El actuar de Carabineros

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TRÁGICOS DISTURBIOS

El actuar de Carabineros

El Mercurio, 29 de mayo de 2016

Señor Director:

Soy un entusiasta lector de los artículos y columnas de Jorge Correa Sutil, y las más de las veces comparto sus planteamientos. Por eso no puedo sino lamentar su columna de ayer, en que critica el actuar de Carabineros el pasado 21 de mayo y afirma que “como institución con el monopolio de la fuerza legítima para resguardar el orden público” debería “estar para poner el pecho a las piedras, a las balas, los fierros y las críticas”.

A partir del rol que les asigna, esta institución debería estar integrada solo por “masoquistas o por seguros candidatos a mártires”. Esto no es ni debe ser así. Carabineros, institución más respetada en Chile, tiene el rol de prevenir y controlar los delitos y mantener el orden público. Su actuar no está exento de errores, pero es una labor riesgosa y delicada, muy expuesta a accidentes. Se agrega que este 21 de mayo Carabineros hubiese estado “un tanto ausente” y nada dice del 21 de mayo de 2015 en que los mismos sectores convocaron a la violencia, vandalismo y destrozos en los que lamentablemente quedó gravemente herido un joven estudiante: ¿Es que Carabineros estuvo muy presente?

La opinión pública y la ciudadanía, especialmente los estudiantes, deberían tener conciencia de que su derecho a manifestarse limita con el derecho del resto de las personas a transitar y preservar la integridad personal y de sus propiedades y bienes.

Que el vandalismo y la violencia obligan a actuar a Carabineros para su control y represión, y que su acción, no obstante respetar sus protocolos, puede generar accidentes. Si el guanaco lanza el agua hacia el aire probablemente no cumpla con su efecto disuasivo, y si lo dirige a los manifestantes, evidentemente este puede generar accidentes no deseados. Al lanzar las bombas lacrimógenas, un casquete puede impactar la cabeza o el ojo de un violentista. ¿Es esto accidente o brutalidad policial?

Carabineros no hace uso de estos elementos para controlar manifestaciones pacíficas, sino para combatir los desmanes. Lo anterior debería hacer reflexionar a los violentistas, muy particularmente a los dirigentes de estas manifestaciones para entender los riesgos de su actuar y que sus derechos humanos deben coexistir con los del resto de la ciudadanía. Que Carabineros también tiene derechos humanos y que sus heridos y muertos producto de la violencia también deberían merecer el reconocimiento y apoyo de las ONGs e institutos que operan en ese campo.

Un eficaz actuar de Carabineros requiere del apoyo y protección de las autoridades políticas, el cual ha sido escaso o negado desde 2006 por los sucesivos gobiernos de distintos signos políticos. Cómo no recordar la solicitud de renuncia de un alto oficial por la Presidenta de la República, acompaña por el entonces presidente del Colegio de Periodistas, después de disturbios en la Plaza Italia. Cómo no recordar la falta de apoyo del gobierno de Piñera a Carabineros para controlar los múltiples actos vandálicos en la Alameda y en su actuar en La Araucanía, permitiendo el escalamiento de la violencia que nos afecta hasta ahora.

El control del orden público requiere primero que las autoridades prevean y tengan conciencia de los posibles efectos no deseados de dichas marchas antes de autorizarlas y determinar sus lugares y oportunidades. Un eficaz y profesional resguardo del orden público requiere como elemento esencial que la autoridad política respalde y apoye a Carabineros sin perjuicio de que la institución controle y sancione las infracciones a sus códigos de conducta. Así tendremos un mejor orden público y Carabineros no tendrá que jugar el rol “de mártires a todo evento” que pareciera asignarles Correa Sutil.

Jaime Ravinet de la Fuente

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