Conferencia de los Obispos alemanes inventa nuevo concepto de familia

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En el día 18 de junio la Conferencia de los Obispos Alemanes (DBK, sigla en alemán) y el “Comité Central de los Católicos Alemanes” promovieron un día de estudios bajo el nombre “Escuchen lo que dicen las familias!”. Católicos deberían informar en esa ocasión sobre su vida familiar y su concepción de familia. El encuentro se dio con vistas al “Sínodo de la Familia” de octubre próximo y debería servir de preparación para una toma de posición de los obispos alemanes a respecto del matrimonio y de la familia.

El presidente del encuentro fue el obispo Mons. Heiner Kock, simultáneamente presidente da Comisión de Matrimonio y Familia y de la Conferencia de los Obispos alemanes. Mons. Koch es también uno de los tres delegados alemanes para el “Sínodo de la Familia”. La DBK publicó, a través de un comunicado de prensa, un resumen del día de estudios. Con base en él se puede conocer perfectamente la idea a respecto de matrimonio y familia que prevalece en las personas y en los gremios decisivos de la Conferencia de los Obispos Alemanes.

El objetivo del encuentro es así descrito: “El pensamiento fundamental del encuentro fue dar voz a las personas que, cada cual, vive diariamente una determinada forma de familia, y no a los representantes oficiales y a los especialistas comprobados”. Ahora bien, según la concepción católica, el casamiento (entre hombre y mujer) es el fundamento de la familia. Una pareja y su prole forman una familia. No hay por tanto muchas formas de familia. Puede haber varias formas de cohabitación, pero ése es otro tema. Para formar una idea sobre las familias católicas fueron convidadas a hablar diversas personas, que viven en relacionamientos totalmente diferentes:

“Una mujer joven que con su enamorado tiene tres hijos y que para educarlos se enfrenta todos los días a un conflicto entre su fe católica y la falta de ella de parte de su compañero, y que para eso recibe gran apoyo de su parroquia; un hombre divorciado y recasado que se siente frecuentemente ‘marcado’ y se encuentra ante el desafío de vivir su fe – por ejemplo, en la primera comunión de los hijos; […] un hombre que cuando joven adulto precisó de mucho valor para ‘salir del armario’, primero para consigo mismo y después para con su familia católica, porque había aprendido que la homosexualidad sería un pecado e inclusive una infamia.”

La Iglesia es llamada a traer la salvación de Jesucristo para todos los hombres y debe desarrollar una pastoral para todos ellos, en muchos casos llamándolos a la conversión y al cambio de vida. Sin embargo, es falso colocar bajo el concepto de “familia” todas las formas de vida conjunta o de práctica sexual.

Inclusive un homosexual puede relatar sus experiencias, aunque evidentemente no quiera contraer matrimonio y así no quiera constituir una familia. Debería ser aconsejado a combatir su mala tendencia, inclusive por la práctica de la castidad. Que un divorciado recasado se sienta “marcado”, no tiene nada que ver con matrimonio y familia. Igualmente una pareja que no esté casada no lleva una vida de matrimonio (inclusive del punto de vista do código civil).

Se puede ver a qué caos conduce la confusión de conceptos, deliberadamente aceptada, sobre la palabra “matrimonio“ en el resumen de los resultados: “De esas conversaciones fueron resumidos en plenario los resultados: tampoco se debe olvidar a las familias con muchos hijos, que viven según un modelo del papel clásico; el deseo de que sea tomada en consideración la palabra de los Obispos sobre la contribución del casamiento para una vida exitosa; la expectativa de que las iglesias locales y las comunidades acojan conscientemente la pluralidad de familias”.

Lo que aquí se denomina “modelo del papel clásico“(la palabra “modelo” -en el sentido de un papel a ser desempeñado- una invención de la doctrina de género!) es pura y simplemente la familia propiamente dicha. El agregado “clásico” es superfluo. Sin embargo, el hecho de que agreguen este adjetivo muestra que impera en la Conferencia de los Obispos Alemanes la idea de que, más allá de la forma “clásica”, existirían aún otras formas de familia. Por eso, viene en seguida que se debería reconocer la “pluralidad” de familias. La Conferencia de los Obispos Alemanes adopta el concepto de familia del Partido Social-Demócrata y de los Verdes. La Conferencia de los Obispos Alemanes no se siente suficientemente fuerte para defender en la sociedad moderna el concepto católico de familia y casamiento, el único verdadero.

¿Qué dice a respecto de todo eso Mons. Koch (entre tanto designado Arzobispo de Berlín)? “La misión de la Iglesia es acompañar a las personas en su caminata personal a lo largo de la vida. Para hacer justicia a esa tarea la Iglesia precisa oír, comprender y cuestionarse críticamente”. ¿Quiere eso decir que se debe simplemente aceptar los estilos de vida de las personas? ¿Tendremos de aceptar como bueno que las personas vivan del modo como ellas mismas quieran?

La misión de la Iglesia es traer a los hombres al camino del Evangelio, porque ese camino es la única vía que conduce a Dios. Por eso la Iglesia debe empeñarse en libertar a los hombres del pecado, a fin de que se abran para Dios. Si la “vía personal” es falsa, no correspondiendo por tanto al Evangelio, la Iglesia debe decirlo claramente y enseñar cómo se llega al único camino verdadero.

Mons. Koch dijo además: “Precisamos también cuestionarnos sobre lo que es el sacramento y la concepción de la Iglesia sobre el casamiento. Y eso sólo es comprensible en el contexto de las cuestiones sobre vocación y seguimiento.” No habría alternativa para el diálogo, inclusive un diálogo espiritual, que no pudiese ser interrumpido ni siquiera después del Sínodo: “Precisamos permanecer en conversaciones y continuar luchando, en buenas conversas y debates controvertidos”.

¿Qué quieren decir esas frases? El sacramento del matrimonio instituido por Nuestro Señor fue claramente definido desde hace siglos. Igualmente la concepción de la Iglesia sobre el matrimonio. ¡Pero Mons. Koch dice que se podría y debería discutir al respecto!

De esa forma él despierta entre los católicos de izquierda y liberales esperanzas que de ningún modo puede cumplir. En primer lugar: La Iglesia, esto es el Sínodo, no tiene poder para cambiar la doctrina a respecto del matrimonio. Ella no tiene autoridad para eso. En segundo lugar: mucho menos los obispos alemanes pueden hacerlo, sin excluirse de la Iglesia Católica.

El recién nombrado arzobispo de Berlín debe conocer bien esa problemática; sin embargo, no se atreve a decir a las personas de qué se trata. Ésa sería su obligación. Pero no desea exponerse. Si el Sínodo confirma en octubre lao enseñanza de la Iglesia sobre matrimonio y familia, Mons. Koch tendrá que explicarlo a su público.

                                                                            Traducción: Renato Murta de Vasconcelos

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