Paz en un país dividido

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COLOMBIA: ¿PAZ?

De hecho, los incontables y gravísimos abusos del Presidente Santos para lograr imponer a Colombia el Acuerdo con las FARC, de lo cual las noticias que siguen dan abundantes y escandalosos ejemplos, pueden redundar en fortalecer al sector opositor del Centro Democrático, al punto de que en las elecciones de 2018 resulte vencedor. Sin embargo, el precio será que reciba un país destrozado y caótico que sea necesario ordenar y reconstruir.

Infolatam       23 noviembre 2016        SALUD HERNÁNDEZ-MORA

Tal vez es la situación que más les convenga a ambos, aunque sea el peor escenario para un país que sigue partido en dos. Juan Manuel Santos terminará su segundo y último mandato paseando su Nobel por los alfombrados salones europeos, que es donde se siente en su salsa, y Álvaro Uribe seguirá revolcado en la arena política para reconquistar el poder que un día entregó en bandeja a su ministro de Defensa para que le traicionara.

El último acto de desprecio de Santos y su entorno hacia todo lo que significa uribismo, puede dar al Centro Democrático el empujón que necesita de cara a los comicios legislativos y presidenciales del 2018. Mientras el gobierno siga empeñado a ignorar la derrota y a tragarse su interpretación de que el plebiscito lo ganó Uribe a golpe de mentiras y trampas, los uribistas tienen cuerda para rato. Les dejan abierto el campo abonado de millones de descontentos con un proceso de paz que genera incertidumbres y rabias.

Si bien la inmensa mayoría de colombianos prefiere una guerrilla negociando, existe una enorme porción de ciudadanos, como manifestaron las urnas el 2 de octubre pasado, a quienes preocupa que Timochenko y sus muchachos puedan ostentar un poder considerable y no pisen un solo día de cárcel. De momento, los uribistas movieron ficha con habilidad. En lugar de responder con un portazo la decisión de Santos de seguir adelante sin ellos, dejaron abierta la puerta al diálogo.

No cejarán, dicen, en su empeño por convencer a las FARC de aceptar reformas en las 310 páginas del documento a fin de sellar un gran pacto nacional. Cambios que escuecen a los jefes guerrilleros tales como no hacer política mientras cumplan una pena moderada de no más de cinco años, en un recinto de alguna manera cerrado. Tampoco incorporarán al Bloque Constitucional el extenso y farragoso acuerdo que deja a la interpretación innumerables cabos sueltos. Y someterán el texto a las urnas.

Aunque nada es imposible, como demostraron las correcciones introducidas en el acuerdo original (Santos y De la Calle juraban que era ese texto o la guerra), no parece probable que las FARC acepten nuevas rebajas. Tampoco el Presidente parece estar por la labor de hacer a sus adversarios otra concesión.

De hecho, su ex ministro de Justicia, Yesid Reyes, ha tejido una oscura maniobra en la Corte Constitucional para que declaren inconstitucional una parte de la ley que permitió el plebiscito -con lo cual borraría el resultado-, y dejen viva otra referida a lo que han bautizado como “fast track Consiste en que el Congreso de luz verde al contenido completo del acuerdo sin modificar una coma y apruebe por unos atajos el bloque legislativo que requiere su puesta en marcha. Como Santos aún cuenta con una cómoda mayoría en Senado y Congreso, cuenta con que a mediados del 2017 tendrá todo en su mano.

Dado que en Colombia las campañas electorales arrancan un año antes, coincidirá con el banderín de salida de las legislativas y las presidenciales del 2018. Competirán los que apoyan el proceso y ven con simpatía el salto a la política de las FARC, contra los que propugnan mano dura para desarrollarlo, que es la orilla del Centro Democrático.

Habría que recordar que Santos ganó las elecciones presidenciales por medio millón de votos, pero los de Uribe eran suyos y los de Santos prestados. En el plebiscito quedaron prácticamente empatados, pese a que el Presidente tenía de su lado a cinco partidos políticos y puso a su servicio los recursos del Estado. Es evidente que a Uribe, las cuentas le salen.

http://www.infolatam.com/2016/11/23/paz-pais-dividido/

 

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