La Croix, otra vez

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Hace mes y medio, tras el referéndum irlandés favorable al aborto, informamos de que el famoso periódico católico francés La Croix había publicado un editorial elogiando la decisión de los irlandeses. En él se repetían prácticamente todos los argumentos en pro del aborto: la “urgencia de salud pública” producida por las mujeres que morían al acudir al aborto clandestino, lo “digno y pluralista” que había sido el diálogo sobre un tema que debería ser innegociable, el “respeto” por su resultado y la distinción entre una “vida que ya existe” y otra que solo está “en desarrollo”.

Quizá lo más significativo fue el silencio de la Conferencia Episcopal Francesa(excepto algún obispo individual) y el de la orden religiosa a la que pertenece el diario, los agustinos de la Asunción. ¿Les pilló desprevenidos y no supieron cómo reaccionar? ¿Fue un error puntual que ya se ha corregido y no se volverá a repetir? Parece que no, porque, después de la votación en la Argentina, La Croix volvió a publicar un artículo favorable al aborto. De nuevo, con la queja solitaria del mismo obispo, Mons. Bernard Guinoux, en su cuenta de Twitter.

En el artículo, plagado de referencias al “derecho al aborto”, se afirma que la decisión de no legalizar el aborto es “de otra época”, en lo que se puede observar una notable coincidencia con los exabruptos de Pedro Sánchez y Pablo Echenique en España (“un paso atrás”, “manteniendo una ley de 1921″, “seguir en la edad media”). No deja de ser curioso que tantos compartan esa extraña miopía que les lleva a creer que nadie ha dicho nada valioso en toda la historia de la humanidad hasta que llegaron ellos.

Asimismo, en el artículo se elogia la “legítima lucha de las mujeres latinoamericanas” en pro del aborto. Será otro tipo de miopía, que impide ver a los millones de mujeres que defendieron la vida de los niños no nacidos. O quizá las que no defienden los dogmas políticamente correctos no tengan derecho a ser consideradas mujeres. Por no hablar de las niñas que son víctimas del aborto, como señala Mons. Guinoux en su mensaje de Twitter.

El autor del artículo afirma que “como profesional de la salud, no puedo aceptar que las mujeres, para poner fin a un embarazo no deseado, tengan como única opción prácticas ilegales y peligrosas”. Según parece, la decisión de abortar es “demasiado importante” como para que no esté “acompañada” (ahora llama la atención la coincidencia con el llamado Nuevo Paradigma moral) y “ninguna sociedad moderna puede tolerar que los riesgos que entraña no sean reducidos al mínimo”. De nuevo ataca esa extraña epidemia de miopía, que impide ver que se está acabando violentamente con la vida de un niño inocente y que el autor está pidiendo que los “riesgos” de ese niño se eleven a la categoría de certeza mortal.

Como colofón, después de varios párrafos de banalidades supuestamente profundas, el artículo concluye diciendo que hay que “respetar y proteger” la vida, pero, eso sí, “sin verdades”. No está muy claro si el autor considera que esa misma afirmación es verdad o mentira o depende del color del cristal con que se mira. No importa, porque no es más que un arma arrojadiza contra las convicciones contrarias al aborto y con ella culmina la mezcla explosiva de relativismo, cronolatría y simple indiferencia hacia los sufrimientos de los más débiles e inocentes.

Todo ello en el gran periódico católico francés, propiedad de una orden religiosay ante el silencio de la Conferencia Episcopal y del propio Vaticano. Ya que hablábamos de miopía, es imposible no recordar la terrible frase evangélica: son ciegos guías de ciegos y, si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo.

A este respecto, quizá convenga recordar que, precisamente en La Croix, se publicó en 2011 una entrevista del P. Thomasset, SJ, en la que manifestaba estar a favor del “derecho a decidir”. Y que, el año pasado, el P. Thomasset fue nombrado miembro de la Pontificia Academia para la Vida.

¿Nos sorprende que en Irlanda ganara el sí al aborto y en Argentina haya estado a punto de ganar? ¿Nos sorprende que innumerables católicos estén, de hecho, a favor de la legalización del aborto? Más bien, lo sorprendente es que nos dediquemos a celebrar sínodos para hablar interminablemente y llenar cientos de páginas con consideraciones sobre la juventud y la familia, mientras no hacemos nada para solucionar lo que es fácil de solucionar: que desde nuestras propias filas se realicen los peores ataques contra la juventud, la familia y los más inocentes de todos los seres humanos. Dios nos lo demandará un día.

 

Fuente:

http://www.infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1808160158-la-croix-otra-vez

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