Biografia señala fraudes de Freud y pone psicoanálisis en jaque

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Una nueva biografía de Freud, escrita por Frederick Crews y aún inédita en Brasil, pone en jaque la propia psicoanálisis al criticar duramente la imagen mitológica de su fundador. El libro, calcado en evidencias documentales, se basa también en cartas del austríaco que fueron divulgadas hace poco tiempo. El mito de Sigmund Freud fue construido por el propio austríaco y por sus admiradores.

Freud: The Making of an Illusion (Freud: la construcción de una ilusión), evidencia conocimiento enciclopédico impecable sobre los mínimos detalles de la vida del psicoanalista. Con foco principal en el período de 1884 a 1900, la contribución más importante de Freud de esa época es un artículo de 1884 sobre cocaína, entonces novedad en Europa. Crews sustenta que el psicoanalista fue usuario de la droga por al menos 15 años.

En su vida íntima, Freud traicionaba a la esposa con su cuñada Minna Bernays — hecho que el libro documenta en abundancia por medio de cartas e testimonios de terceros. Todo indica que él la engravidó en 1900, y el aborto que se siguió lo habría marcado profundamente.

Crews trae muchos ejemplos de la crueldad del psicoanalista con personas próximas. Era común que se aproximase de un colega que suponía tener gran inteligencia o reputación, para posteriormente difamarlo y renegar la amistad. Un ejemplo claro é Wilhelm Fliess, a quien dirigió palabras como “mi amigo amado” y “11 años atrás, yo ya había percibido que era necesario para mí amarte, para enriquecer mi vida”.

Crews considera que Freud nutría, de hecho, un deseo sexual por Fliess — que contribuyó con muchos conceptos psicoanalíticos importantes. Sin embargo, cuando la relación se enfrió, el amigo amado fue relegado a notas a pie de página, y Freud contribuyó, inclusive, para que un alumno robase el crédito de Fliess sobre su teoría de la bisexualidad.

Las correspondencias apuntan inclusive para el interés específico del psicoanalista en sus pacientes. El identifica una cliente rica como pez de oro; escribe que dinero es su gas hilariante; en un otro momento, relata que decidió postergar n viaje porque una de sus pacientes más ricas estaba teniendo algún tipo de crisis nerviosa y puede mejorar en su ausencia.

Entre los destaques de Crews está el caso de Horace Frink, cuyas dificultades en el casamiento se debían, según Freud, a deseos homosexuales reprimidos. El psicoanalista instigó al paciente a dejar su esposa y casarse con la amante, una americana rica y también casada. El nuevo matrimonio se mostró un desastre que logo terminaría en divorcio, y el paciente intentaría suicidarse dos veces.

Hay innumerables evidencias de que el austríaco habría fraudado casos notorios. Segundo Crews, documentos muestran que la técnica psicoanalítica consistía en nada más que una imposición de opiniones a los pacientes y que estudios publicados eran ficción.

El famoso “Hombre de los Lobos”, por ejemplo, fue declarado curado de sus fobias y obsesiones después de cuatro años y medio. Freud siempre destacó ese como uno de los primeros y mayores éxitos del psicoanálisis. Sin embargo, se sabe hoy que el paciente continuó en tratamiento por 60 años — hecho que era del conocimiento de Freud — y declaró que no había sido curado de nada.

La verdad es que algunas de las transgresiones señaladas por Crews ya eran conocidas en el medio psicoanalítico. Siempre predominó, sin embargo, la idea de que la falibilidad del fundador no pone en duda la credibilidad de la técnica como un todo. Pero la psicoanálisis carece de evidencias científicas que puedan ser observadas o replicadas independientemente. Ella es, ante todo, un modo de pensamiento auto-referente. Si hoy sabemos que casos famosos fueron manipulados y falsificados en varios puntos importantes, ¿cómo identificar lo que es legítimo y verdadero en el resto?

Para un campo que aún trata los textos de Freud como obras prácticamente sagradas, la confirmación de que el fraude fue un recurso recurrente de su fundador cae como una bomba — poniendo en jaque no sólo la propia figura del austríaco, sino también la técnica psicoanalítica como un todo.

Stefano Pupe, 32, maestro en psicología por la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (Brasil) y doctor en neurociencias por la Universidad Federal de Rio Grande do Norte, e investigador en el Centro Alemán para Enfermedades Degenerativas, en Bonn.

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