HASTA DÓNDE VAN LOS ABORTISTAS Dan ganas de vomitar

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El diputado federal Laerte Bessa, que pertenece al grupo evangélico del Congreso brasileño, relator del proyecto de reducción de la mayoría de edad penal que está creando tantas polémicas, considera que, ya que la ciencia, según él, va a permitir conocer la inclinación de un bebé a la criminalidad ya en el útero, en ese caso la madre debería ser obligada a abortar.

Las declaraciones de Bessa las publicó el diario inglés The Guardian el 29 de junio pasado y fueron recogidas en Brasil por la revista Fórum.

“Un día llegaremos a un punto en que será posible determinar si el bebé presenta tendencias a la criminalidad, si así fuera no se permitiría a la madre dar a luz”, habría afirmado textualmente el diputado.

Dadas las duras reacciones a esas declaraciones, que han sido calificadas de “obscenas” por algunos medios de comunicación, el diputado intentó dar marcha atrás y afirmó que sus palabras “habían sido mal interpretadas” por The Guardian ya que él, como evangélico, fue siempre contra el aborto.

Fervoroso defensor del proyecto de ley de la mayoría penal, el diputado afirmó también al diario inglés: “En 20 años reduciremos la mayoría penal [en Brasil] a 14 años, después a 12”. Según él, la propuesta aprobada en primer turno en la Cámara “es una buena ley que acabará con el sentido de impunidad de nuestro país”.

La idea de que una madre pueda ser obligada a abortar si se descubre que el fruto que ha nacido en vientre posee “tendencias criminales”, hace recordar que quizás ni el nazismo había llegado tan lejos en sus locuras de buscar una raza pura, cuando decidió exterminar a seis millones de judíos.

Hitler partió de premisas falsas en su concepto de raza pura, ya que raza solo existe una, la humana, y llegó a ordenar la eliminación de recién nacidos y niños ya mayores alemanes con deficiencias físicas. Nunca llegó al vientre de las madres.

La tesis del diputado que estaría a la búsqueda de una “raza no violenta”, puede llegar al límite absurdo de que el Estado, según el grado de peligrosidad que decida dar a las “tendencias comportamentales” de los aún no nacidos, de obligar a las mujeres a abortar. No sólo si existe el peligro de que dé a luz a un criminal, sino por otros motivos. ¿Por qué no si el bebé presenta inclinación al ateísmo, o a ser demasiado de izquierdas o de derechas o maníaco de sexo?

El Congreso brasileño en materias de costumbres es tan conservador (!) que aún no ha conseguido legislar sobre la legalidad de la interrupción responsable de la maternidad ni siquiera en casos de estupro. Esa resistencia se debe en parte a la fuerza que en la Cámara tiene el grupo evangélico que se opone también al matrimonio de los homosexuales.

Choca que un diputado y religioso llegue a proponer nada menos que el “aborto obligatorio” para las madres cuyos hijos puedan manifestar tendencias criminales.

No es extraño que con un pensamiento que consigue emular al nazismo, Bessa vea también con naturalidad que niños de 12 años puedan acabar en una de esas cárceles-infierno de las que el Ministro de Justicia Eduardo Cardozo ha llegado a afirmar que “preferiría morir a acabar en ellas”.

En esa paranoia que a ciertos diputados provoca la criminalidad infantil no sería extraño que en la línea de Bessa, alguien llegue a pensar que determinados adolescentes pudieran ser también eliminados para evitar que de adultos pudieran ser “bandidos”.

¿Por qué no hacer un referéndum entre las mujeres para que juzguen la idea de ese obsceno aborto obligatorio? Yo he preguntado a algunas de ellas y tras mirarme espantadas volvieron la cabeza y dijeron: “Está loco”. Una de ellas añadió: “Me dan ganas de vomitar”.

No es para menos.

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/07/23/actualidad/1437669874_529791.html

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