La Plebe dignificada por la religión y degradada por el neopaganismo

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La Plebe dignificada por la religión y degradada por el neopaganismo

 

Como se sabe, el gran Louis Veuillot era de origen muy humilde. Su nombre había sido por el mujerestilizado, talvez para efectos literarios, pero era en la realidad Veillot; esto es, avejentado, que ya por si indica la condición social muy  modesta de su gente.

Entretanto, en una página de las mas tocantes que produjo, el inmortal polemista escribió que, si la orden social fuese restaurada en bases católicas, el no gustaría pertenecer a las camadas elevadas, sino que preferiría quedarse en la plebe. Y esto para auxiliar en la reconstrucción de una plebe digna, conciente de la grandeza de la plebe católica en cuanto plebe católica, celosa de sus derechos y profundamente compenetrada de sus deberes. Lo contrario, en fin, de la plebe neopagana y revolucionaria, que tiene  vergüenza de ser plebe, que sueña solo con sus derechos y detesta que se le hable de sus deberes, de una plebe que no desea sino imitar la burguesía, en cuanto no la derriba. De una plebe como existe típicamente en varios centros industriales del exterior, y como es de temer que se torne en muchos lugares la nuestra, si los hijos de la Iglesia no acudieren a tiempo con la caridad de los recursos materiales y principalmente con el don de los principios claros, vigorosos, auténticamente católicos.

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La metamorfosis revolucionaria de la burguesía procede por etapas y ya va lejos. En la plebe sucede igualmente. Y por esto, si talvez aun son raros los especímenes del burgués o plebeyo enteramente revolucionario, son frecuentes en todas las clases manifestaciones, ora mas, ora menos profundas, de las ideas e de los estilos de la Revolución.

Es pues, útil, para numerosos lectores, burgueses o no, conocer la encarnación de un tipo plebeyo digno, altivo de su calidad de criatura humana incorporada místicamente a Nuestro Señor Jesús Cristo por el bautismo, pero satisfecho en su modesta condición.

Campesina vestida con decente y sensata simplicidad, en la cual se nota una compostura que, mas do que en el traje, sobresale en la mirada serena, firme, profunda, pura e equilibrada hasta el mas alto grado: su nombre llenó su siglo, perpetuo-se en el  nuestro, y brillará en cuanto el mundo fuere mundo. En el Cielo, los Ánjeles lo cantan en alabanza. Es Bernadette Soubirous, incluida por el Santo Padre Pío XI en el rol de los Santos! Ella no es burguesa, no quiere ser burguesa, no quiere parecer burguesa, e ni quiere extinguir la burguesía. Entretanto, pocas burguesas y hasta pocas Princesas, tienen tanta dignidad y decoro personal.

Es la elevación, la gloria, la fuerza de una plebe católica no deformada por el mal aliento de la Revolución.

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pplEl ambiente que frecuentemente la mentalidad revolucionaria busca dominar son los sindicatos. Órganos cada vez  mas poderosos, cada vez mas influyentes, deberían por esto mismo tener cada vez mas un ambiente interior serio, austero, respetable, a  manera de las corporaciones medievales.

Mas el espíritu de vulgaridad, chabacano  que la Revolución hace soplar en toda la sociedad contemporánea, no excluyó a los sindicatos.

Es aquí una escena que esta lejos de tener este aspecto solo en los Estados Unidos, pues es así también en otros países.

Lo que es?  Por las rizadas, por los gestos, por las actitudes, se diría un bloco carnavalesco que ensaya una salida “solemne”. Entretanto, es un grupo de obreros en una fiestansa con aires burgueses – en el peor sentido que los revolucionarios usan indebidamente el término – que muestra un acontecimiento importante: la victoria en las elecciones para los cargos de la directoria de un sindicato.

No hay un verdadero contraste entre uno y otro clichê?

Dos conceptos de plebe. Mas. Mucho mas. Dos conceptos de vida.

 

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