Descentralización vs. Auténtico regionalismo

0 317

Esta semana la Presidenta Bachelet anunció que será necesaria una nueva Constitución para descentralizar el País. Igualmente se propuso desde el Gobierno  que los Intendentes fueran electos y no nombrados por el Ejecutivo. Hubo quien llegó a sugerir que los impuestos también fueran descentralizados.

Todas estas medidas apuntan a un objetivo que, pese a ser propuesto por un Gobierno con el cual no concordamos en prácticamente nada, puede causar una cierta simpatía. En realidad, en cierto sentido nada peor que un país en que la cabeza es gigantesca y el resto de los miembros sufren de enanismo.  En todo orden de cosas esto es monstruoso.

Sin embargo, pese a que las intenciones parezcan buenas, en el fondo ellas pecan de la misma mentalidad centralista que dicen querer acabar.

Si se analizan las medidas propuestas: nueva Constitución, elección de intendentes, cuotas parlamentarias a los pueblos originales, etc., todas ellas no pasan de un centralismo disimulado. Es decir, estas medidas pasarán inevitablemente por las cúpulas políticas santiaguinas, que elegirán a dedo a los candidatos  que les parezcan más dóciles a las órdenes del Partido. O sea, al mismo poder central del cual ellos dicen querer salir.

Esto ya ocurrió con las medidas descentralizadoras del Gobierno Militar. Las autoridades de esa época estipularon que los candidatos a los cargos políticos tuvieran residencia comprobada en la zona por la cual se presentaban. Medida que pretendía dar una auténtica representación a los elementos más destacados de las provincias.

Igualmente dispuso la construcción del Congreso en Valparaíso para evitar la concentración de los tres Poderes del Estado en Santiago.  Ambas medidas, si bien que bien orientadas, han estado lejos de dar vida a las Provincias, y los políticos de la Concertación, hoy Nueva Mayoría, junto con hablar de descentralización, promueven el regreso del Congreso a Santiago, donde la antigua sede ha sido completamente puesta en día para esos efectos.  Por otra parte, la residencia de los candidatos no pasa, en muchos casos, de un mero arriendo de residencia temporaria.

En realidad, la descentralización del País, debe ser el resultado, no de medidas centralizadas, sino de la vitalidad propia de las regiones. Si hay un Continente donde el regionalismo es auténtico, es Europa. Ese regionalismo, no ha sido fruto de graciosas concesiones del Poder central, sino,  por el contrario, fue el fruto de una vida propia, rica de tradiciones que formaron un carácter regional que marcó tanto las personas cuanto los modos de vivir y hasta de festejar y comer.

Para que exista este auténtico regionalismo, se deben crear las condiciones para que los elementos de mayor destaque e impulso de cada región puedan tener el debido realce en la vida de su región. Ejemplificando con nuestra vida nacional, es un hecho histórico que la zona central del País supo crear una forma de ser tan auténtica que, cuando se celebra el mes de la Patria, todo el País se viste de huaso.

En este sentido, pensamos que uno de los mayores golpes del centralismo contra la verdadera regionalización fue la Reforma Agraria de Frei Montalva, pues ella atentó contra la fuente de donde se alimentaban las tradiciones rurales auténticas, tanto en la zona central del país, cuanto en el sur, marcado por el esfuerzo de los primeros colonos alemanes.

En pocas palabras, somos regionalistas, en la medida en que este concepto no se identifique con un proyecto gubernamental, sino sea el fruto de una vida regional rica de tradiciones  locales. Pero para que ella exista, es necesario sobre todo que existan familias que constituyan verdaderas estirpes locales, que sepan orientar y dirigir los anhelos de la región que representan, no como políticos, sino como una verdadera elite regional.

Estamos seguros que la descentralización de Bachelet está en las antípodas de este verdadero regionalismo y por eso desconfiamos de sus proyectos de supuesta descentralización.

 

 

 

 

Ayúdenos a llegar a miles de personas como usted.