Un obispo de EEUU insta a no dar la Comunión a los divorciados que no vivan en ‘completa castidad’

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Almudena Martínez-Bordiú             InfoVaticana             20 enero de 2017

El obispo estadounidense Steven Lopes -Ordinatario Personal de la Cátedra de San Pedro-, ha remitido a 42 parroquias una Carta pastoral en la que recuerda la posición del Magisterio de la Iglesia Católica respecto a los divorciados vueltos a casar. 

El obispo estadounidense Steven Lopes -Ordinatario Personal de la Cátedra de San Pedro- ha remitido a 42 parroquias anglo-católicas de Estados Unidos una Carta pastoral bajo el título “A pledge troth” (Un compromiso fiel) en la que recuerda la posición del Magisterio de la Iglesia Católica respecto a los divorciados vueltos a casar.

En dicho escrito, citando la exhortación apostólica de San Juan Pablo II ‘Familiaris consortio’, el prelado defiende que aquellas personas que se hayan divorciado y vuelto a casar civilmente no podrán recibir la comunión a menos que hayan decidido “guardar completa castidad”.

Al mismo tiempo, el obispo estadounidense explica que “la prohibición del adulterio no admite excepciones” y que “el discernimiento con respecto a la culpabilidad individual no se permite”. “No hay diferentes grados o formas de precepto en la ley de Dios según las personas y las diferentes situaciones”, ha recalcado citando a San Juan Pablo II. A continuación, mostramos un fragmento de la Carta pastoral publicado por el diario Catholic Herald:

“Una pareja vuelta a casar civilmente que decide guardar completa castidad y, por tanto, se compromete a no volver a pecar, está en una situación muy diferente a una pareja vuelta a casar [civilmente] que no tiene intención de vivir en castidad, por mucho que ésta sienta pesar por el fracaso de su primer matrimonio. En esta situación, no reconocen que su impureza, que es adulterio, es gravemente errónea, o no tiene intención firme de dejar de pecar […] A menos que, o hasta que, los casados civilmente manifiesten honestamente su intención de abstenerse por completo de las relaciones sexuales, la disciplina sacramental no les permite el acceso a la Eucaristía”.

Asimismo, Steven reconoce que a pesar de que la abstinencia sexual no es fácil, “Dios no nos abandona en nuestras debilidades y dificultades” y que “la enseñanza autoritativa de la Iglesia son fuente de la verdad permanente para educar la conciencia”.

Además, destaca la relevancia de la Doctrina de la Iglesia en la vida de los creyentes y deja claro que “la conciencia no es una ley en sí misma, ni está por encima de la santa Ley de Dios, ya que debe ser testigo de la autoridad de la verdad pero no crea esa verdad”.

Por último, el prelado estadounidense insta a defender Amoris Laetitia frente aquellos que “hacen interpretaciones erróneas para justificar prácticas contrarias al Magisterio de la Iglesia”.

 

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