Terrorismo, PC y Farcs.

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En la víspera de las Fiestas Patrias, las recientes explosiones de bombas en distintos lugares públicos de Santiago,  han causado natural preocupación pública e incluso repercusión internacional. Las autoridades gubernamentales convocaron a los jefes policiales para incrementar las medidas preventivas.

En realidad no hay nada más difícil de controlar y de prevenir que las acciones terroristas, pues ellas por naturaleza son caóticas, impulsivas e irracionales. Sin embargo, existe un terreno en el cual se piensa poco, y que podría ayudar muy eficazmente a combatirlo.

Un ejemplo nos servirá para entender en qué consiste este terreno al cual nos referimos. Cuando se desata un incendio en un bosque, existen dos formas de combatirlo. La primera, es tratar de apagar los focos que lo originaron. La segunda, es aislar todo el terreno que circunda el incendio, para así impedir su expansión.

En general la primera fórmula es incapaz de apagarlo, pues dado que los árboles están todos muy juntos y los vientos actúan como elemento expansivo, fácilmente el fuego se propaga de modo rápido y en poco tiempo se hace incontrolable.

Por lo anterior, lo que habitualmente hacen quienes deben combatirlo, es aislarlo del resto del bosque y para ello cortar los árboles que rodean el foco de combustión. Una vez que se lo aísla, se lo puede combatir con éxito.

Con el terrorismo ocurre algo similar. Existe una serie de movimientos, manifestaciones, protestas, etc. que sin constituir acciones estrictamente terroristas, constituyen  elementos altamente combustibles y que sirven a estos de elementos de propagación. Nos referimos a las acciones perpetrados en el sur del País, a las violencias callejeras después de las manifestaciones, a las tomas de los colegios, y a unsin fin de manifestaciones de violencia -con o sin capucha- que se está extendiendo por todo el territorio nacional.

Es imposible controlar el terrorismo, si no se combate con seriedad el clima de violencia impune que le permite su expansión. Incluso el permisivismo con la delincuencia común, muchas veces protagonizada por ex terroristas, termina siendo un aliciente para la expansión del terrorismo clásico.

Ahora bien, para combatir con eficacia a esos sectores que terminan siendo el caldo de cultivo del terrorismo, no se puede tener con ellos ninguna connivencia o simpatía ideológica, pues en este caso, no se aplicarán las medidas coercitivas indispensables.

Y ahí está el principal problema por el cual difícilmente un gobierno de izquierda, con participación del PC, puede combatir seriamente al terrorismo. Ellos son conniventes con todo lo que lo rodea y ven con simpatía el fundamento ideológico de sus actos. Pocas semanas atrás Tellier sustentaba que el terrorismo consistía exclusivamente en las acciones represivas de los aparatos del Estado.

El problema es que, cuando el terrorismo se expande,  se vuelve aún más  irreversible en su capacidad de consumirlo todo a su paso.

Como muestra véase la declaración de estos mismos días formuladas por las Farcs, a propósito de los acuerdos de paz en Colombia: “Altos funcionarios del gobierno están creando la sensación de que con la visita de las primeras víctimas del conflicto (…) lo que sigue por añadidura es la entrega de las armas y la desmovilización de la guerrilla. (…) Atrevida argumentación si se tiene en cuenta que ninguno de estos asuntos ha sido tema de debate en las conversaciones, y que conceptos como ‘transición’, ‘desmovilización’ y ‘entrega de armas’ no existen ni en la gramática del acuerdo de la Habana, ni mucho menos en el lenguaje de la guerrilla.”

Para concluir, recuérdese que el PC chileno es gran amigo de las FARCs de Colombia. De este modo será imposible combatir al terrorismo…

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