“Nuestra consagración a Nuestra Señora del Carmen, expresada por el acto efectivo de la profesión y conmemorada por el uso y posesión del escapulario, se realiza en nuestros días, por la reconducción de las almas y de todos los valores de la sociedad temporal, para dar gloria a Dios dentro de los caminos de la civilización cristiana, teniendo en Dios su causa final, teniendo en Dios su causa ejemplar, dentro de un camino que, si es camino de verdadero progreso, es por eso mismo, y en este mismo hecho, un camino indicado por los magníficos principios de la Tradición cristiana”.
Plinio Corrêa de Oliveira, “Nuestra Señora del Carmen (16 de julio) – El Escapulario, la Profesión y la Consagración Interna, publicado en “Mensajera del Carmelo”, Año XLVII – Edición Especial – 1959.








