¿A quién beneficia tanto SILENCIO? IIª parte

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José Luis Aberasturi                   InfoCatólica                   24 I 2020

Lo prometido es deuda. Vayamos, pues, al grano

¿A quién beneficia este silencio de los legítimos Pastores? Y vayamos por partes.

¿A ellos mismos? ¿Creen, en verdad, que de este modo se aseguran “paz y tranquilidad” por una temporada? Craso error. En concreto, respecto a su propia persona y conciencia. Porque “la paz de los cementerios”, la paz “de los muertos”, no es la paz de la conciencia.

¿Creen también que, calladitos, defienden mejor a la Iglesia Católica? Otro error de bulto: vamos, ¡de cáncer de cinco kilos! ¿Puede creer, un miembro legítimo de la Jerarquía Católica, que callando lo que la Iglesia atesora y administra -la Palabra de Dios- y sustituyéndola por el silencio o las palabritas que no tienen nada que ver con esa Palabra, salvan a la Iglesia? ¿De qué? ¿Podrían al menos explicárnoslo y no dejarnos ayunos de Pastores: de buenos y verdaderos Pastores, que dan su vida por sus ovejas? ¡Si no gastan ni saliva…!

¿O acaso creen que, calladitos, salvan las instituciones y demás obras eclesiales: Cáritas, por ejemplo? Seguimos inmersos en el error. Porque, en cuanto vean la menor oportunidad, sacarán lo que tengan que sacar, desde “leyes” a “personal”, para arramblar con todo lo que la Iglesia ha construido, incluido lo hecho -antes y ahora- en favor de los pobres y de todos los necesitados. Y no les ha bastado con el pollo que les han montado con la catedral de Córdoba: no han aprendido nada, ni de la Historia pasada -se ve que no leen-, ni de la más reciente: se les olvida enseguida: en cuanto les nombran el “pin” de la X.

Porque es lo que la progrez ha hecho, y viene haciendo, desde casi principios del s. XIX. Porque la progrez política e “intelectual” comandada por los masones, en cuanto se quitaron de encima a los franceses, se echaron contra el Rey -para que dejara de ser “rey católico”, y se echaron contra la Iglesia -para arruinarla- con las sucesivas desamortizaciones: cinco en total, y seguiditas, una tras otra, en menos de un siglo, si no me falla la memoria. Todo en contra del pueblo, que era -y quería seguir siendo- católico y realista.

¿Se lucró de eso algún pobre? Ni uno solo. Todo fue a los bolsillos de los masones y sus amiguetes: aquí sí, más de uno -poquitos- pasó de “pobre” a rico en cuatro días. Y sin invertir en bolsa: invertían en los bolsillos de los políticos y de los masones. Como pasa ahora con todos los de la progrez: que tienen gustos, modos y maneras muy hechas. Que pregunten a Pablo, por ejemplo.

Ya el Señor advierte que “si el amo de una casa sabe que los ladrones van a desvalijársela, se arma, monta guardia, y los ladrones no pueden horadar su casa”. Lo tienen en el Evangelio.

CALLANDO NO SE DEFIENDE NADA EN ABSOLUTO. Es más: ¡si callas, ya has perdido lo que tenías!

Por tanto, como este personal -descreído y materialista, de la peor ralea, ignorantes y catetos, obsesos y pervertidos: por esto son también pervertidores sin que se les caiga la cara de vergüenza-, son “profesionales” de la envidia y del rencor insaciables, solo son “fuertes” con los que se hacen débiles a sí mismos: nunca con los que les plantan cara.

Para que vean cómo se las gasta la progrez -que no viene de ahora, ni del PSOE y/o Unidas: viene de lejos, del hondón del siglo XIX; todo muñido por las logias masónicas, tanto extranjeras (Inglaterra más que Francia, con mucha diferencia), como españolas, con sus Grados 33 al frente, hago un poco de Historia.

Fueron impregnando las más importantes instituciones, civiles y militares, que coparon completamente; y, en menor medida, pero dieron sus frutos, también en ambientes eclesiásticos.

No dudaron lo más mínimo -al contrario: fueron directamente a por todo-, en venderles a los extranjeros, preferentemente a los ingleses, el País y sus recursos; luego, cargarse la Corona -ahí está Isabel II y su malhadada vida para demostrarlo-; después, la Iglesia Católica -no había otra, y era el verdadero enemigo a batir, declarado por ellos mismos-, con sus miembros, instituciones y bienes -muebles e inmuebles-, a la que aplicaron un trato del que aprenderían hasta los marxistas rusos.

Copio del texto de la Desamortización de Espartero, masón (1841), el más “gordo” de España por la época, quien después de derrotar a los carlistas, ser nombrado Regente con título de “Alteza Serenísima”, echar por tanto a la Regente, que parte al exilio desde Valencia, en 1840, dejando en España a sus hijas; texto que más directo no puede ser. Es que ni lo esconden: tenían todo el poder, y lo ejercen brutalmente:

“Art. 1º: Todas las propiedades del clero secular en cualesquiera clases de predios, derechos y acciones que consistan, de cualquier origen y nombre que sean, y con cualquier aplicación o destino con que hayan sido donadas, compradas o adquiridas, son bienes nacionales”.

Pero es que llovía sobre mojado. Porque esta desamortización venía precedida por la que ya se había cebado antes con el clero regular (Mendizabal, masón, 1836), al que echaron en su mayoría del País, para quedarse con sus conventos y demás bienes. Y a la que seguirá muy pronto otra desamortiaciòn más: esta vez a los Ayuntamientos (Desamortización Civil de Madoz, 1855, masón también, para no ser menos). 

Lo de “too pa’l pueblo” que esgrime la Progrez, viene de muy lejos: de tan lejos que, “al pueblo”, nunca le ha llegado nada: “too s’ha quedao po’l camino”, y nadie sabe cómo ha sido… O sí. 

Por cierto: hubo también, en Madrid, su correspondiente baño de sangre. La “chusma” -bien manejada y pagada oportunamente- se lanzó a por los conventos y a por sus habitantes: asesinaron casi a cien de ellos, y quemaron casi cien edificios. Las autoridades se enteraron al día siguiente por los periódicos. ¿Les suena el tema y la murga? Como se ve todo estaba bien “engrasado” para lo que vino 100 después: 1931. ¿Les suena?

Pues si se diese en este País, que ya se está dando aunque ladinamente: de momento, solo con la fuerza de las “leyes anticatólicas” y, por lo mismo cruelmente inhumanas, -además de con las “oportunas amenazas”, que también las hay-; pues que sepan estos señores de la Jerarquía eclesiástica española que ya no hay católicos para defenderles a ellos, ni a la Iglesia, ni tan siquiera a sí mismos: ¡es que casi no quedan!

Por esto, los católicos “desamortizados” por la descristianización promovida desde dentro -hace de esto varias generaciones ya, ceden en todo: “lo mismo les da Juana que su hermana”; por eso, prácticamente, casi no se oye ni una voz en contra. Ni cuando les roban a sus hijos para corromperlos desde parvulillos. ¿Les importarán aún algo? Claro que si no suyos… todo normal, pues.

Es un “daño colateral” de las iglesias vacías y los conventos cerrados: mucho más dañino, sin comparación, que lo de la “España vacía”. Pues eso.

Por tanto, ¿Callar? Ellos -y cada uno de nosotros- sabrá.

Lo “mejor” del caso es que todo esto estaba perfectamente resuelto en la Iglesia “Primitiva”: la que había nacido y se estaba haciendo, aprendiendo no de cero, sino de Cristo, y de todo el Antiguo Testamento: Palabra de Dios.

Y lo resuelve, de un plumazo, san Pablo con toda su autoridad, tanto por su vida -que no duda en resumirla y recordarla para todos: con toda humildad, porque no es solo “suya”, sino de Cristo y su Iglesia-, como por su nivel intelectual, teológico y pastoral. Y así escribe también él, “como quien tiene autoridad, igualito que Jesús:

Te conjuro en presencia de Dios y de Cristo Jesús que ha de venir a juzgar a vivos y muertos, por su Manifestación y por su Reino: proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina.  [¿callar?]

Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la Verdad y se volverán a las fábulas.  [¿callar?]

Tú, en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio. [¿callar?]

Porque yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.  [¿Alguien va a escapar de esto?]

He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la Fe.

Y desde ahora me aguarda la corona de la Justicia que aquel día me entregará el Juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que hayan esperado con valor su Manifestación. […]

¿No nos basta y nos sobra con esta Promesa?

El Señor me librará de toda obra mala y me salvará guardándome para su Reino celestial. A Él la Gloria por los siglos de los siglos. Amén.  [¿Ni con esta Esperanza?]

Sinceramente: no hay en qué apoyarse para callar, intelectual, moral y eclesialmente hablando. Y menos, tal como están las cosas por dentro y por fuera de la Iglesia.

Pero es que, por si nos faltase algún argumento o alguna autoridad para convencernos, aquí está la Palabra de Jesús: El que se avergüence de Mí delante de los hombres, Yo también me avergonzaré de él delante de Dios.

No sé si sacaré otro más. Tema hay; pero de momento, aquí lo dejo.

Y vamos a seguir rezando. También y en especial por mí, estos días (no lo digo por egoísmo: ¡es necesidad!). Muchísimas gracias a todos.

http://www.infocatolica.com/blog/nonmeavoluntas.php

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