ENTREVISTA AL CARDENAL JOSEPH ZEN ZE-KIUN – “El Vaticano no puede dejarse engañar por los comunistas chinos”

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27 de octubre de 2017   –  Revista Catolicismo, Nº 802

 “Estoy muy triste al decir que el gobierno chino no cambió y que la Santa Sede está adoptando una estrategia errada”

 El Cardenal Joseph Zen Ze-kiun, Arzobispo emérito de Hong-Kong, juzga que, si el Papa Francisco conociese la realidad del régimen comunista chino, así como las persecuciones que él mueve contra los católicos, no promovería negociaciones con Pekín. El Purpurado fue entrevistado por Krystian Kratiuk, de “Polonia Christiana”, revista católica de Cracovia, que autorizó a “Catolicismo” a reproducir la entrevista, ofreciendo gentilmente para eso su grabación en inglés. La traducción estuvo a cargo de Helio Dias Viana.

Catolicismo — Por qué el Vaticano quiere firmar un acuerdo con el gobierno comunista de China?

Cardenal Zen — Obviamente el Santo Padre puede no tener mucha experiencia directa con los comunistas chinos, porque en América del Sur los comunistas son perseguidos. Entonces él puede tener una simpatía natural por los comunistas, puede no saber que ellos son verdaderamente comunistas. Pero muchas personas en la Santa Sede deben saber, mas tal vez no tengan aquella experiencia personal, directa. Por eso estoy realmente receloso de que ellas puedan ser adoctrinadas por los comunistas. También porque los comunistas chinos son inteligentes, son maestros en el empleo de medias palabras. Entonces, estoy muy preocupado en momento. 

 

Yu Zhengsheng, miembro del Comité permanente del Bureau Político del Comité Central del PCC, se reunió con la Asociación Patriótica Católica China, con el nuevo líder de la Conferencia Episcopal China y el representante del IX Congreso Nacional de la Iglesia Católica China.

Catolicismo — ¿Qué es realmente el comunismo?

Cardenal Zen — El comunismo es totalitarismo. Es, por tanto, un régimen totalitario. Y solamente aquellas personas que tienen realmente experiencia personal pueden sentir que es un régimen totalitario, como el nazista, como el comunista. El Papa Juan Paulo II lo conoció. El Papa Benedicto también. Mas temo que los italianos puedan no conocer muy bien, porque Mussolini no fue un totalitario muy duro. Sin embargo, los gobernantes totalitarios quieren todo. Quieren controlar todo. No aceptan compromiso. Ellos desean hacer que Ud.  capitule. Quieren volverlo esclavo. ¡Es terrible! Por tanto, esas personas en el Vaticano pueden no tener tal percepción. Ellas van entonces a negociar y, obviamente, en las negociaciones todo mundo es muy amable, con palabras amables. Pero ésta no es la realidad.

Catolicismo — ¿Cómo la libertad de la Iglesia quedará expuesta al peligro cuando fuere firmado un acuerdo chino-vaticano?

Cardenal Zen — En la carta del Papa Benedicto [a los católicos chinos], él explicó muy claramente la doctrina católica sobre la Iglesia. Con certeza el Papa Francisco y otras personas en el Vaticano concuerdan con esa posición. Pero, cuando se negocia, es preciso saber cómo piensa la otra parte. Entonces, gustaría citar un autor hegeliano, hablando sobre el acuerdo entre Hungría y el Vaticano. Él dice: “A veces, formalmente, en el papel, la autoridad del Papa puede ser respetada, pero en la práctica un poder excesivo de decisión es dado al gobierno”. Por tanto, no sabemos mucho sobre cómo es ese acuerdo, pues no nos informan enteramente. Ellos dicen: “No, ciertas informaciones son sólo por oír hablar”, un pedazo aquí, otro pedazo allá.

 

“Quieren controlar todo [los gobernantes totalitarios de China]. No aceptan compromiso. Ellos desean hacer que Ud.  capitule. Quieren volverlo esclavo. ¡Es terrible!”

Lo que podemos imaginar a respecto de él es constatar que se trata exactamente de ese tipo de acuerdo [entre Hungría y el Vaticano]. En la superficie, parece que la autoridad del Papa está resguardada, porque ellos dicen: “El Papa dice la última palabra”. Pero toda la cosa es falsa. Ellos están dando poder de decisión al gobierno. Pienso que estamos caminando para algo peor. De ahí proviene — no estoy 100% seguro — que ellos aceptan la elección [de nuevos obispos], la que llaman de elección democrática, aceptan que la Conferencia Episcopal apruebe los nombres escogidos y lleve los nombres al Papa. Y el Papa dice la última palabra. Sin embargo, tanto la elección cuanto la Conferencia Episcopal son falsas. Yo no gusto de hablar mucho a respecto de elección. En China comunista no hay elección, ninguna elección es verdadera. Ni siquiera la más solemne elección en el Congreso del Pueblo… Todo es planeado antes.

Pero me agrada hablar sobre la Conferencia Episcopal. Realmente no puedo creer que en la Santa Sede no sepan que no existe una Conferencia Episcopal China. Existe sólo un nombre. En ella, de hecho, nunca hay discusiones, reuniones. Los obispos se encuentran cuando son convocados por el gobierno comunista. El gobierno les da las instrucciones, ellos obedecen. El entonces Papa Benedicto dijo que esa Conferencia no es legítima, porque en ella hay obispos ilegítimos, y también porque los obispos clandestinos [perseguidos por el gobierno comunista] no forman parte de esa Conferencia. Así, ella no puede ser llamada de Conferencia Episcopal China. La realidad es que no hay una Conferencia Episcopal en China. Pero ¿qué existe realmente? Todos los obispos de la iglesia oficial [escogidos por el régimen comunista] tienen sus nombres en la Conferencia Episcopal. Pero entonces cómo funciona ella? Ante todo, ella nunca trabaja sola. Hay siempre la Asociación Patriótica y la Conferencia Episcopal trabajando juntas. Pero ¿quién la preside? ¿Quién convoca la reunión? ¡El gobierno! Ellos ni siquiera procuran ocultar la realidad. Nosotros podemos ver las fotos. El Sr. Wang Zuoan, jefe de la Secretaría de Asuntos Religiosos, está presidiendo sonriente la reunión, mientras el presidente de la Conferencia Episcopal — un obispo de la Asociación Patriótica — los demás obispos están simplemente sentados allá, oyendo. Por tanto, todo es decidido por el gobierno. Recuerde: siempre que ellos dicen Conferencia Episcopal es el gobierno comunista. El gobierno controla la elección a través de la Conferencia Episcopal, y el mismo presenta los nombres. Toda la iniciativa proviene, por tanto, del gobierno.

Alguien dirá: “El Papa dice la última palabra”. ¿Qué última palabra es esa? “Bueno, él puede aprobar, puede vetar”. Bien, él puede vetar. Pero ¿cuántas veces? Ellos presentan todos los nombres, el Papa no puede decir: “No, no, no”. Es muy difícil para él, es mucha presión sobre él. Entonces, yo concluyo: en cierto momento él puede ser forzado a decir “sí”. “Oh, él tiene la última palabra!”. No es suficiente. Por tanto, pienso que es un acuerdo muy errado. Precisamente porque no hay Conferencia Episcopal. ¿Cómo puede la iniciativa de escoger obispos ser dada a un gobierno ateo? ¡Increíble! ¡Increíble! ¡Increíble!

Alguien podrá decir: “Bueno, en la Historia, durante mucho tiempo, el poder de indicar obispos fue dado a los reyes, al emperador”. Pero por lo menos ellos eran reyes cristianos, emperadores cristianos, mientras que éstos son ateos, comunistas. Ellos quieren destruir la Iglesia. O, al menos, si no pueden destruir, quieren debilitar a la Iglesia. Entonces es increíble, no se puede aceptar ese acuerdo.

 

“Conferencia Episcopal es el gobierno comunista. El gobierno controla la elección a través de la Conferencia, y el mismo presenta los nombres. Toda la iniciativa proviene, por tanto, del gobierno”

Catolicismo — Pero el rechazo del diálogo “nos coloca fuera de la Iglesia”? Es lo que dicen los comunistas.

Cardenal Zen — El diálogo es necesario, es importante. Pero debe haber principios. Éstos no pueden ser negados para obtener un buen diálogo. Por ocasión del Asia News Day, en Corea, el Papa Francisco celebró una misa para todos los obispos asiáticos. Él habló sobre el diálogo. Y dijo dos cosas. Primera: en el diálogo, se debe ser fiel a la propia identidad, se debe ser coherente con su propia identidad; no se puede negar la propia identidad apenas para agradar al otro lado. Si nosotros somos católicos, somos católicos! Segunda: se debe también abrir el corazón para oír. Por tanto, se debe dialogar, pero no se puede decir: nosotros debemos absolutamente sacar conclusiones. ¿Por qué? Porque no depende de Ud. Depende también del otro lado. Si éste no concuerda con algo razonable, Ud. no puede concluir. No depende de Ud. Si la otra parte desea que Ud. se vuelva esclavo, Ud. no puede decir “ok”. No puede. Y aquellos que van a negociar deben saber de eso. La autoridad del Papa es dada al Papa. Ella no es dada a un hombre particular, señor fulano de tal. Es dada al Papa. No es un atributo personal de él. Él no puede venderla. Él no puede, por su propia generosidad, renunciar a aquella autoridad.

A veces, al fin del diálogo, podemos decir: “Disculpen, nosotros no podemos concluir. Por tanto, adiós! La próxima vez, cuando Uds. tengan alguna cosa nueva para decir, volveremos”.

Catolicismo — ¿Está China queriendo aproximarse del Vaticano para mostrar a las naciones occidentales que ella es un país abierto?

Cardenal Zen — Durante esas negociaciones ellos [los comunistas chinos] no están demostrando ninguna cordialidad, no están dando ninguna señal de buena voluntad. Están haciendo cosas increíbles. Por tanto, no están demostrando abertura. Apenas muestran que quieren controlar más. Quieren mostrar que son los jefes.

Por ejemplo, aquellos obispos chinos ilegítimos, excomulgados, los comunistas quieren que el Vaticano los perdone. Mas ellos están haciendo cosas terribles contra la disciplina de la Iglesia. ¡Son ilegítimos, son excomulgados y osan ordenar sacerdotes! Eso sucedió muy recientemente. ¡Increíble! ¡Increíble! Se reúne cada cinco años una organización llamada Asamblea de los Representantes de los Católicos Chinos, su más alto cuerpo, la más clara manifestación de la naturaleza cismática de aquella iglesia. Trescientos y tantos representantes — los obispos son sólo como todos los otros, ellos realizan elecciones etc. Ahora, la última vez, seis o siete años atrás, nosotros dijimos a la Comisión Pontificia para la Iglesia en China: “¡No!”. Dijimos a los obispos para no ir. Al final ellos fueron [el Cardenal demuestra profundo desagrado], porque el Prefecto de la Congregación para la Evangelización afirmó: “Oh, ustedes están bajo presión, nosotros entendemos…”. Ah, está bien. Pero esa vez el Vaticano dijo: “Sabemos lo que es eso, pero no hacemos un juicio ahora. Noaotroa observamos, noaotros reflexionamos, nosotros juzgaremos”.

¿Qué quiere decir eso? — ¿Déjenos hacer la reunión y después Ud.  juzga? Mas aquello es una maniobra cismática. “Ahora ellos están negociando, están volviéndose amigos, Ud. no ve eso?” ¡Increíble! ¿Cómo se puede permitir la realización de ese tipo de reunión? Y entonces, examinándose ahora la reunión, ¿ellos cambiaron? ¡No! Están exactamente como antes: “Nosotros queremos una Iglesia independiente”. Por tanto, no están absolutamente demostrando ninguna buena voluntad.

 

Es prohibido entrar en China con imágenes de Nuestra Señora de Fátima, pues Ella es anticomunista…

Catolicismo — ¿Es verdad que los comunistas temen a Nuestra Señora de Fátima en China?

Cardenal Zen — Es muy curioso, porque ellos acostumbran a decir: “Nuestra Señora, ok. Pero no Nuestra Señora de Fátima”. ¿Por qué? Porque Nuestra Señora de Fátima es anticomunista. Porque dijo que el comunismo caería en Rusia. Entonces, si Ud. intenta ir a China llevando una imagen de Nuestra Señora, tal vez no haya problema, pero si lleva a Nuetra Señora de Fátima, no puede! Eso es muy curioso, porque sólo hay una Nuestra Señora. Cierta vez, al fin de una reunión, conté eso al Papa Benedicto y le dije: “Pero ellos no conocen a Nuestra Señora Auxilio de los Cristianos, que es aún más terrible, porque Ella fue a la guerra”. El origen de la invocación Auxilio de los Cristianos proviene de la Batalla de Lepanto [1571] y del Cerco de Viena [1683]. Por tanto, la Guerrera [el Cardenal esboza una complacida sonrisa] Nuestra Señora Auxílio de los Cristianos! Entonces, pienso que ellos cometen muchos equívocos a respecto de Nuestra Señora.

Catolicismo — Los católicos chinos, ¿son aún perseguidos, presos y muertos por causa de su fé?

Cardenal Zen — Ciertamente hubo cambios en todos estos años, en caso que se compare la situación actual con los años del inicio del régimen comunista. Por ejemplo, al comienzo de los años 1950 — los comunistas tomaron el poder en 1949 —, especialmente en 1951, ellos comenzaron, en las escuelas dependientes de la Iglesia, a expulsar a todos los misioneros. Muchos fueron a la prisión y nunca volvieron. Y después, en 1955, ocurrió la gran persecución. En una noche ellos prendieron al obispo de Shangai, el vicario general, el rector del Seminario, muchos padres, muchas monjas y jóvenes de la Legión de María. Nos enviaron a todos para la prisión y nunca volvieron… Y fue peor aún en 1967, durante la “Revolución Cultural”. Inclusive aquellos que obedecían al gobierno fueron perseguidos por los guardas rojos, presos, y nunca volvieron. Era muy duro. Innumerables personas murieron en la prisión.

Hubo también años muy difíciles, durante los cuales innumerables personas sufrieron terriblemente. E em dado momento, al final de la “Revolución Cultural”, los comunistas comenzaron la política de apertura, hasta abrir los Seminarios. En Hong-Kong quedamos sorprendidos, pues podíamos visitar los Seminarios. En esa ocasión yo pedí para enseñar en aquellos Seminarios. Tuve que esperar cuatro años. Permitieron que yo fuese. Eso se dió de 1990 a 1996. Pude enseñar durante siete años, primero en Shangai y después en diversos Seminarios. Era algo muy nuevo. ¡Increíble! Y fui tratado muy gentilmente, porque estábamos en 1989.

¿Se acuerda de lo que sucedió entonces? — Plaza Tiananmen [las manifestaciones estudiantiles contra el gobierno rojo, reprimidas duramente]. Entonces, mientras todos partían para fuera de China, yo fuí para dentro de China. Eso significaba que yo creía en ellos. Que yo soy amigo. Entonces, ellos me trataron muy bien. Durante siete años… Yo acostumbraba pasar seis meses del año en Hong-Kong, seis meses enseñando en China en todos aquellos Seminarios de la iglesia oficial [del gobierno comunista]. Era muy triste ver como eles trataban a nuestros obispos. Sin ningún respeto. Simplemente así [el Cardenal hace un gesto de quien arrastra al otro por la nariz]. Esclavos! Por tanto, fue una experiencia terrible. Entonces, juzgo que si las personas no tuvieron esa experiencia, ellas no pueden comprender.

Tal vez haya habido otros cambios en esos últimos años, sin tantas personas en prisión. Pero algunos obispos continúan presos. Uno de ellos murió el año pasado. Y algunos padres que murieron misteriosamente. Diversos padres aún están en la prisión, aunque mucho menos que antes. Sin embargo, ellos [los comunistas] continúan controlando. Y, comparando, la situación es peor. ¿Por qué? Porque la Iglesia fue debilitada. Estoy muyo triste en decir que el gobierno chino no cambió y que la Santa Sé está adoptando una estrategia errada. Ellos [las autoridades del Vaticano] son muy ansiosos de dialogar, dialogar. Entonces, dicen a todo el mundo para no hacer ruido, para acomodarse, hacer concesiones, obedecer al gobierno. En consecuencia, las cosas están yendo ladera abajo. 

El Cardenal Zen (con la mano en el pecho) fotografiado en Hong-Kong con parte del clero fiel a Roma

Catolicismo — Los católicos en China ¿se están oponiendo al diálogo con los comunistas?

Cardenal Zen — Algunos periodistas van a China y vuelven diciendo: “Oh, vean, ellos ahora pueden hablar libremente!”. En China no existe libertad de expresión. Las personas no pueden hablar. Algunos [sacerdotes] pueden venir ahora a Hong-Kong a hablar conmigo, pueden conversar con el arzobispo Savio Hon en la Congregación para la Evangelización, pero no pueden hablar públicamente. Entonces, ¿cómo esperar que hablen? Si lo hicieren, serán inmediatamente presos. Hasta los abogados de los derechos humanos son presos por el régimen comunista por defender a los pobres y a los oprimidos. Muchas personas son obligadas a comparecer ante la televisión y a decir: “Discúlpenme, estoy equivocado, el gobierno está bien”. Ellas son humilladas! Por tanto, no existe libertad y están temerosas. A veces el propio Vaticano no osa presionar mucho porque, de hecho, quiere que todos hagan compromiso (es decir, se sometan al Estado).

Catolicismo — ¿Cambiará la situación del laicado después de la firma del acuerdo del Vaticano con China?

Cardenal Zen — Las relaciones entre los laicos y el clero ocurren siempre de dos maneras: muchas veces es el clero que dirige al pueblo, algunas veces es el pueblo que dirige al clero. Por ejemplo, en la iglesia oficial [del gobierno] hay también buenos obispos. Ellos no pueden hacer nada en nivel nacional de la Conferencia Episcopal. Pero en sus diócesis pueden hacer algunas cosas. Pueden mantener bien sus diócesis y los fieles están contentos en seguirlos. Hay obispos que no son buenos y los católicos mayores no están contentos. Pero los católicos más jóvenes nada saben sobre esa cuestión. Ellos no entienden lo que es “oficial” [iglesia del Estado comunista], “subterránea” [Iglesia fiel a Roma]. Simplemente gustan de ir a la iglesia, donde se puede rezar y cantar. No son muy perspicaces a respecto de esas distinciones. Antiguamente, en la clandestinidad, los padres eran severos. Por ejemplo, decían: “Ud. no puede ir a la iglesia oficial. Es pecado mortal”. Y los fieles mayores creían eso. Pero ahora el Papa dice: “No, Ud. puede ir, porque el fiel tiene derecho a recibir sacramentos válidos”. Entonces los fieles pueden decir: “En las catacumbas no es seguro. Es peligroso. Algunas veces yo voy a la iglesia oficial, después vuelvo”.

En la iglesia oficial, a veces los fieles actúan mejor que los padres y los padres a veces actúan mejor que los obispos. Porque los obispos sufren más presión, los padres sufren más presión que los laicos. Entonces los laicos pueden volverlos más fieles a la Iglesia. Y ahora, a veces, por causa de esa interpretación errada de la carta del Papa, puede haber padres y obispos de la clandestinidad que gustarían de volverse de la iglesia oficial. Y entonces, hay muchos casos en que los católicos no gustan de eso y dicen: “Está errado”. Por tanto, la situación es muy complicada. La situación general es peor que antes. Ahora hay más confusión, más división.

Catolicismo — ¿Existe para los católicos chinos la esperanza de vivir la antigua libertad de la Iglesia?

Cardenal Zen — En su país [Polonia], se goza de libertad. En aquel tiempo de dominio do comunismo las personas no podían creer — nadie podía esperar — la caída repentina del comunismo, de cierto modo pacíficamente. Por tanto, cuando las personas me preguntan: “Qué espera Ud., cuándo gozarán de libertad?” Yo digo: “Puede ser que tal vez debamos esperar 50 años, o tal vez cinco semanas. ¿Por qué no?”. Estamos en las manos de Dios. Es importante rezar. Rezar por la conversión. En esta visita mía aquí, noté una cosa maravillosa: que Uds. señores pueden generosamente olvidar el pasado. Entonces, cuando el régimen cayó, no hubo venganza da parte del pueblo. Pienso que éste es el espíritu cristiano. Estoy muy temeroso de que en China — donde los cristianos constituyen una pequeña minoría — los comunistas podrán ser perseguidos cuando el comunismo caiga. Porque hay muchísimas injusticias y el pueblo, que no es cristiano, podrá vengarse. Por tanto, es muy peligroso. La única cosa sería rezar para que los comunistas sean convertidos en sus corazones. Entonces, podrá haber una pasada pacífica. Ellos no gustan de hablar de revolución pacífica, mas nosotros esperamos.

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