ABORTO: El diario Avvenire publica una defensa de la ley 194 (sobre aborto)

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Gian Franco Amato

El diario “Avvenire”, periódico de la Conferencia Episcopal Italiana, publicó, el 27 de agosto de 2020, un artículo de Angelo Moretti titulado Superando los residuos ideológicos. Para muchos, el nombre del autor tal vez no diga nada. Angelo Moretti no es apenas un periodista católico, sino que reviste cargos a nivel diocesano y dirige varias asociaciones católicas. También fue Presidente Nacional de los Jóvenes Voluntarios Vicencianos.

Precisamente por todo esto, algunos pasajes de su discurso, publicados por “Avvenire” sin comentarios críticos, acerca de la ley italiana del aborto (la llamada Ley 194),  son verdaderamente impactantes. Como, por ejemplo, la afirmación tajante de que “la ley 194 no es una ley contra la vida y puede ser aceptada por los católicos”. ¿Pero cómo, no reconocer que un embrión sea el comienzo de una vida no significa que la ley sobre el aborto sea ilegítima en sí misma? “No – responde- Moretti, si nos referimos a la ratio legis de la ley 194 por lo que ella es: una ley que regula un fenómeno, que lo convierte en un asunto público, no una ley que promueve o sirve para declarar una cuestión de principio”. Por lo tanto, prosigue el propio Moretti, “la Ley 194 no es una ley que cuestione la dignidad ontológicamente intrínseca del embrión, es una ley que interviene  para regular un fenómeno social existente independientemente de las leyes: el aborto sería practicado aún en ausencia de una norma que regule sus contornos y los detalles de la responsabilidad pública y privada, con gran peso peso y riesgo para las mujeres que deciden libremente o que se sientan obligadas por diversos motivos a abortar ”.

Realmente es muy peculiar y curioso este raciocio para un periodista que se profesa católico y cuyos artículos son publicados por el periódico de la Conferencia Episcopal Italiana. Pero no acaba allí. Según Moretti, “un católico que pide aplicar la ley 194 en todas sus partes no está afirmando un valor diferente de su fe; cree en la vida, en cada vida, desde la concepción hasta la vejez, simplemente entiende que existe una “estructura legislativa que define un marco dentro del cual  el aborto viene substraído ya sea a la privaticación ya sea a la imposisición pública ”. Moretti sostiene, de hecho, que “no es una posición inédita la de los creyentes que contribuyen a la vigencia de leyes que regulan fenómenos sociales existentes y que una persona razonable evitaría”.  A ese respecto, nuestro periodista católico incursiona en el campo de la teología: “Las Sagradas Escrituras nos recuerdan que la ley del ‘ojo por ojo’ no era, por ejemplo, una ley que promoviera la venganza, sino que regulaba el fenómeno de la venganza”.

¿Pero un tal raciocinio no contradice fundamentalmente el deber de defender la vida desde la concepción, que todo católico debería percibir como una exigencia moral? «No», responde siempre Moretti, «porque en la práctica todo católico está llamado a defender y promover la vida, sin tener que erguirse como juez de las decisiones ajenas; en teoría il católico que pide aplicar la  Ley 194 en su integridad está pidiendo que una mujer sea acogida en un servicio público, no está promoviendo el aborto, sino que se está colocando en la escucha y en el servizio de todas las mujeres”.  Sin embargo, para justificarse, se ve obligado a utilizar las habituales palabras talismánicas: “paz”, “no violencia”, “no discriminación”, “comprensión”, “diálogo”, “hospitalidad”. De hecho, escribe Moretti: “La esperanza más íntima sigue siendo la de la paz y la de la no violencia: no a la guerra, no a la discriminación, no a los juicios ‘en contra de’; sólo  perdón y lucha por el entendimiento mutuo”. Y concluye: “Sobre la urgencia de una interpretación social y cultural del aborto, los católicos, con razón, no pretenden retirarse del diálogo; un diálogo que, también en mi opinión, no necesita poner en tela de juicio la ley 194, pero que es puesto en cuestión por nuestras comunidades no acogedoras».

He allí que con la última referencia a la hospitalidad, ¡el plato está servido!

Angelo Moretti comienza su artículo publicado por “Avvenire” con la consideración de que “en el debate italiano sobre los llamados derechos civiles y, en particular, sobre el tema del aborto, existe a menudo la desagradable sensación de enfrentarse a una comparación entre la Ilustración y las posiciones teológicas”. Pero sería “un esquema con siglos de antigüedad, superado por un Concilio y, aún antes, por una progresiva aproximación de opuestas posiciones a favor de la libertad y del desarrollo de hombres y mujeres en la lucha contra la discriminación y la desigualdad social, la que contribuyó a elaborar nuestra Constitución». Moretti no especifica de qué Concilio se cita, por se debe suponer que se refiere al Vaticano II, el “Concilio” por excelencia. De hecho, hay quienes como Moretti que lo consideran el único Concilio verdadero, siendo considerados los precedentes completamente insignificantes o superados. Sin embargo, conviene recordar a nuestro periodista católico que el Concilio Vaticano II, que él cita, en un importante documento llamado Gaudium et Spes, en n. 51 definió el aborto como un “crimen nefandum”, que traducido al italiano para los postconciliares significa “crimen abominable”.

 

Querido Moretti, se pueden utilizar todas las florituras “buenistas” que se quiera, todas las palabras talismán hoy en boga, todos los engañadores sofismas jesuítas disponibles, pero la cruda realidad no podrá cambiar: el aborto sigue siendo un crimen nefandum. Y ninguna ley podrá jamás hacer justo un crimen abominable. Por cierto, ¿la Conferencia Episcopal Italiana no tiene nada que decir a este respecto?

 

Fuente: https://lanuovabq.it/it/ed-ora-avvenire-pubblica-una-difesa-della-legge-194

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