Mons. Sanz Montes denuncia la imposición de leyes ideológicas por parte del gobierno socialo-comunista en plena pandemia.

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Durante la homilía en la Misa por la festividad de San Mateo, patrón de Oviedo, el arzobispo de la arquidiócesis asturiana, Mons. Jesús Sanz Montes, se ha referido a los dos polémicos proyectos de ley del gobierno socialo-comunista de España asegurando que no son fruto de las necesidades del pueblo español sino de intereses ideológicos.      InfoCatólica 21/09/20

Tras referirse a la importancia de la actuación de las autoridades para combatir la pandemia por Covid-19, don Jesús ha asegurado que «sorprende que haya cortinas de humo o, tal vez más bien, incendios provocados, con cuestiones que se quieren desenterrar en nuestra memoria reconciliada para imponer una dialéctica que enfrenta nuestros sentimientos más sagrados y enzarza nuestra convivencia herida para poder manipularla». Y ha puesto los dos ejemplos actuales de esa actitud:

Ni el asunto de una llamada memoria democrática y la eutanasia anunciada, responden a la demanda real que la sociedad española se esté planteando, sino a otros intereses ideológicos de carácter político y económico. En ese sentido, ha recordado la postura de la Iglesia en relación a la dignidad de la vida humana.

«La Iglesia sale siempre en defensa de la vida, cualquiera que sea su etapa: desde la vida ya concebida pero no nacida aún que hay que cuidar en su seno materno ayudando también a las mujeres sin demagogias feministas y sin abusos machistas, hasta la vida que en fase terminal por edad o grave enfermedad hay que cuidar paliativamente desde la medicina y el acompañamiento humano y espiritual, sin obviar la vida que está en medio de estos dos momentos, cuando se pierde su dignidad o libertad». Para el arzobispo de Oviedo, la sociedad española no necesita ingeniería social sino solución real a sus problemas.

Lo que está demandando la sociedad es la solución a los problemas que más nos urgen antes y después de esta circunstancia: una verdadera atención de la pandemia, el paro laboral, la estabilidad escolar, el acceso de los jóvenes al trabajo, la inmigración, la convivencia en paz y un largo etc. No focalicemos demagógicamente la vida para sacar provecho partidista de baja ralea.  El prelado ha recordado el papel de su diócesis en la ayuda a los más necesitados:

Nuestra Cáritas Diocesana es nuestro humilde orgullo por estar donde está, haciendo lo que hace tan eficazmente y tan callando. Por amor a Cristo, que reconocemos en estos hermanos. Las cifras reales de muertos por la pandemia, del desamparo social,  de personas que han ido al paro laboral, los desahucios de vivienda y los okupas a mansalva que se atrincheran en casas y plazas, las filas interminables en nuestros comedores sociales, los albergues en los que acogemos a pobres de las nuevas pobrezas y a personas con total desarraigo social por la droga o el alcohol, son las verdaderas razones por las que como comunidad cristiana queremos salir al encuentro con nuestros escasos recursos para encender en tanta gente la esperanza. ¿Por cuánto multiplicaremos esas cifras y situaciones para saber cuántas personas concretas no tienen fiesta?

Tras agradecer a las autoridades municipales y a las del Principado de Asturias los esfuerzos que hacen «para paliar la penuria de la gente con estas pobrezas», les ha exhortado: «De lo que dependa de Vds., señores políticos, no dejen de hacer lo que puedan con imaginación y generosidad pensando en el bien de las personas, sin otros inconfesables intereses. Me consta que hay mucha gente buena y honesta que en la política y la gestión municipal, como en nuestro Ayuntamiento de Oviedo, donde se está haciendo este esfuerzo desde la honradez solidaria y el consenso entre fuerzas políticas responsables».

Igualmente ha advertido que cuando la Iglesia habla de estas cuestiones, no lo hace por querer dedicarse a la política: “… lo voy a decir de nuevo, para que lo oigan los sordos del cuento, para que lo entiendan quienes fingen no saberlo, para que se les gaste el manido argumentario de que al hablar de cosas que les sonrojan o les acusan, los obispos no nos metemos donde no debemos, como si nos dedicásemos a la política. Pues va a ser que no, que no es de política de lo que hablamos, cuando defendemos la vida en cualquiera de sus tramos, cuando defendemos la familia, cuando defendemos la educación que no domestica, y denunciamos improvisaciones irresponsables o la mentira como argumento. Es una clave moral la nuestra.

Y por último, ha recalcado la disposición de la Iglesia de estar con quien más sufre la actual crisis: «Estamos con toda esta gente nuestra más vapuleada por la crisis sanitaria y económica, a la que queremos de veras como la hemos querido en los años duros de antaño. Queremos caminar con ellos, saliendo al paso como Iglesia para paliar de mil modos su situación económica y social.

Lo digo de corazón y con compromiso personal: amigos y hermanos empobrecidos, no estáis solos, contad conmigo, contad con mi pueblo».

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