Altivez y harmonioso complemento de la humildad

0 187

Imagen varonil, de una fuerza llena de harmonía y proporción, en que el vigor del cuerpo es como que penetrado y embebido por la presencia fuerte y luminosa de una gran alma. Trazos fisonómicos muy definidos, pero igualmente
proporcionados. Bello? Sin duda.

Pero, por así decir, casi no hay tiempo para analizar la belleza física, pues la mirada profunda, seria, serena, pensativa, grave e suave al mismo tiempo, retiene toda la atención. Es esto a tal punto que casi no se puede observar lo demás.

Es una mirada de pensador y de hombre de acción. Pensador que ve las cosas desde lo más alto de las cumbres de la Filosofía y de la Teología. Hombre de acción que tiene la vista muy puesta en la realidad, que sabe ver a fondo las personas, las cosas, los hechos. Una nota de melancolía en la mirada, un que de firme y enérgico en los labios, una actitud noble e sobrancera de toda su persona, las manos que parecen hechas para el comando, hacen ver en este hombre
extraordinario un luchador que no tiene ilusiones sobre el mundo, tomó definitivamente posición delante el, y está listo para todos los embates que la vida le presente. Todo esto se presenta como que iluminado por una sutileza de expresión y una aristocrática afabilidad que deja entrever el hidalgo y el diplomático.

* * *

Tal fue la riquísima personalidad de aquel que en esta vida se llamó Rafael Cardenal Merry del Val, Arzobispo titular de Nicéa, y que paso para la Historia como secretario de Estado de S. Pío X.

Oriundo de estirpe aristocrática, pues era hijo del Marques Merry del Val y de la Condesa de Zulueta, en sus venas corría sangre ilustre de varios países de Europa: España, Inglaterra, Holanda. Consagrándose al servicio de la Iglesia, al recibir las Sagradas Ordenes y la plenitud del Sacerdocio no perdió nada de sus dotes naturales, antes los elevó. Pues lo propio de la gracia es no destruir la naturaleza, mas elevarla y santificarla. Su sabiduría profunda brotaba de una fe ardiente, de una piedad admirable. Su fuerza era la expresión de una templanza sobrenatural. Su dignidad era fruto de una alta conciencia del respeto que debía a si propio por tantas razones naturales y principalmente sobrenaturales.

* * *

En una época en que un viento de villanía sopla en todo, y trata hasta hacer mediocre el Sacerdocio, preconizando un tipo de Clérigo mesquino, vulgar, secularizado, al sabor de la demagogia reinante, la noble figura del Cardenal Merry del Val se presenta como un admirable modelo de dignidad sobrenatural, que nos hace entender bien la dignidad inefable del Sacerdote en la Iglesia de Dios. Dignidad esta que puede refulgir tanto en un Prelado como Rafael Merry del Val cuanto en el mas modesto Vicario de aldea.

* * *

La altivez cristiana no es lo contrario de la humildad. Antes es su complemento harmonioso.

El Secretario de Estado de S. Pío X era una alma profundamente humilde e a el se debe una de las mas bellas páginas sobre la humildad cristiana.

En esta sección, en que confrontamos habitualmente dos imágines contrastantes, comparamos hoy una fotografía con una oración.

Verán así nuestros lectores como en un corazón verdadera e sobrenaturalmente católico la más alta dignidad coexiste con la más profunda humildad: imitación de aquel Corazón Sagrado del cual la Iglesia nos dice que, a un tiempo, es Manso, Humilde, e de una infinita Majestad.

Letanías de la Humildad del Cardenal Merry del Val

-Jesús manso y humilde de Corazón, …Óyeme.

-Del deseo de ser estimado*,…Líbrame Jesús (se repite)
-Del deseo de ser alabado,
-Del deseo de ser honrado,
-Del deseo de ser aplaudido,
-Del deseo de ser preferido a otros,
-Del deseo de ser consultado,
-Del deseo de ser aceptado,

-Del temor de ser humillado,

-Del temor de ser despreciado,
-Del temor de ser reprendido,
-Del temor de ser calumniado,
-Del temor de ser olvidado,
-Del temor de ser puesto en ridículo,
-Del temor de ser injuriado,
-Del temor de ser juzgado con malicia,

-Que otros sean más estimados que yo,…Jesús dame la gracia de desearlo (se repite)
-Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
-Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
-Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
-Que otros sean preferidos a mí en todo,
-Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,

Déjanos tu opinión

Leave A Reply

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.