Misión del Terrorismo

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Causaron estupor las declaraciones del Presidente del PC, de esta semana pasada, sosteniendo que el asesinato del Senador UDI, Jaime Guzmán no había sido un acto terrorista, si no un crimen político. Para él sólo el Estado puede realizar actos terroristas.

Tales declaraciones se unen a lo expresado recientemente por el Ministro Peñailillo, afirmando que no se debe aplicar la ley anti terrorista a los delitos producidos por los movimientos sociales, como él llama a los crímenes realizados por indigenistas del sur.

Así las cosas, mientras aumentan los atentados criminales que buscan sembrar el terror, como el caso de la bomba en el Metro, disminuye la voluntad de reprimirlos.

Nos parece por lo tanto importante aclarar cuál es el papel del terrorismo en la sociedad. Para ello nos serviremos de un artículo escrito por el Profesor Plinio Correa de Oliveira en el diario “Folha de San Paulo”, en los años 70’, época en la cual el terrorismo de izquierda campaba en todo el Continente. 

“Para que se comprenda tal maniobra (terrorista) es necesario tener en vista la verdadera misión de terrorismo dentro del cuadro general de la estrategia comunista.

“Para obtener el debilitamientos del adversario, los comunistas –en una primera etapa- se bifurcan. En el campo estrictamente político e ideológico, continúa el PC (legal o clandestino) desarrollando, como pueda, su proselitismo. Pero, un sector de comunistas inconforme con la marcha lenta del Partido, rompe con este e inicia el Terror.

“El proceso entra, entonces, en la segunda fase. Mientras el PC queda en la penumbra, el terrorismo -practicado en general por un mero puñado de agitadores- pasa al centro del escenario político, asaltando, confiscando, destruyendo, secuestrando, torturando y matando cuanto puede.

“Ese tipo de actividad inusitada y agresiva, incute pánico en la clase burguesa. Y da a la ‘sapería’ (burgueses de izquierda), al clero de izquierda y a los democratacristianos, la oportunidad para inculcar a los propietarios la supuesta necesidad de las “reformas de estructura” como el mejor medio de aquietar al terrorismo. Con esto van concordando, gradualmente, en las filas de la mayoría anticomunista, todos los miopes para los cuales la fórmula ‘ceder para no perder’ es el auge de la sabiduría. Está hecha la preparación del ambiente para la demolición de la clase de los propietarios”.

La Historia se repite. El PC vuelve a fomentar la apertura a los terroristas, y el Gobierno a minimizar sus hechos. No pasará mucho tiempo para que ellos se tomen el centro del panorama político. Ahí habrá llegado la hora del “ceder para no perderlo todo”, o del “mal menor” de los no comunistas – y de los compañeros de viaje de este, PDC y otros -, y así, estaremos a un paso de repetir los siniestros 1000 días.

En realidad, llámese como se llame, terroristas o criminales políticos, ésta es la misión de los violentistas de la izquierda. Conviene estar prevenido para no caer en la maniobra.


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