Obispos condenan agenda que se opone a la moral católica

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Lamentando el hecho de que, a pretexto de los “derechos humanos”, se trate de imponer en África una agenda de la muerte, la Conferencia Episcopal de la República de los Camarones publicó un expresivo documento. Su tenor dispensa mayores comentarios. Es un estímulo para todos los católicos, eclesiásticos y laicos para defender la sana doctrina; y, al mismo tiempo, un valiente ejemplo de integridad y firmeza doctrinaria católica en favor  de valores hoy frecuentemente olvidados o atacados.

Bajo el título “Declaración de los obispos de la República de Camerun sobre el aborto, el homosexualismo, el incesto y el abuso sexual contra menores”, el documento fue divulgado en diversos sitios de la Internet de aquel país ( http://www.cameroon-info.net/stories/0,41326,@,m-urs-les-eveques-disent-non-a-l-homosexualite-declaration-des-eveques-du-camero.html ); pero casi no tuvo eco en la prensa de Occidente, exceptuados algunos pocos valientes blogs.

Mons JosephEn primer lugar, frente al aborto provocado, los obispos defienden que “la vida humana es sagrada e inviolable desde  su concepción hasta la muerte natural. Matar un embrión es matar una persona y destruir una vida. Abortar o hacer abortar son crímenes como el homicidio directo y voluntario. Son pecados graves castigados con excomunión, cuja absolución esta reservada al Papa, al Obispo diocesano o a los padres autorizados”.

En segundo lugar, sobre el homosexualismo, afirman que “la ideología de género se opone a la concepción clásica de las nociones de familia, género y procreación”.

      Y proclaman: “Nosotros, obispos de Camerun, declaramos unánimemente lo siguiente:

“El homosexualismo es una violación flagrante de la herencia de nuestros antepasados y opone la humanidad contra si misma y la destruye.

“Los actos practicados en el  contexto de la homosexualidad no son ‘sexuales’, sino ‘relaciones contra la naturaleza’ (Rm 1,26). 

“La unión homosexual no es casamiento: ella falsea el sentido del casamiento, reduciéndolo a una unión estéril, hedonista y perversa, ‘la infamia entre hombre y hombre ’(Rm 1, 26).

“Toda criatura, niño o niña,  tiene el derecho de vivir su identidad ligada a una madre y a un padre.

“De hecho, el homosexualismo no es un derecho del hombre sino que una alienación que daña gravemente la humanidad, ‘es una abominación’ (Lev. 18, 22).

“Rechazarlo nada tiene de discriminatorio, sino que es una legítima protección de los valores constantes y seculares de la humanidad ante los vicios contra la naturaleza, pues el derecho a la diferencia sólo se justifica cuando esté fundado sobre valores humanos.

 

“Nosotros, obispos de la República de Camerun, reiteramos nuestra desaprobación a la homosexualidad y a las uniones homosexuales. Hacemos un llamado, para este efecto, a todos los creyentes y a todas las personas de buena voluntad a rechazar la homosexualidad y el pseudo-casamiento homosexual, y a acompañar, entre tanto, en la oración, en la asistencia espiritual y en la compasión, buscando la conversión de aquellos que son propensos a la homosexualidad e a los homosexuales”.

En cuarto lugar, en materia de incesto, los obispos de Camerun afirman:

“Nosotros  condenamos enérgicamente esa espantosa abominación que destruye el tejido familiar, contamina sus autores (cf. 1Co 5,ss), atrae la maldición sobre las personas incestuosas (Dt 27,20) y puede provocar desgracias que van hasta la muerte de los culpados, si ellos no se arrepintieren (cf. Lv 20, 11)”.

Por fin, sobre la pedofilia afirman:

“Nosotros, obispos de la República de Camerun, condenamos unánimemente los abusos contra menores sobre  todas sus formas”.

El documento es firmado, en nombre de los obispos del país, por Don Joseph Atanga, presidente de la Conferencia Episcopal e Arzobispo de Bertoua.

www.catolicismo.com.br

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