiza
P. Luis Eduardo Rodríguez Rodríguez

Don Tullio Rotondo

John F. Salza, abogado católico y apologista

Wolfram Schrems, Wien, Mag. theol., Mag. Phil., catequista

Henry Sire, historiador y autor de libros

Robert Siscoe, autor

Jeanne Smits, periodista

Dr. Sc. Zlatkoram, Centro Croata de Investigación Social Aplicada

  1. Glen Tattersall, Párroco, Parroquia de St. John Henry Newman, Melbourne, Australia.

Marco Tosatti, periodista

Giovanni Turco, Profesor Adjunto de Filosofía del Derecho Público de la Universidad de Udine (Italia)

José Antonio Ureta

Aldo Maria Valli,

El Dr. Thomas Ward, Presidente de la Asociación Nacional de Familias Católicas.

John-Henry Westen, cofundador y editor jefe de LifeSiteNews.com

Willy Wimmer, Secretario de Estado del Ministerio de Defensa (retirado)

Publicada originalmente en LifeSiteNews y en español por la Religión la Voz Libre.

https://infovaticana.com/2020/07/15/piden-que-se-abra-un-debate-sobre-el-vaticano-ii/

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