FARC siguen en el negocio de coca y dependen de México

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Como se ve en las noticias siguientes la tolerancia estatal ante la narco-guerrilla es total, tanto por la benevolencia evidente en el “Acuerdo de paz” cuanto por la práctica del narcotráfico, que no ha cesado de aumentar. Además es visible que las huestes de las FARC se metamorfosean en diversas bandas criminales, con lo cual en el mejor de los casos la guerrilla cambiará de nombre, pero no en la práctica. En esas condiciones es risible la pantomima del Nobel a quien hizo posible este engaño, que costará caro. Y por último se in ia la tramitación del Fast Track, ahora conocido como Fast Farc.

Colombia

EL COLOMBIANO, 8 DE DICIEMBRE DE 2016

Por Olga Patricia Rendón M.

La droga que circula en EE. UU. sigue siendo colombiana, aunque ahora las organizaciones como las FARC, el Clan del Golfo y Los Rastrojos no tengan contacto directo con los comerciantes de ese país, como sí lo tuvieron los carteles de Medellín y de Cali en los años 90. Hoy los narcotraficantes colombianos necesitan de los carteles mexicanos, que son quienes hacen de intermediarios para el abastecimiento en las calles de los EE. UU.

De acuerdo con el más reciente informe de Evaluación nacional de la amenaza de la droga de la DEA, a pesar de las negociaciones entre el Gobierno y las FARC, esa guerrilla mantiene el dominio en las zonas donde más coca se produce y obtiene ganancias en ese negocio ilícito de dos formas: a través de un impuesto a los cultivos y de su propia producción de cocaína. Además, durante este tiempo de negociaciones, las FARC han logrado llegar directamente a México, sin necesidad de la intermediación de las bandas criminales, con quienes todavía actúan.

Los frentes 10, 48, 57 y la columna móvil Daniel Aldana, son las estructuras más narcotraficantes de esa organización insurgente, según la DEA, ya que aprovechan sus posiciones fronterizas para transportar la cocaína por el Océano Pacífico hacia las playas de Centroamérica y México.

 

 

Jeremy McDermott, director del Centro de investigación del crimen organizado (Insight Crime), aseguró: “las FARC están vendiendo directamente a los mexicanos sin intermediarios. Yo creo que los mexicanos iniciaron el contacto. Desde la época del despeje hay datos de que las FARC tienen contacto con el cartel de Tijuana a través de alias el Médico; desde hace rato había contactos entre elementos de la guerrilla y carteles mexicanos”. Con las bandas criminales no se ha reducido el negocio. “Las FARC les venden la base de coca, ellos la procesan y después la venden a los mexicanos”, explicó el investigador.

En medio del proceso de paz

El acuerdo entre el Gobierno y las FARC incluye la sustitución de cultivos ilícitos. Sin embargo, la DEA considera que en el futuro “Colombia seguirá siendo la principal fuente de suministro de cocaína en los Estados Unidos”. “Yo creo que vamos a tener una disidencia entre 20 y 40 % de las FARC y algunos elementos se van a quedar en el narcotráfico”, dijo McDermott. Por el contrario, Gustavo Duncan, docente de la Universidad Eafit y autor de los libros Más que plata o plomo y Los señores de la guerra, consideró que “esto se va a acabar ya, cuando las FARC entreguen las armas. El problema de los cultivos se va a seguir controlando, como dicen los acuerdos, esos cultivos se van a sustituir. Esta es una coyuntura”.

El papel del Estado

El Estado no ha copado los espacios que están dejando los guerrilleros de las Farc, y eso preocupa al Fiscal general Néstor Humberto Martínez, quien señaló que se identificó que en Tumaco, Nariño, una disidencia de esa guerrilla que migró a ser una banda criminal. Ese grupo fue en parte ajusticiado por las propias FARC, y por otro lado, la Fiscalía capturó a 12 de sus integrantes.

El funcionario indicó que “tenemos que darle estabilidad al proceso de paz en los territorios. El tema de Tumaco es preocupante, allá está el 18 % de los cultivos de coca del país y eso ha generado el surgimiento de nuevas violencias de todo tipo”, y hay gente en las FARC que se quiere quedar con el negocio de la droga.

Es un hecho, argumentó McDermott, que el control de los cultivos ilícitos en Colombia “es un fracaso” y ha habido muy poca erradicación, y “yo creo que este patrón sigue. No veo ninguna estrategia nueva con la administración de Juan Manuel Santos en términos de la guerra contra el crimen organizado”.

El investigador ejemplificó que el bloque de búsqueda que está detrás de alias Otoniel, jefe del Clan del Golfo, no da resultados, siendo más grande que el que buscó a Pablo Escobar. Esta hipótesis también es defendida por el fiscal, quien criticó que el Consejo Nacional de Estupefacientes no está avanzando en su objetivo de adelantar reales planes de sustitución de cultivos, por lo que en el 2016 no se pasará de las 10.000 hectáreas.

http://m.elcolombiano.com/farc-siguen-en-el-negocio-de-coca-y-dependen-de-mexico-JC5532946

 

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