Mons. Gabrieli Caccia pregunta en la ONU cómo se puede defender a los discapacitados y permitir que sean abortados antes de nacer.

0 131

Mons. Gabriele Caccia, arzobispo y observador permanente del Vaticano ante las Naciones Unidas ha asegurado que las organizaciones religiosas deben ayudar a la comunidad internacional a ver su «falta de coherencia» en la aplicación de sus principios más básicos, como el respeto de la dignidad de todos los seres humanos.

CNA / InfoCatólica 27/10/20

El Arzobispo Gabriele Caccia, nuncio apostólico de las Naciones Unidas, intervino en un acto que marcaba el inicio del 75º aniversario de la fundación de la organización internacional.

«¿Cómo podemos proclamar los derechos de las personas con discapacidades y al mismo tiempo permitir que los niños diagnosticados con síndrome de Down en el útero sean eliminados antes de nacer? ¿Cómo podemos tener hermosos foros sobre una cultura de paz y luego permitir que varios países construyan una política exterior basada en la amenaza de la destrucción mutua asegurada?»

Las palabras forman parte de la conferencia «Una visión basada en la fe para la ONU a los 75 y más allá» que pronunció el prelado en Nueva York el 21 de octubre.

«¿Cómo podemos decir que estamos luchando por las víctimas del tráfico sexual mientras que al mismo tiempo permitimos que la demanda de la mercantilización de las mujeres sea impulsada a través de la legalización de la prostitución o la promoción de la pornografía? ¿O cómo podemos tener grupos de trabajo de composición abierta sobre el envejecimiento, centrados en la dignidad de las personas mayores, mientras miramos hacia otro lado cuando en varios países las personas mayores están sufriendo eutanasia involuntaria?»

«La gente de fe está llamada tanto a consolar a los afligidos como a afligir a los cómodos. Cuando se producen diversas injusticias, se nos convoca de manera particular para ayudar a la comunidad internacional a estar a la altura de sus principios», dijo Caccia. El observador permanente del Vaticano intervino en otros actos relacionados con el aniversario de la fundación de las Naciones Unidas, el 24 de octubre de 1945.

En un seminario web, «Las Naciones Unidas a los 75 años: perspectivas católicas», el arzobispo destacó la superposición de los pilares fundacionales de las Naciones Unidas y la enseñanza social católica en la promoción de la paz, la dignidad de la persona humana, un mejor nivel de vida y el respeto del derecho internacional.

Aunque todos los papas que han visitado la ONU han expresado su estima por ella como institución, «ha habido un constante llamamiento papal para que se reforme, de modo que satisfaga las esperanzas que los pueblos del mundo depositan en ella», dijo el diplomático vaticano.

«Juan Pablo II subrayó, por ejemplo, que la ONU debe convertirse en un verdadero centro moral, y el Papa Francisco sostiene que debe ser más eficaz en la aplicación de las normas internacionales», añadió.

Cuando la Carta de la ONU fue adoptada por primera vez, el Papa Pío XII «expresó su preocupación de que, en lugar de ser una institución de igualdad entre todas las naciones, estaba prolongado la alianza en tiempos de guerra entre las potencias vencedoras y haciendo que cinco países fueran patentemente desiguales al darles un veto permanente en el Consejo de Seguridad», recordó Mons. Caccia.

«También le preocupaba [a Pío XII] el hecho de que las demás instituciones de la ONU -en particular la Corte Internacional de Justicia y la Asamblea General- carecieran de todo poder de persuasión. Sus resoluciones y decisiones podrían terminar siendo meras exhortaciones. Como la mayoría de los expertos de la ONU les dirán, las preocupaciones iniciales de Pío XII han sido validadas».

Oportunidad para aprender de los errores

El Arzobispo Caccia dijo que el aniversario de las Naciones Unidas es «una oportunidad para mirar al pasado con gratitud por los logros y con la humilde resolución de aprender de los errores». Señaló que el Papa Francisco había pedido la reforma de la ONU en su más reciente encíclica «Fratelli tutti». El Papa Francisco escribió que se necesita una reforma para que «para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones».

«Esto supone límites jurídicos precisos que eviten que se trate de una autoridad cooptada por unos pocos países, y que a su vez impidan imposiciones culturales o el menoscabo de las libertades básicas de las naciones más débiles a causa de diferencias ideológicas.», escribió el Papa.

La Santa Sede se convirtió en un estado observador en la ONU en 1964. Desde entonces, ha habido cinco visitas papales a la ONU: por Pablo VI en 1965, Juan Pablo II en 1979 y 1995, Benedicto en 2008 y Francisco en 2015.

Los estados observadores tienen todos los derechos y responsabilidades de los estados miembros de la ONU, excepto el derecho a votar, postularse para un cargo o patrocinar resoluciones.

Caccia dijo que las prioridades de la Misión Permanente de Observación de la Santa Sede hoy en día eran abogar y trabajar por la paz, defender la libertad religiosa, defender los derechos humanos fundamentales, como el derecho a la vida, promover el desarrollo integral, garantizar la atención a los migrantes y refugiados, y cuidar de nuestro hogar común.

El Arzobispo Gabriele Caccia, nuncio apostólico de las Naciones Unidas, intervino en un acto que marcaba el inicio del 75º aniversario de la fundación de la organización internacional.

«¿Cómo podemos proclamar los derechos de las personas con discapacidades y al mismo tiempo permitir que los niños diagnosticados con síndrome de Down en el útero sean eliminados antes de nacer? ¿Cómo podemos tener hermosos foros sobre una cultura de paz y luego permitir que varios países construyan una política exterior basada en la amenaza de la destrucción mutua asegurada?»

Las palabras forman parte de la conferencia «Una visión basada en la fe para la ONU a los 75 y más allá» que pronunció el prelado en Nueva York el 21 de octubre.

«¿Cómo podemos decir que estamos luchando por las víctimas del tráfico sexual mientras que al mismo tiempo permitimos que la demanda de la mercantilización de las mujeres sea impulsada a través de la legalización de la prostitución o la promoción de la pornografía? ¿O cómo podemos tener grupos de trabajo de composición abierta sobre el envejecimiento, centrados en la dignidad de las personas mayores, mientras miramos hacia otro lado cuando en varios países las personas mayores están sufriendo eutanasia involuntaria?»

«La gente de fe está llamada tanto a consolar a los afligidos como a afligir a los cómodos. Cuando se producen diversas injusticias, se nos convoca de manera particular para ayudar a la comunidad internacional a estar a la altura de sus principios», dijo Caccia. El observador permanente del Vaticano intervino en otros actos relacionados con el aniversario de la fundación de las Naciones Unidas, el 24 de octubre de 1945.

En un seminario web, «Las Naciones Unidas a los 75 años: perspectivas católicas», el arzobispo destacó la superposición de los pilares fundacionales de las Naciones Unidas y la enseñanza social católica en la promoción de la paz, la dignidad de la persona humana, un mejor nivel de vida y el respeto del derecho internacional.

Aunque todos los papas que han visitado la ONU han expresado su estima por ella como institución, «ha habido un constante llamamiento papal para que se reforme, de modo que satisfaga las esperanzas que los pueblos del mundo depositan en ella», dijo el diplomático vaticano.

«Juan Pablo II subrayó, por ejemplo, que la ONU debe convertirse en un verdadero centro moral, y el Papa Francisco sostiene que debe ser más eficaz en la aplicación de las normas internacionales», añadió.

Cuando la Carta de la ONU fue adoptada por primera vez, el Papa Pío XII «expresó su preocupación de que, en lugar de ser una institución de igualdad entre todas las naciones, estaba prolongado la alianza en tiempos de guerra entre las potencias vencedoras y haciendo que cinco países fueran patentemente desiguales al darles un veto permanente en el Consejo de Seguridad», recordó Mons. Caccia.

«También le preocupaba [a Pío XII] el hecho de que las demás instituciones de la ONU -en particular la Corte Internacional de Justicia y la Asamblea General- carecieran de todo poder de persuasión. Sus resoluciones y decisiones podrían terminar siendo meras exhortaciones. Como la mayoría de los expertos de la ONU les dirán, las preocupaciones iniciales de Pío XII han sido validadas».

https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=38974

Ayúdenos a llegar a miles de personas como usted.