Género y Feminismo: la ideología de la nueva izquierda mundial

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REVOLUCIÓN CULTURAL

Portaluz, 29 julio 2016

“El libro negro de la Nueva Izquierda” revela una verdad incómoda: Quienes antes decían defender al proletariado, hoy “tratan de crear hegemonía” sobre sujetos que una vez despreciaron e incluso persiguieron; y gracias al poder financiero de un sector “progre”, capitalista.

 

A comienzos del pasado mes de junio los periodistas y académicos Nicolás Márquez y Agustín Lage, presentaron en Argentina su más reciente investigación titulada: “El libro negro de la Nueva Izquierda”. La obra, que analiza los mitos de la nueva izquierda, dedica el primer capítulo a la ideología de género.

Los autores revelan hechos desde la misma tapa de portada del libro, que ha generado varias polémicas en redes sociales. Al respecto Nicolás Márquez, uno de los autores, comentó en el lanzamiento del libro sobre el uso de esa imagen: “La nueva izquierda es casi una caricatura. La izquierda de hoy levanta banderas que la izquierda clásica despreciaba. En las marchas de género llevan la bandera del Che Guevara, pero el Che Guevara comandó un campo de concentración para castigo o exterminio de los homosexuales en Cuba”, sostuvo el académico.

Agustín Laje, co-autor de “El libro negro de la Nueva Izquierda” entrevistado para el portal italiano Notizie ProVita -que promueve valores cristianos sobre vida y familia- comentó algunos detalles de la investigación.

¿Podría señalar cómo se explica la relación que hoy existe entre ideología de género y la izquierda?

Si algo caracteriza a esta “nueva izquierda”, es su capacidad para haber dejado de lado las viejas concepciones economicistas de “lucha de clases” y reemplazarlas por una estrategia de “guerra cultural”. Una de las consecuencias más importantes de este cambio es que el sujeto revolucionario de la izquierda ya no es más la clase social, y por lo tanto el proletariado ha perdido la centralidad que tenía en otros tiempos. Hoy la nueva izquierda inyecta discursos ideológicos en grupos culturales minoritarios o los contrasta para situarlos contra el sistema capitalista y los valores tradicionales de Occidente, atrayéndolos a su causa.

De esta forma la nueva izquierda ha creado nuevas ideologías: nativismo, “derechohumanismo”, ecologismo, feminismo, homosexua-lismo, etcétera. Esto del género abarca las dos últimas corrientes y se podría definir como una ideología que anula las características naturales del sexo, para presentarlo con un mero producto de la cultura. Todos los aspectos relacionados con la sexualidad son totalmente reducidos al ámbito de la cultura y se enseña que para modificarlo es necesario destruir la propia estructura cultural existente a través de lo que he llamado una “guerra cultural”.

Así, entonces, los homosexuales pueden sugerir que su posición minoritaria es el resultado de una “cultura hetero-normativa” que busca destruirlos, mientras que para las mujeres se dice que en esta “cultura patriarcal” los hombres son sus enemigos declarados. ¿Y qué traería alivio a estas vidas tan sufrientes? El triunfo de la izquierda, por supuesto.

Y pensar que en los países comunistas los homosexuales y las mujeres no han recibido un buen trato…

Todo es paradójico. La nueva izquierda trata de crear hegemonía sobre sujetos que una vez despreció e incluso persiguió. Las mujeres, por ejemplo, siempre han sido marginadas de la dirección política de los partidos comunistas que llegaron al poder en el siglo XX (de hecho, les fue muy mal en la URSS, como explico en el libro). Los homosexuales en la China maoísta sufrieron castigos que van desde la castración a la muerte. En la Unión Soviética fueron llevados a Siberia, a los campos de concentración. En Cuba, el Che Guevara los envió a trabajos forzados en la Península de Guanahacabibes. La portada de nuestro libro es una caricatura de esta paradoja: un Che Guevara homosexual y feminista. Hoy vemos muchas banderas del “Che” en las marchas del orgullo gay, lo cual es tan ridículo como ver esvásticas en manifestaciones a favor del Estado de Israel.

En su libro también habla sobre el feminismo y “violencia de género”. ¿Cuál es la posición de la izquierda sobre el tema?

El feminismo inició como una consecuencia natural de las revoluciones liberales del siglo XVII. Era un feminismo sano, justo: pedía derechos civiles y políticos para las mujeres. Pero pronto sería deformado… De hecho ya con Friedrich Engels, amigo de Marx, el socialismo trató de mostrar como propia la lucha a favor de las mujeres. Dijo que todos sus problemas tenían una razón precisa: la existencia de la propiedad privada. La misma causa del problema de la explotación entre clases.

Por lo tanto, con la revolución de los trabajadores no sólo sería liberado el trabajador, sino también la mujer. Lo cual, por supuesto, nunca ocurrió (ni para unos ni para otras). El feminismo creció luego con fuerza en Occidente. Se despojó a sí mismo de este “clasismo” y se pasó a la estrategia “culturalista” de la que ya he hablado. Aquí es donde surge el problema de la “violencia de género”, es decir, el deseo de crear en la sociedad la sensación generalizada de que existe una guerra subterránea de los hombres contra las mujeres.

Es el conflicto que mantiene vivo esta izquierda resucitada. Por supuesto, existe la violencia de los hombres contra las mujeres, y es reprobable. Pero “violencia de género” es la violencia motivada por el odio hacia el otro género como tal. Así, ¿en cuántos casos que los medios de comunicación definen como “violencia de género”, realmente se verifica? ¿Cómo demostrar que el motivo de la violencia era el odio de género? Obviamente nada de esto se prueba, pero la sociedad da por descontado que la violencia de género es simplemente unidireccional, del hombre sobre la mujer. Así se manipula el lenguaje y se genera un conflicto que sin duda no ayuda a luchar contra las causas reales de la violencia en general.

¿Podría dar algunos ejemplos de lo que las feministas sostienen hoy en día acerca de la relación cultura-sexo?

Desde los años 70 la izquierda comenzó a centrarse en el sexo como poderosa arma de cambio cultural. Grandes exponentes del feminismo han formulado explícitamente las estrategias para destruir nuestros valores culturales y así crear condiciones favorables para una revolución de izquierdas.

Un ejemplo que me llamó la atención es el de Shulamith Firestone, quien en su libro “La dialéctica del sexo” reivindicaba el incesto y la pedofilia… Otro de los personajes más cercanos a nosotros es Beatriz Preciado, docente en la Universidad de París VIII, según la cual el ”hetero-capitalismo” ha hecho de los órganos sexuales masculino y gemenino (¡como si los órganos sexuales fuesen una imposición cultural y no un hecho de la naturaleza!).

El gran enemigo de la izquierda parece ser el capitalismo. Sin embargo vemos a “grandes poderes”, también grandes empresas, que apoyan y promueven sus batallas culturales. ¿Cómo se explica?

Es verdad. La nueva izquierda se mantiene en gran parte gracias a un sector del poder financiero mundial. Pero se trata de un sector específico, los “progres”. Creo que es un error, un reduccionismo, pensar que la nueva izquierda es un apéndice del sector financiero mundial, como si se tratara de algo homogéneo. Soros, Rockefeller, la Fundación Gates, etcétera… Ellos siempre han apoyado la izquierda. Son probablemente esos ricos que sienten culpa cuya psicología fue bien analizada por von Mises en “La mentalidad anticapitalista”.

http://www.portaluz.org/articulo.asp?idarticulo=1826

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