Italia, al borde del colapso por la crisis migratoria

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Gaceta.es                                 Infovaticana                                 7 enero, 2017

Tras el efecto llamada protagonizado por los líderes de la Unión Europea, muchos son los países que ahora reconocen no poder hacer frente a la crisis migratoria que han alentado. Las precarias condiciones de acogida en un centro de inmigrantes cerca de Venecia han suscitado un debate sobre el saturado sistema de acogida de Italia, al tiempo que Roma busca acuerdos de repatriación con los países de origen.

Varios internos protestaron duramente el martes en el centro de Cona, próximo a Venecia (nordeste), para denunciar la muerte de una joven de Costa de Marfil y la supuesta demora de los servicios de emergencia.

La protesta, en la que se llegó a retener a 25 voluntarios en la instalación, ha recibido furibundas críticas de los partidos de derechas pero también ha puesto sobre la mesa la situación que a menudo se vive en estos centros de acogida para inmigrantes.

Una delegación del partido Izquierda Italiana ha acudido a Cona para conocer de primera mano la calidad de las instalaciones y el diputado Nicola Fratoianni ha difundido fotografías de su visita a este “hotel de cinco estrellas”, según ha dicho irónicamente en Twitter.

Frantoianni ha denunciado que hablar de “aglomeración es un eufemismo”, mostrando imágenes de enormes barracones repletos de camas y de objetos personales, y ha apuntado que “no hay agua y la que hay (en las duchas) es fría”.

El Ministerio italiano del Interior trata de descongestionar el centro, en el que se agolpan alrededor de 1.300 personas, y para ello ha trasladado a un centenar de personas de Cona a otros de la cercana región de Emilia-Romagna. La operación dirigida por el Ejecutivo italiano pone de manifiesto que la política migratoria europea, además de ser un caos, ha fracasado. Esta situación pone en evidencia la viabilidad del sistema de acogida de inmigrantes de Italia, que por su proximidad a las costas norteafricanas cerró 2016 como un año récord, con la llegada de 181.283 personas, un 17,84 % más que en 2015.

Los inmigrantes que solicitan asilo son distribuidos por las regiones del país mediante un sistema de cuotas y, de los 170.000 inmigrantes que esperan en Italia a que se decida sobre su solicitud de asilo o su repatriación, la mayoría van a Lombardía. Según el Informe sobre Protección Internacional en Italia, elaborado por diversas organizaciones como Cáritas o ACNUR, en octubre de 2016 de estas personas 96.701 residían en los Centros de Acogida Extraordinaria (CAS), los más numerosos y saturados.

Paralelamente, 23.496 inmigrantes fueron ubicados en el Sistema de Protección de Solicitantes de Asilo y Refugiados (SPRAR), que alojan un número muy inferior de personas, algunas decenas por centro. El problema reside en que las instalaciones SPRAR solo pueden abrirse con el permiso de los alcaldes, pues los inmigrantes deben someterse a un proceso de integración de varios meses y muchos regidores no parecen dispuestos a pagar el precio político de abrir un centro de inmigrantes en sus municipios.

Medios locales ha informado de que el Ministerio del Interior pretende animar a los alcaldes a respetar el acuerdo firmado con la Asociación de Municipios, en base al cual cada pueblo de Italia deberá acoger a 2,5 inmigrantes por cada mil habitantes. Mientras Italia trata de aliviar esta situación y evitar que se repitan episodios como la revuelta de Cona, paralelamente mantiene abierto el diálogo con la Unión Europea y con los países de origen de los inmigrantes.

El ministro de Exteriores italiano, Angelino Alfano, ha asegurado que el país trabaja con Níger, Túnez y Libia para cerrar acuerdos que permitan acelerar las repatriaciones de inmigrantes ilegales que llegan a las costas italianas con la intención de acceder a Europa.

El ministro del Interior italiano, Marco Minniti, viajó este martes a Túnez para abordar esta cuestión con el primer ministro, Yusef Chahed, y su homólogo, Hèdi Majdoub, ya que considera al país norteafricano “un socio fundamental en la lucha contra la trata de personas”. El líder de la conservadora Forza Italia en Emilia-Romagna, Galeazzo Bignami, ha anunciado una manifestación el próximo sábado ante el centro de inmigrantes de Bolonia para protestar “contra esta vergonzosa e indecente gestión”.

El vicepresidente del Senado, Roberto Calderoli, de la Liga Norte, ha abogado en Facebook por “expulsar, incluso con el uso de la fuerza, a todos aquellos que intenten acceder a nuestras aguas o desembarcar en nuestras costas”.

Incluso la vicepresidenta del Partido Demócrata (PD, en el Gobierno), Debora Serracchiani, se ha mostrado en contra de los grandes asentamientos de inmigrantes en una entrevista a “Il Messaggero” y ha abogado por dividirlos en pequeños grupos para facilitar su seguimiento.

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