Cardenal Napier: «La única manera de abordar el racismo seriamente es volver a la Palabra de Dios que define quiénes somos»

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En una extensa entrevista concedida a La Nuova Bussola Quotidiana, el cardenal Wilfrid Napier, arzobispo de Durban (Sudáfrica), advierte que el objetivo de Black Live Matters (BLM) no es solo la erradicación del racismo sino la promoción de la ideología de género y la agenda anti-familiar.

LNBQ/InfoCatólica 16/07/20

Entrevista al cardenal Napier:

Eminencia, usted es uno de los testigos directos del fin del apartheid en Sudáfrica: ¿encuentra alguna afinidad entre esa experiencia y la campaña contra el racismo llevada a cabo por Black Lives Matter?

Luchar contra el racismo del apartheid significaba luchar contra un sistema político que se podía identificar, del que era fácil mostrar las circunstancias en las que perjudicaba a las personas. Sin embargo, las afirmaciones de Black Lives Matter (BLM) son tan generales que no estoy seguro de entender cómo pretende luchar contra el racismo. Deberían empezar a centrar la protesta en áreas temáticas específicas donde puedan marcar la diferencia y cambiar las cosas. En mi opinión, por ejemplo, si se quiere erradicar el racismo se debe comenzar con el comportamiento aprendido y experimentado en la familia y luego de ahí extender el cambio al resto de la sociedad. Sin embargo, cuando fui a leer el manifiesto de BLM, me di cuenta de que su misión no es sólo la erradicación del racismo: encontré allí, de hecho, objetivos como la destrucción de la familia nuclear como una imposición occidental. Pero no es cierto que la familia nuclear sea el único tipo de familia que existe en Occidente. En el manifiesto, entonces, está la promoción de la ideología de género y la agenda anti-familiar. Estas, en mi opinión, son las principales debilidades de BLM.

Durante algunas manifestaciones en los Estados Unidos ha habido incidentes de vandalismo contra estatuas sagradas e iglesias. Atrapados entre el rechazo de cualquier discriminación racial y la condena (y el miedo) de los excesos de los manifestantes, ¿qué actitud deben tomar los católicos ante estas protestas?

Es difícil responder a esta pregunta porque la ideología que los anima corre el riesgo de ocultar los objetivos de las protestas. Parece casi como si la ideología de BLM quisiera presentar a todos los blancos como enemigos de los negros y a todos los negros como enemigos de los blancos esperando una gran confrontación entre los dos bandos de la cual los que salgan victoriosos habrán derrotado el racismo. No veo eso como una solución. La única manera de abordar el racismo seriamente es volver a la Palabra de Dios que define quiénes somos. Por ejemplo, el Génesis dice claramente que todas las vidas tienen el mismo valor y que cada persona es creada a imagen y semejanza de Dios. Lo primero que hay que tener en cuenta de otra persona es esto. Así que tengo que ver a Dios en los demás y comportarme de tal manera que ellos vean a Dios en mí. Esta es la manera de erradicar el racismo de la sociedad.

¿Cómo califica el respaldo a BLM proveniente de Planned Parenthood, la organización de abortos más grande del mundo?

Por eso escribí en Twitter que BLM había sido un buen movimiento, pero ya no lo es porque ha sido secuestrado por otras ideologías y otros intereses. Y la cultura del aborto es definitivamente una de ellas. Querer reducir el número de africanos es ciertamente una manifestación de racismo. Lo mismo ocurre con la asignación de ayuda económica a los países africanos, pero condicionándola a la introducción de una legislación favorable a la unión entre personas del mismo sexo, al aborto y a asuntos similares. En este modus operandi de las potencias internacionales hay un verdadero racismo: establecer condiciones de ayuda a un determinado grupo de personas porque crees que son demasiadas.

En cuanto a la legislación impugnada: en Italia se podría aprobar una ley que corre el riesgo de introducir delitos de opinión y en virtud de la cual se podría sancionar si se dice, como hizo el Papa Francisco hace poco más de un año, que «la familia es sólo entre un hombre y una mujer». ¿Cómo debe la Iglesia enfrentar estos desafíos?

Debemos trabajar muy duro para convencer a los que nos rodean que hay ciertas cosas en la naturaleza humana que no decidimos, sino que sólo debemos descubrir y comprender. El desafío sigue siendo para nosotros continuar enseñando la fe de la manera más clara y simple posible. No debemos tener miedo de decir la verdad. Me encantan las palabras de San Juan Pablo II: No tengáis miedo. Es una frase que usaba a menudo y creo que deberíamos adoptarla como nuestro lema en la vida. Si no creemos que Jesús está con nosotros, entonces tendremos miedo. Pero si sabemos que Jesús está con nosotros y creemos en Él, entonces no tendremos miedo.

Usted ha destacado en un retuit el trato desigual en las reglas dictadas para combatir el contagio del Coronavirus: leve para los que se manifiestan por el BLM, rígido para los que quieren ir a la iglesia. ¿Podemos permitirnos el lujo de relegar el aspecto espiritual de la vida a la categoría de lo superfluo durante una pandemia?

Es la imagen de la cultura occidental ya no orientada hacia Dios. Todo se reduce al secularismo y al humanismo, y el resultado es que los otros valores ni siquiera se tienen en cuenta. Sospecho que la mayoría de los gobiernos occidentales han actuado en la creencia de que la vida es sólo vida terrenal, que no hay nada más que eso, y han subestimado los intereses espirituales de la gente. En Sudáfrica, las iglesias han estado cerradas desde el 27 de marzo y la gente inmediatamente nos pidió que las reabriéramos. Como obispo no quiero que mi iglesia se convierta en un lugar donde la gente se infecte, así que dejaremos nuestras iglesias cerradas hasta que sea seguro reabrirlas. Mientras tanto, mucha gente se está dando cuenta de que no poder recibir la Eucaristía no es el fin de su fe. Estamos tratando de ayudarlos y consolarlos en esto, dirigiéndolos también a que analicen el Sínodo de la Amazonia donde han surgido historias de comunidades que pueden pasar incluso un año sin Misa sin perder la fe.

¿Entonces la solución para estas situaciones no es la abolición del celibato obligatorio, como alguien propuso durante los trabajos del Sínodo?

No, no creo que eso resuelva el problema. Durante el confinamiento los sacerdotes estábamos muy ocupados con la transmisión de misas, reuniones por Skype, Zoom y Whatsapp. Y lo que está claro es que las otras realidades eclesiales con pastores casados están seriamente con tanta falta de personal como lo estamos con nuestro clero célibe. De hecho, los clérigos casados tienen aún más problemas en este momento: estos pastores están aún más ocupados porque no sólo se cuidan a sí mismos, sino también a sus familias.

En medio de la emergencia del Coronavirus vino la liberación del Cardenal George Pell, absuelto de la vergonzosa acusación de abuso que le costó casi dos años de injusto encarcelamiento. Usted saludó la absolución con un inequívoco «Deo gratias»…

Este juicio no fue sólo un ataque a Pell, sino a la Iglesia Católica en general. El cardenal era el objetivo ideal porque en Australia tenía muchos enemigos debido a su batalla y su enérgico liderazgo. Él, donde y cuando se le necesitaba, sabía cómo defender los derechos de la Iglesia y sabía cómo hacer valer sus propias razones, sin casarse con nadie. Así que se encontró con gente a la que le molestaba su rectitud. En 2013 el Papa Francisco lo llamó a Roma y le asignó la tarea de Prefecto de la Secretaría del Vaticano para la Economía. Entonces Pell recibió una tarea crucial y la llevó a cabo con gran entusiasmo y perseverancia. Antes recordamos a San Juan Pablo II y su llamamiento a no tener miedo; el cardenal siempre aplicó esas palabras al pie de la letra. Estoy convencido de que sus investigaciones han puesto en dificultades a algunas personas sobre las que se estaba obteniendo información acerca de una participación en diversas transacciones financieras. Creo que esta fue una de las razones por las que Pell fue desacreditado. No entiendo completamente cómo las autoridades australianas entraron en juego en esta historia, pero hay quienes creen que puede haber una conexión entre la situación judicial en casa y la insatisfacción de aquellos en el Vaticano y en Europa que no apreciaron su trabajo. Esas investigaciones revelaron las operaciones que pasaban por el banco del Vaticano, pero también por los otros departamentos del Vaticano.

Pell siempre estuvo disponible para los investigadores

Sí, cuando la Comisión Real de Australia pidió oírlo, aceptó de buena gana el interrogatorio en Roma, aunque podía negarse. En esa ocasión, el cardenal habló muy abiertamente a los investigadores australianos, respondiendo en nombre de toda la Iglesia australiana, mientras que no se cuestionó nada sobre su conducta personal. De repente, sin embargo, recibió esta citación a Australia. Le dijeron: Hay dos personas que te acusan de abuso. Los familiares de una de las dos presuntas víctimas, que entre tanto habían desaparecido, declararon que antes de su muerte su hijo le había confiado que no había sufrido abusos. Por eso desde el principio hubo la gran sospecha de que era algo preparado para destruir al cardenal. No fue una investigación basada en un intento de obtener justicia para una víctima real. Cuando estuve en Australia, celebré la Misa en la catedral de Melbourne: por lo que conozco ese lugar, no hay posibilidad de que el abuso haya tenido lugar al final de una celebración porque el domingo por la mañana es como una estación de tren. Por eso siempre he estado seguro de su inocencia.

https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=38169

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