VENEZUELA: La dictadura marxista se consolida en Venezuela

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La gravedad de los recientes acontecimientos de Venezuela deberían encender las alarmas del mundo occidental.

 

Ante las amenazas del Presidente Trump de una intervención militar en Venezuela para poner las cosas en orden en ese país, la respuesta ha sido un auténtico golpe de estado del chavismo. Con una arrogancia inaudita la Asamblea Nacional Constituyente, que fue elegida en forma espuria e ilegítima en los últimos días del pasado mes de julio, acaba de proclamar el cese de funciones del Parlamento venezolano (Asamblea Nacional), que ahora será reemplazado en sus funciones por la Constituyente chavista.

Con este golpe de estado, no solo se niegan todos los derechos constitucionales a la oposición, sino que desde ya se anuncia al mundo la imposición del ideario marxista que se va a institucionalizar a sangre y fuego. Al más puro estilo castrista, o estalinista, que es lo mismo.

Con un cinismo desbordante, la Constituyente ilegítima proclama la desaparición de la propiedad privada, la imposición de una economía estatal,  la supresión de las libertades democráticas, la ilegalidad de la oposición al régimen, y la más brutal represión a todos aquellos que se opongan a la implementación del gobierno marxista del dictador Maduro.

Al implementar estas medidas, Venezuela se precipitará vertiginosamente en el apocalipsis del comunismo. Sometida a una revolución marxista gradual durante 20 años, el chavismo fue ejecutando lentamente una transformación radical del Estado, sin que esto creara una alarma significativa en Occidente. Pero ahora llegó el momento e apretar la yugular del país, de proclamar el fin de las libertades y de imponer el comienzo de la represión más radical.

Lo que está en curso es el zarpazo final del chavismo para convertir a esta nación en una nueva dictadura comunista, siguiendo los pasos de Cuba y de Corea del Norte. Mientras esto se da, los principales opositores son encarcelados, las pocas libertades que aún sobrevivían han desaparecido, y la economía del país ha colapsado totalmente, al punto de que no se consiguen alimentos, ni medicinas, ni los más elementales productos de primera necesidad. Ante los ojos abiertos del mundo, Venezuela se precipita en una espantosa crisis humanitaria y social.

¿Cómo pudo acontecer esto en la que fuera la nación más rica de Suramérica? Aconteció porque Venezuela fue sometida a uno de los saqueos más escandalosos de la historia. El chavismo y la camarilla comunista que se tomó el poder desde 1999, pura y simplemente se robó los recursos gigantescos del Estado durante todos estos años.  Para tener una idea de esta realidad, hay que considerar que Venezuela producía casi 4 millones de barriles de petróleo por día, que en promedio se vendieron a $ 100 dólares cada barril durante unos 15 años. Esto representó ingresos al estado venezolano de una suma cercana a los 400 millones de dólares por día, que al año suman 150 mil millones de dólares, y así se mantuvo durante casi todo este tiempo.

¿Y dónde está ese dinero? ¿En qué proyectos se invirtió? ¿A las manos de quienes fueron a parar esas sumas colosales de centenas de miles de millones de dólares?  La respuesta es dramática: una parte ponderable de este dinero se lo robaron los chavistas, y lo que quedó del saqueo lo dedicaron a financiar y a promover la revolución comunista en su propio país y en todo el vecindario latinoamericano.  En Venezuela, el régimen chavista implementó el saqueo y el despojo más aberrante que tal vez se conozca en toda la historia. Cómo sería bueno y saludable para todo el mundo que se buscaran estos dineros hasta ahora desaparecidos, que deben estar en numerosos paraísos fiscales, y se castigara ejemplarmente a los responsables de tan gigantesca red de corrupción. Con seguridad, localizando y confiscando ese patrimonio inmenso, se podrá iniciar la reconstrucción del País, una vez haya sido arrebatado a la dictadura chavista y devuelto a un gobierno legítimo.

En vez de construir una nación próspera y justa con esos inmensos recursos, el chavismo hizo de Venezuela una nación empobrecida y mendicante. La población venezolana ha sido lanzada a la miseria, lo cual está produciendo un éxodo masivo de venezolanos hacia los países vecinos, especialmente hacia Colombia.

Otro de los aspectos de esta gran tragedia, son los vínculos de la revolución chavista con las FARC, la perversa guerrilla colombiana que ahora se encuentra en medio de un cuestionado proceso de pacificación. La extensa frontera de más de 2.000 kilómetros entre ambas naciones, ha permitido que los guerrilleros de las FARC cometan sus fechorías en Colombia y se escondan en Venezuela, protegidos por el chavismo.  Y también, las enormes sumas de dinero de las FARC, producto de sus actividades como uno de los mayores carteles de droga del mundo, se lavan a través de Venezuela, para después ser llevadas a diferentes paraísos fiscales, donde probablemente seguirán la misma ruta de los dineros robados al Estado por el chavismo.

Sin embargo, también es una realidad que esta triste situación es al mismo tiempo una tragedia religiosa. La mayor parte de la población venezolana es católica, y en cuanto católicos, los venezolanos esperan un pronunciamiento del Papa Francisco sobre la tragedia que están viviendo. Y no es comprensible el silencio del Papa Francisco sobre Venezuela, cuando sí han sido muy elocuentes sus críticas a las reales o supuestas injusticias sociales que existen en otras latitudes.

A pesar del silencio incomprensible de la Cátedra de Pedro, han sido muy valerosas las denuncias de algunos miembros de la Conferencia Episcopal de Venezuela hechas en estos últimos días. Aunque lamentablemente casi todos los obispos guardaron silencio desde el comienzo del chavismo, ahora han sido agredidos por la realidad y han comenzado a denunciar los desmanes, las arbitrariedades y las injusticias del régimen. Y ante la próxima visita del Papa Francisco a Colombia, que será la primera semana de septiembre, los católicos de Venezuela esperan alguna palabra de orientación y de auxilio que les permita recuperar su Patria para la Civilización Cristiana.

Eugenio Trujillo Villegas

Director de la Sociedad Colombiana Tradición y Acción

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