La CEPAL celebra al dictador

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CHILE – CUBA / Roberto Ampuero

El Mercurio / Domingo 4 de diciembre de 2016

“Celebrar hoy a Fidel Castro no es solo celebrarlo a él. Implica también aprobar la sucesión al poder que estableció e identificarse con la visión que el “máximo líder” trazó para el futuro de la isla…”

Puedo entender que las diputadas Karol Cariola y Camila Vallejo manifiesten su congoja por el deceso de Fidel Castro y su admiración por él y la dictadura, pues se trata de militantes comunistas. Puedo entender también el elogio de Castro por parte de la Presidenta Bachelet, porque su corazón está atado al socialismo real, pero me cuesta comprender la apología del “máximo líder” de Alicia Bárcena, directora ejecutiva de CEPAL, por cuanto ella dirige una de las 5 comisiones regionales de la ONU, a la que uno supone identificada con derechos humanos, progreso, libertad y democracia.

Quiero imaginar que esta apología cepaliana causó escozor e irritación en algunos sectores de Naciones Unidas. Una cosa es expresar luto oficial entre países u organizaciones por el fallecimiento de figuras políticas, pero otra muy diferente es que una institución financiada con fondos internacionales celebre a un dictador sin mostrar el más mínimo respeto, pudor o sensibilidad hacia sus millones de víctimas.

Y no hablo solo del drama de Cuba, que ha pasado más de la mitad de su vida independiente bajo los Castro. CEPAL tiene sede en Santiago. Chile también exhibe un historial de violencia, dolor y muertes debido al castrismo. Como sabemos, el dictador instigó y financió la vía armada en Chile desde la década del 60, cuando éramos una democracia ejemplar, y entre 1971 y 73 hostigó la vía pacífica del gobierno de Salvador Allende a través de las acciones de la ultraizquierda. El dictador caribeño contribuyó así también al surgimiento de un dictador en nuestra patria. Es lamentable que una representante de mi querido México muestre esta falta de sensibilidad hacia cubanos, chilenos y latinoamericanos.

La laudatio de Bárcena es deplorable e impresentable: define al dictador como “uno de los gigantes de nuestra historia compartida”. Afirma que América Latina “lleva impreso en sus rasgos la huella de su presencia, el timbre de su voz, los colores de los sueños que animó”. Y añade que el siglo XX del continente no se comprende “sin ubicar a Fidel como protagonista de primer orden”. Como si no bastara, sostiene que ante la América Latina actual “la figura de Fidel se constituyó, en palabra y acción, en una demostración tangible de que otro camino era posible”.
El director para las Américas del Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco, dijo que esta desmesura en favor del totalitarismo constituye “un homenaje objetivamente inmerecido… un panfleto ideológico”, “un escándalo”. Y tiene razón: “Es una vergüenza” que Cepal “coloque en entredicho su credibilidad con un pronunciamiento que más bien parece haber sido redactado por (Nicolás) Maduro o por el propio Fidel Castro”.

Pero más allá de las loas a Castro provenientes del PC, la Presidencia, CEPAL o la izquierda, lo que no debe olvidarse es el saldo humano hasta la fecha: al menos 5.700 ejecutados, cientos de miles de torturados, detenidos o presos políticos, un número indeterminado de balseros ahogados o devorados por tiburones mientras intentaban escapar de la miseria y tiranía, y la existencia de un exilio de 2,5 millones de personas. Hay más: el castrismo prohibió a los cubanos dejar el país, y hasta hoy necesitan una visa de entrada a su patria y autorización para mudarse a La Habana u otros puntos. Hay mucho más: Cuba lleva 58 años sin elecciones libres y sin un solo partido político, periódico, radio o canal de tv de oposición, y los isleños reciben un salario mensual promedio de US$ 20, es decir, 14.000 pesos chilenos.

Puedo entender que para el PC “las reflexiones de Fidel son luz y esperanza para Chile” porque entre los 17 y 23 años también fui comunista y porque su monolítica visión de mundo se basa en cinco convicciones esenciales: 1) la democracia liberal es una fachada, y el Partido Comunista debe utilizarla para avanzar hacia el socialismo, sea por la vía electoral o las armas; 2) las leyes de la historia, descubiertas por Carlos Marx, conducen inexorablemente al comunismo a escala mundial; 3) al partido comunista, “vanguardia del pueblo”, le corresponde dirigir la construcción del socialismo; 4) no importan los medios ni los costos que exija la causa porque ella -como creían Marx, Lenin, Stalin y Castro (también Kim Il Sung, Honecker, Ceaucescu, etc.)- permite instaurar igualdad, justicia, paz, prosperidad, felicidad y la auténtica democracia, tras eliminar la propiedad privada y a la burguesía. ¿Quién puede oponerse a esta idea de establecer el paraíso sobre la Tierra? Solo vendepatrias, agentes de la CIA, ingratos y traidores.

Celebrar hoy a Fidel Castro no es solo celebrarlo a él. Implica también aprobar la sucesión al poder que estableció e identificarse con la visión que el “máximo líder” trazó para el futuro de la isla. Siguiendo las instrucciones de su hermano, Raúl ya comenzó a materializar ese sueño de eternidad megalomaníaca: no solo llamó a los cubanos a despedir los restos de su hermano sino a suscribir al mismo tiempo “el solemne juramento de lealtad al concepto de revolución de Fidel”.

 

La dictadura debe ser eterna. Y para ello necesita aliados eternos.

http://www.elmercurio.com/blogs/2016/12/04/47073/CEPAL-celebra-al-dictador.aspx

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