Calentamiento global: pseudo-ciencia basada en fraudes

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El 25 de junio último el Instituto Plinio Corrêa de Oliveira (IPCO) promovió en el Club Homs, situado na Avenida Paulista da Sao Paulo, una conferencia del Prof. Dr. Ricardo Augusto Felício sobre “Calentamiento global – pseudo-ciencia y geopolítica”. Graduado en Ciencias Atmosféricas, Master en Meteorología por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales y Doctor en Geografía, el Prof. Felício es docente en la Universidad de São Paulo (USP).

Abriendo la sesión, el Dr. Adolpho Lindenberg, Presidente del Instituto, destacó la importancia del tema y narró interesantes episodios de su vida empresarial relacionados con el mismo.

hablando

De izq. a dir.: Dr. Paulo Henrique Chávez, Dr. Eduardo de Barros Brotero, Don Bertrand de Orleans e Bragança, Dr. Adolpho Lindenberg y el Prof. Ricardo Augusto Felício

Por ejemplo, recordó que dos décadas atrás su Constructora edificó un hotel en Manaus, pero que la mayoría de los obreros, constituida por indígenas, apenas conseguía trabajar debido a problemas de enfermedades y subnutrición. El Dr. Adolpho montó entonces un hospital de emergencia que trató de los indios durante tres meses.

Seguro de que había hecho una obra de beneficencia, contó después el hecho a un líder político ambientalista de Sao Paulo. Éste se enfureció: “¡No! ¡La idea no es socorrer a los indios! ¡Es aprender con los indios! ¡La peor cosa para el ambientalismo es insertar un primitivo en la civilización!”

Basado en sus experiencias, el Dr. Lindenberg dio testimonio de que el fondo del ambientalismo es un embate contra la civilización, en especial contra la Civilización Cristiana. Y agregó que el ambientalismo hoy es un refugio de los líderes izquierdistas que no hablan más de estatización, sino de ecología. Es una nueva religión. Pasó la Edad Media, pasaron los Tiempos Modernos, ahora es el turno de la ecología y del ambientalismo.

El carnaval ecológico de tonalidad izquierdista parte de dos ideas provenientes del mundo científico: 1ª) la temperatura del mundo está subiendo; 2ª) el calentamiento global es provocado por el hombre.

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O climatólogo conferencista hizo de inicio la clásica distinción entre hipótesis y tesis. “Alguien puede pensar que una mariposa moviendo sus alas puede modificar el clima de Júpiter… Puede pensar, pero eso es sólo una hipótesis!” Para que sea tesis es preciso demostrar la hipótesis con evidencias científicamente válidas. En caso contrario, ésta no se sostiene.

O Prof. Felício enfatizó que el calentamiento global es una hipótesis, y no una tesis, una vez que no se basa en realidades probadas. Él destacó que la pseudociencia del calentamiento global ha sido promovida por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC en inglés), organismo político de la ONU envuelto en sucesivos escándalos y que exhibe sus fuentes científicas en notas al pié de página.

El propio Senado norteamericano, después de verificar la ausencia de evidencias científicas en las hipótesis difundidas por el IPCC, le retiró todo el financiamiento. El Prof. Felício dijo que cambiar es propio del clima, que significa cambio. Y que combatir los cambios es tan tonto como combatir el clima. Afirmó que históricamente hubo períodos cíclicos calientes y fríos, y que hoy vivimos en un período interglacial caliente. Pero bien débil, pues hubo períodos en que la temperatura global llegó 10º sobre la media actual y no representó ningún problema. En el último siglo, los años más calurosos transcurrieron en las décadas de 1930 e 1940. Al fin del siglo XX la temperatura quedó bajo esos auges y hoy la Tierra se está enfriando.

El climatólogo señaló también el hábito de los alarmistas verdes de anunciar catástrofes para dentro de cien años o más… Y agregó que en esa fecha tales personas ya no estarán vivas y nadie podrá cobrarles lo que dijeron… Pero el mal estará hecho. Es siempre un “monstruo” que ellos crían y, a medida que nos aproximamos de él, los incorregibles verdes lo empujan para más adelante…

El profesor proyectó recortes de diarios y revistas del siglo XX, con el papel amarillento, anunciando catástrofes de las más variadas que hoy verificamos que no ocurrieron. Las pruebas aducidas por tales órganos eran de una superficialidad risible: las canchas de tenis de Wimbledon… Era todo absurdo, sin evidencias de que la Tierra se estaba transformando en una bola de helado, pero los medios de comunicación divulgaban asustadoras propagandas. La ciencia del calentamiento global es la “tierra de la fantasía”, defendió el meteorólogo. El clima no es un resultado de lo que el hombre hace. Los verdaderos agentes del clima son el sol, que oscila mucho, los océanos (72% de la superficie terrestre), los volcanes y las nubes.

juntos

Aun según el expositor, las nubes son una enorme incógnita sobre el clima, moviendo de 25 a 30% de la energía de todo el planeta Tierra. En ese sentido podemos decir que nada sabemos de climatología, pero los verdes nos anuncian toda especie de cosas, que en último análisis son mentiras. La atmósfera de la Terra es compuesta de 78% de nitrógeno, gas neutro, 21% de oxígeno e 0,9% de argonio. Los gases residuales constituyen 0,039%. Dentro de éstos se contabiliza el CO2, que alcanza la proporción de 0,033% de la atmosfera y es el más importante de los gases residuales. ¡Y, a pesar de eso, los ambientalistas aún pretenden que el CO2 es el culpable de los cambios climáticos!

Los grandes productores de CO2 son los océanos. ¡Los insectos producen más CO2 que los seres humanos! Es imposible decir que los hombres son culpables por el aumento de CO2, agregó el profesor. Si hubo un aumento, aunque infinitesimal, en el último siglo, sólo puede ser atribuido a los océanos. Ese aumento habría hecho subir el índice hasta 0,04%, o más 0,007%.

El CO2 genera ciclos de crecimiento de los vegetales y los dados de los satélites muestran que la vegetación del planeta está aumentando. ¡El CO2 funciona como un fertilizante porque es el gas de la vida! ¡Pero los verdes lo presentan como un villano! El Prof. Felício dijo que todos los científicos saben de eso: cuanto más CO2 en la atmósfera, tanto mejor para el planeta.

Experimentos aumentando el CO2 en estufas y ambientes abiertos apuntan para un crecimiento directamente proporcional de las plantas. Sin embargo, la pseudociencia ambientalista inventó nuevos terrores: según el llamado Himalayagate, los hielos del Himalaya iban a derretirse. Todo no pasó de un fraude, inclusive económico. Las tablas de la temperatura de la Tierra fueron alteradas en el escándalo de Climategate para justificar teorías apocalípticas.

Los alarmistas forjaron “modelos” climáticos que sólo funcionan en el computador y no corresponden a la naturaleza. Eso no es hacer ciencia. O profesor proyectó documentación del propio IPCC para mostrar el “alto índice de fraudes” del terrorismo climático anti-científico.

Pero, a falta de pruebas científicas, los inescrupulosos “héroes del clima” apelan para un principio jurídico: el de la precaución. Ellos alegan que, como no hay certeza de que el CO2 produce cambios, se debe, por precaución implementar medidas como si hubiese certeza. ¡En ese caso, lo que resulta es lanzar la ciencia a la basura y controlar el clima con base en acuerdos de jueces o decretos de políticos!

En nombre de ese principio pasaron a sabotear las instalaciones humanas. Las hidroeléctricas, por ejemplo. El Brasil es un gran perjudicado y el costo será sentido durante décadas. El Prof. Ricardo demostró con números los gastos gubernamentales absurdos para supuestamente controlar las emisiones de CO2, hasta en las obras da Copa de Futbol de 2014!

Comentó inclusive que hasta 2020 Brasil gastará más de 500 mil millones de reales en controles ambientales, dinero suficiente para resolver definitivamente el problema habitacional en el País, donando casas para todos los que no la tienen. ¡En vez de gastar con tonterías, podrían dar casas para todos! Pero eso es sólo un ejemplo.

Al final del evento, el Príncipe Don Bertrand de Orleans y Bragança agradeció al conferencista por su brillante presentación, basada en la realidad objetiva y obvia, de la naturaleza, tal cual Dios la creó.

 

 

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