La «Iglesia del Nuevo Paradigma» en Alemania sigue en caída

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Como todos los años, a mediados del mes de julio la DBK (Conferencia episcopal de Alemania) publica resumen de las estadísticas del año anterior. Dado el sistema del «impuesto religioso», los datos son más exactos que en otros países, pues si pagas eres católico, y si no lo haces, aunque quieras darle dinero a la Iglesia directamente los obispos alemanes, en la práctica, te excomulgan.

Desde 1990 se han perdido casi cinco millones de fieles, y el descenso es sostenido. La práctica religiosa sigue la misma tendencia. En 2013 bajó del 11% y en 2017 del 10%, un 9,8%. Dato asombroso, pues en 2015, una encuesta de la propia DBK arrojaba que:

  • el 54% de los sacerdotes alemanes se confiesa una o ninguna vez al año
  • sólo el 58% de los sacerdotes rezan (oran, hacen oración) al menos una vez al día

Ya decían los griegos que nadie da lo que no tiene.

Cierto que las «defecciones» –167.504 alemanes dejaron de ser católicos no por defunción–, aunque repuntan respecto a 2016 (162 mil), se alejan de los datos de 2014 y 2015 (217 y 181 mil respectivamente), pero la práctica sacramental no varía sustancialmente.

Habrá quien se consuele en que ya los católicos son más que los luteranos o que los luteranos han bajado hasta 21,5 millones desde los 23,9 millones de 2012 y unos 390 mil menos que en 2016. ¡Feliz aniversario de la Reforma!

Digo que habrá quien se consuele, porque a mí me aterra. Me parece que las causas de la secularización y de la apostasía son complejas, pero es evidente que el «bálsamo de Fierabrás» que la «Iglesia del Nuevo Paradigma» del Cardenal Marx et alli quiere aplicar a toda la Iglesia no es que no sea solución, es que es la muerte.

Los protestantes tienen ya todo lo que la «Iglesia del Nuevo Paradigma» anhela: anticoncepción, adulterio, obispesas, galletitas en lugar de Sagrada Comunión, diaconisas, «inclusión»… y los datos muestran que eso no es estar más en el mundo. O quizá sí, que eso es estar más en el mundo, pero que la gente quiere el Cielo. No entiendo el interés en insistir en esas medidas que conducen al abismo (en el sentido bíblico). O quizá prefiera no entenderlas.

Desconozco los planes de la Providencia, pero me dan que pasan por lo de siempre: más santidad personal, de cada uno.

 

Fuente:

http://www.infocatolica.com/blog/delapsis.php/1808071142-la-liglesia-del-nuevo-paradig

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