Ciudad en China vive su “revolución de las cruces”

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Pekin, 6 set (EFE).- Llamada de “Jerusalén de China” por sus varias iglesias, la ciudad costera de Wenzhou, en China, observa hace algunos meses su comunidad cristiana, asesorada por abogados, combatir con incomún determinación la demolición de las cruces de sus templos por el gobierno. A medida que las autoridades las derriban, ellas reaparecen en otros lugares: pintadas en camisetas brancas, colgadas en los autos, en las puertas de las casas y hasta en la cumbre de las colinas.

Siempre en rojo y con grandes dimensiones, substituyendo de forma simbólica las más de 1500 cruces que las autoridades chinas han retirado desde julio de las iglesias de Wenzhou y de otros puntos de la provincia de Zhejiang, centro del cristianismo en China desde la llegada de misioneros occidentales en el siglo XIX. “La resistencia está mayor ahora que antes, y es mucho más difícil de erradicar”, garantizó un religioso local en entrevista al site “chinachange”.

Según él, antes las cruces estaban sólo en las iglesias, pero ahora pueden ser vistas en muchas otras capas de la sociedad, de intelectuales a funcionarios, inclusive entre los ricos empresarios.

Uno de los motivos para el aumento de la respuesta social es el hecho de que, al contrario del año pasado, cuando el régimen comunista se concentró en derribar algunas cruces después de echar abajo la iglesia de Sanjiang, ahora la orden es demoler cualquier cruz bajo el pretexto de una campaña de “embellecimiento urbano”.

“Ahora, con esta campaña de total demolición, todos sienten que ya no se trata simplemente de derribar cruces. No es sólo contra los símbolos, ellos quieren atacar sus creencias”, agregó el religioso con la condición de mantener el anonimato.

Las reacciones fueron múltiples y de las más diferentes formas: de la “toma” del tejado de una iglesia durante un mes por un grupo de fieles para proteger la cruz hasta el bloqueo das estradas de acceso a las iglesias con barricadas de piedras para impedir la llegada de los agentes del gobierno.

La más audaz fue la carta pública escrita por el Consejo de Cristianos de Zhejiang pidiendo al gobierno el fin de esa medida.

Más allá de eso, de forma extraordinaria, la emisora “Radio Free Asia” noticia las protestas tanto de las iglesias “clandestinas”, en comunión con Roma y perseguidas por Pekín, cuanto de las pertenecientes a la oficial Iglesia Patriótica Católica de China, que acostumbra nombrar sus propios obispos y regula las actividades religiosas en el país.

Ante la visible determinación de los cristianos de Zhejiang, las autoridades chinas intensificaron la respuesta. En la semana pasada, prendieron a Zhang Kai, abogado que trabajaba para los fieles de Wenzhou, y seis otras personas, entre sacerdotes e público.

Esas detenciones despertaron la crítica de organizaciones como Amnistía Internacional (AI), que califica a Zhang como “una figura muy importante en la lucha contra la campaña sistemática contra el cristianismo en Zhejiang”, según dijo a la Agencia Efe William Nee, investigador de AI sobre China.

Ya Bob Fu, presidente y fundador de la asociación China Aid, con sede en Estados Unidos, publicó recientemente en las redes sociales que las “detenciones arbitrarias representan un nuevo golpe al Estado de derecho en China”.

Pero la prisión de Zhang, que se suma a la de otros 20 abogados especialistas en derechos humanos – sector con una gran cantidad de cristianos – y de juristas que permanecen presos desde julio, no disminuyó el ímpetu de otros defensores de la Iglesia en Zhejiang.

Yang Xingquan, dueño de una empresa en Pekín, afirmó à Efe que irá a Wenzhou en la próxima semana para ayudar, y dice no temer manifestarse públicamente. Las críticas no vienen sólo de un millón de fieles que se estima que exista en Wenzhou, sino también de otros del país, que abriga a cerca de 100 millones de cristianos, la mayoría protestantes, según los números más optimistas.

Bautizada en Mongolia Interior poco después de nacer hace 30 años, Mei Chao dijo a Efe que siente una inmensa tristeza al ver una cruz ser retirada. Ya Xiao Lin, miembro de una de las iglesias no reconocidas de  la capital, admitió no entender “por qué el gobierno está haciendo esto”.

Otros, como Lin Li, de 26 años y católica hace cinco, creen que la reacción de las autoridades puede ser por el miedo “de no poder controlar la multiplicación de cristianos”, cuando este número parece haber sobrepasado los cerca de 87 millones de miembros do Partido Comunista da China.

Un posible miedo que algunos hallan que ya es visible en el discurso del presidente da China, Xi Jinping, que en mayo resaltó que el desarrollo de las religiones en China “debe ser ajeno a la influencia extranjera”. Influencia que, extrañamente, las autoridades parecen ver también en forma de cruz.

http://www.efe.com/efe/portugal/sociedade/cidade-na-china-vive-a-sua-revolu-o-das-cruzes/50000442-2705245

 

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1 Comment
  1. Julio R. Basoalto Vergara says

    En la historia son muchos los pasajes similares que ha sufrido la Iglesia, sin embargo esas medidas son como podar una planta que luego brotará con más fuerza.

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