EL final del sueño de Chávez dentro y fuera de Venezuela

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VENEZUELA EN CRISIS

La situación de Venezuela es otra mezcla de infundios: La dictadura y la oposición siguen enfrentadas, pero inician un proceso de diálogo que es solamente una burda comedia, porque todo el país sabe que Maduro só quiere perpetuarse en el Poder, sin hacer ninguna concesión. La miseria, la violencia y la represión se extienden más y más y para colmo de descaro, Maduro, después de ir al Vaticano a pedir que interviniera en el diálogo para darle un respiro, recomienza sus ataques, ofensas y amenazas a la Iglesia, recordando con frecuencia que no vacilará en multiplicar la violencia. Es de esperar que esto sirva de lección a los Pastores que el diálogo consiste sobre todo en decir verdades duras que impacten en la población y no en transformarse en “yes men “ante el tirano, porque  es decepcionante.

4 de diciembre de 2016 – Infolatam, por Rogelio Núñez

El régimen de Hugo Chávez vivía hace un lustro en la cúspide de su hegemonía en Venezuela y de su influencia regional tanto en Sudamérica como en el Caribe. Tres años después de su muerte, la Venezuela de Nicolás Maduro atraviesa una situación diametralmente diferente: la oposición ha conquistado el control de importantes cuotas de poder institucional y el eje Atlántico que apoyaba a Venezuela se ha desmoronado (Brasil y Argentina).

A comienzos de esta década Hugo Chávez controlaba todos los enclaves institucionales (acababa de ganar las elecciones legislativas a la Asamblea), la economía se apoyaba en los altos precios del petróleo y la región estaba poblada de regímenes aliados (la Bolivia de Evo Morales, el Ecuador de Rafael Correa, la Cuba de Raúl Castro y la Nicaragua de Daniel Ortega) o cercanos al gobierno de Caracas (los ejecutivos de Dilma Rousseff en Brasil, la Argentina de Cristina Kirchner, el Uruguay de José Mujica y el Paraguay de Fernando Lugo).

Pero esa situación ha cambiado radicalmente en estos últimos años y se ha acelerado con el desplome de los precios del petróleo lo cual se ha convertido en un misil en la línea de flotación del gobierno venezolano. La hegemonía interna y la influencia en la región están decreciendo progresivamente. El último y revelador dato ha sido la decisión de sus socios del Mercosur de suspender los derechos de Venezuela como estado miembro por incumplir normas comerciales y democráticas, lo que representa la más dura sanción de un ente internacional en medio de la crisis interna.

1-. Pérdida de la hegemonía interna

Tras 15 años controlando todos los resortes institucionales en diciembre de 2015 el chavismo comprobó como la oposición lograba conquistar la mayoría en la Asamblea. A lo largo de 2016 el gobierno de Maduro ha visto además como la Mesa de Unidad ganaba las calles con grandes protestas contra el régimen e iniciaba el camino hacia un referéndum revocatorio. Prueba de que ya no posee esa hegemonía interna es su oposición a que se celebre el referéndum porque el gobierno de Maduro sabe que lo perdería ya que la inseguridad, la hiperinflación y la escasez han debilitado al régimen y le han hecho perder el apoyo de sus bases tradicionales.

En 2004 Chávez no solo afrontó un revocatorio sino que lo ganó tras desplegar una estrategia basada en el impulso a las misiones sociales. El gobierno ha logrado, finalmente, que no se celebre la consulta utilizando argucias legales y planteando un diálogo que ha dado, hasta ahora, escasos resultados. Ese era su plan A.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro dio ya por “muerto” el referéndum revocatorio en septiembre: “Quieren resucitar a un muerto y, más temprano que tarde, el pueblo venezolano y las leyes venezolanas terminarán de enterrar en paz el fraude que cometieron”. El riesgo reside ahora en que abortar el revocatorio le enfrenta a una lluvia de críticas a escala internacional y en el interior las tensiones contenidas estarán más cerca de explotar.

Esas tensiones estaban hasta ahora contenidas porque las esperanza de que se celebrara un el referendum revocatorio las mantenía adormiladas. Pero si esa válvula de escape se tapona, como se ha taponado, incidentes como el de Villa Rosa, donde Maduro tuvo que huir de las protestas populares, podrían multiplicarse.

Como señalaba en septiembre Luis V. León en Prodavinci, “el gobierno tratará de imponerse y de impedir los derechos de la mayoría. Es posible que no pueda hacerlo todo el tiempo y, sin duda alguna, corren riesgos enormes de quedarse a la larga colgados de la brocha, pero desde el punto de vista estratégico la oposición debe considerar la posibilidad de que el gobierno todavía tenga la fuerza política (y el control institucional) para cruzar la frontera y “sobrevivir” al 2016, evitando el desastre que para ellos significa el referendo”.

2-. Pérdida de la influencia en Sudamérica

La decisión de Mercosur de impedir que Venezuela asuma la presidencia del bloque fue el primer indicio de que el régimen chavista se estaba quedando solo en la región. La derrota de Cristina Kirchner en Argentina en 2015 y el juicio político a Dilma Rousseff en 2016 han dejado a la Venezuela chavista sin dos importantes apoyos regionales, países que apoyaron e impulsaron la entrada de Venezuela en el Mercado Común del Sur. Ahora, por el contrario, tiene enfrente a tres gobiernos situados claramente en sus antípodas políticas: Mauricio Macri y Michel Temer se han unido a Horacio Cartes (Paraguay). Y además Tabaré Vázquez en Uruguay está mucho más alejado del chavismo que Mujica.

El resultado ha sido que los cuatro países signatarios del Tratado de Asunción del Mercosur, Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, acordaron ejercer en conjunto la presidencia del bloque este semestre, lo cual anulaba la decisión de Venezuela de asumir ese cargo. Además los cuatros países firmaron una declaración en octubre por la que otorgan a Venezuela una prórroga para que cumpliera “las obligaciones asumidas en su protocolo de adhesión” al ente regional.

Ahora en diciembre, los ministros de Relaciones Exteriores de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay mandaron una carta a la canciller de Nicolas Maduro, Delcy Rodríguez, en la que informan a Venezuela “(d) el cese del ejercicio de los derechos inherentes a su condición de Estado parte del Mercosur, al haberse constatado la “persistencia del incumplimiento de las obligaciones asumidas en el protocolo de adhesión al bloque del que Venezuela es parte desde 2012.

La pérdida de aliados empezó para Maduro en 2015 cuando el kirchnerismo perdió el poder en Argentina. La llegada de Mauricio Macri a la presidencia colocaba en la Casa Rosada a un claro enemigo del proyecto chavista. Muy alejado de las posturas más condescendientes de Cristina Kirchner.

Macri ha llegado a decir que el de Maduro “es un Gobierno que ha violado todos los derechos humanos, por los cuales estamos todos trabajando y defendiendo… ha llevado a la hambruna y al abandono a la población venezolana. Por eso necesitan un referéndum, necesitan ir a elecciones lo más rápido posible”.

El segundo golpe le llegó en abril de 2016 cuando Dilma Rousseff fue apartada del cargo de presidenta y en su lugar asumió Michel Temer y sobre todo el nuevo canciller, José Serra, quien rápidamente se posicionó contra el gobierno de Maduro. La caída definitiva de Rousseff a finales de agosto ha venido a ratificar la situación.

Asimismo, el enfrentamiento entre Luis Almagro (secretario general de la OEA) y el régimen de Maduro es cada vez más duro en las formas y en el fondo.  El secretario general de la Organización de Estados Americanos ha llegado a equiparar al Gobierno de Venezuela con una “dictadura” tras la suspensión del referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, una decisión que deja al mandatario “sin legitimidad de origen”.

“Solo las dictaduras despojan a sus ciudadanos de derechos, desconocen el legislativo y tienen presos políticos”, escribió hoy Almagro en su cuenta de la red social Twitter. A los cruces con Almagro se une el distanciamiento con Uruguay. Almagro no solo es uruguayo sino que fue miembro del gobierno del actual presidente Tabaré Vázquez. Así pues, a la vieja pelea entre Venezuela y Paraguay desde la caída de Fernando Lugo, se ha unido el distanciamiento con Argentina, Brasil y Uruguay, todo lo cual ha dejado más sola a Venezuela.

El resultado final es la gran soledad en la que se encuentra Maduro: aislado internacionalmente y acosado internamente. Como nunca antes el olor a fin de régimen es muy intenso en Caracas.

http://www.infolatam.com/2016/09/15/el-final-del-sueno-de-chavez-el-chavismo-pierde-su-hegemonia-en-venezuela-y-en-sudamerica/

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