¿Consenso o igualdad? Las palabras “talismánicas”

0 325

dialogoEl reciente acuerdo para la aprobación de la Reforma Tributaria ha suscitado, por parte de los parlamentarios de la “Nueva Mayoría, una pregunta de perspectivas mayores.

¿Estamos reeditando la política del “consenso? ¿O debemos imponer el programa de “igualdad” sin transar?

Detrás de esta disyuntiva, existe más que un problema político. Es un retrato de la situación social e ideológica por la cual atraviesa el País.

Como bien lo han recordado varios comentaristas, la década del 90 fue por excelencia la época del “consenso”. Los sucesivos Gobiernos de la Concertación, a pesar de tener el poder político no se sintieron con la fuerza necesaria para imponer un estado de cosas directamente socialista.

Esa dificultad se debía a dos causas principales, una de carácter internacional y otra nacional. La primera decía relación con el derrumbe del mundo soviético y la caída de los “socialismos reales”.  Resultaba para entonces imposible pleitear una vía socialista cuando sus paradigmas mundiales estaban mostrando su más completo fracaso y, cual nuevos leprosos, sus “carnes”, o sea el fracaso económico, social y político, caían a las vistas del mundo entero.

Por otra parte, Chile salía de un régimen autoritario de 17 años, robustecido económicamente y transformado en uno de los ejemplos de éxito económico del Continente; y, problema difícil de contornear, con un 43% de apoyo del electorado nacional. En ese contexto era imposible pasar de una fórmula de respeto por la libre iniciativa y la propiedad privada al socialismo de Estado.

Ambas situaciones exigían la aceptación del “consenso”. A través de esta “palabra mágica”, todo se arreglaría en paz y concordia. Es decir, nos acercaríamos paulatinamente al socialismo, pero no en virtud del “avanzar sin transar”, sino del “transar para avanzar”. Esta fue la melodía que encantó, tanto a “concertacionistas” cuanto a políticos de “derecha”, desde el 90 hasta el presente año.

Hoy, nos encontramos en otro paradigma histórico. La ex Unión Soviética parece revigorada en las manos de un Putin, que firma acuerdos con Cuba y se reúne con casi todos los Jefes de Estado de América Latina en Brasil, bajo pretexto de la Cumbre de los BRICS. Estados Unidos parece arrinconado del escenario principal, y surge en el horizonte una nueva superpotencia mundial, la China comunista.

En el escenario interno, la Nueva Mayoría, cuenta con amplia superioridad en ambas Cámaras y la “Derecha” se ve igualmente arrinconada, dividida, y vacilante que los Estados Unidos. Todo concurre para que se olviden los consensos y se retome el “avanzar sin transar” de la década de los 60’.

Así la nueva “palabra talismán”, como las catalogó el Profesor Plinio Correa de Oliveira en su conocida obra, “Trasbordo Ideológico Inadvertido y Diálogo”, parece ser “igualdad”.

Lo propio de las “palabra talismanes”, de acuerdo al Dr. Plinio, es que ellas son deliberadamente indefinidas y cargadas de efectos emocionales. La “igualdad” va siendo transformada cada vez más en “igualitarismo”, y los que no la aprueben son tildados de injustos discriminadores y sancionados con el escarnio público.

¿Consenso o igualdad?

Lo que importa más en el caso, es ver que ambas “palabras talismánicas” han servido para llevar aguas al mismo molino. Es decir, transbordar  a una opinión pública conservadora para una posición inadvertidamente favorable a la sociedad sin clases; que como se sabe, es la utopía del marxismo.

Ayúdenos a llegar a miles de personas como usted.