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El aborto, ¿un tema ideológico-religioso?

28 Julio 2017

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Estimado radioyente:

Ud. probablemente acompañó por la radio, la TV o las redes sociales de la internet la enorme polémica habida con relación a la tramitación del proyecto de ley de aborto.

Una de las principales promotoras de esta  iniciativa legal declaró que: “hay temas donde no es factible llegar a acuerdo porque sencillamente hay una mirada o desde la ideología o desde la religión”, queriendo, con esa afirmación, descalificar a los pro vida e insinuando que ellos sólo tienen argumentos religiosos o ideológicos.

La afirmación merece un análisis pues ella se ha repetido majaderamente por parte de los promotores del aborto a lo largo de la tramitación del proyecto.

¿Es verdad que existen visualizaciones ideológico-dogmáticas que nublan la objetividad del voto de los parlamentarios?

Evidentemente que sí, pero estos dogmatismos no están del lado de los pro vida, sino precisamente de los pro aborto.

La ideología pro aborto es de conocimiento público y se llama, doctrina de “los derechos sexuales y reproductivos”. Ella afirma que la finalidad de la sexualidad es el placer y que, por lo tanto, una mujer posee total libertad sobre su cuerpo y sobre su opción de tener o no tener hijos, pudiendo “interrumpir” el proceso de una gestación involuntaria como quien “interrumpe” una infección con antibióticos.

Para los abortistas, sólo existe esta vida terrena, en la cual debemos obtener la máxima felicidad y placer, sin que importe si aquello que hacemos es lícito o no. El deber y el dolor no tienen razón de ser en esta vida. Todos los estorbos a la felicidad deben ser completamente eliminados, ya sea el de llevar a término un embarazo “no deseado”, el de tener un hijo discapacitado o el de correr algún riesgo de salud.

Esa religión hedonista de los abortistas tiene como dogma principal la no existencia de un Dios transcendente y eterno, Autor de todo lo criado y de las leyes físicas y morales que rigen el universo, que nos premia  o nos castiga de acuerdo a nuestra conducta.

El Dr. Enrique Oyarzún Ebensperger, Presidente Comité Medicina Materno Fetal Obstetricia y Ginecología, de la Clínica Universidad de los Andes y constante defensor de los derechos del niño no nacido afirmó recientemente en un comentario de prensa:

“… no hay dudas de que estamos frente a las puertas de un país diferente al que muchos hemos soñado. (…)  las controversias que el proyecto de ley de legalización del aborto contiene, obligan a una reflexión que aparentemente no se ha hecho, por los problemas éticos no resueltos. La prueba de esto es que las opiniones de los legisladores en el día de la votación reflejaban no haberse dado por enterados de los numerosos argumentos que especialistas entregamos en las comisiones de Salud”.

El Dr. Oyarzún concurrió repetidamente a las comisiones parlamentarias, en su calidad de experto en ginecología y demostró con argumentos científicos la falacia de las causales aducidas en el proyecto de aborto.

El ginecólogo de la Universidad de los Andes continúa explicando en su artículo que:

“Es claro que el proyecto no resuelve ningún problema médico, y por cierto no resuelve el problema social. Si ocurre lo mismo que en otros países, esta legislación es efectivamente la puerta de entrada al aborto libre.

“Cualquier ser humano diferencia lo que es bueno de lo que es malo, y esto no tiene que ver con religión alguna, como algunos han pretendido hacerlo ver. Hoy se está intentando definir lo que es bueno por encima de las conciencias de los individuos, lo cual no es descartable vaya a provocar voces de protesta en las facultades de Medicina cuando se enseñe que el juramento hipocrático estaba equivocado”.

Quizá algún auditor nos puede preguntar: Y en los pro vida, ¿no existe también una ideología y una religión?

Distingamos. En general todos los senadores que votaron en contra del proyecto lo hicieron claramente movidos por una visión de respeto por el derecho de nacer de toda criatura humana, que se basa en una concepción cristiana de la naturaleza espiritual del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, y en cuanto tal se puede afirmar que fueron movidos por la moral religiosa.

¡Entonces, no hay diferencia entre unos y otros!, nos podrá objetar este mismo auditor.

Le respondemos que Sí,  que existe una profunda diferencia.

Es que la visión de los pro vida movidos por convicciones religiosas coincide con la realidad de la naturaleza humana, con las conclusiones de la bioética, con las evidencias científicas del proceso humano de generación, con los principios jurídicos que consagran la igualdad fundamental de todos los seres humanos, inclusive del que está por nacer, con las consecuencias nocivas que genera el aborto en las madres que lo practican y con mil otras razones de orden racional y científico que confirman las conclusiones de la moral católica y refuerzan las convicciones pro vida.

Es lo que afirmaba SS Juan Pablo II en su Encíclica Fides et ratio, “La Fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad”.

Por ello, a lo largo de su dos veces milenaria historia, la Iglesia amparó, universidades, escuelas de pensamiento, hospitales y mil iniciativas que, inspiradas en la búsqueda de la verdad, han investigado los más profundos temas, sin miedos ni prejuicios.

Al contrario, la ideología y la religión de los abortistas es ciega. Para ellas, la evidencia científica no importa, lo único que vale es el interés personal, justificado por dogmas hedonistas y ateos. Esto es precisamente lo que se llama un prejuicio irracional que falsea el debate racional.

Para concluir con el tema, nos parece importante señalar la oportuna declaración de los Sres. Obispos, entre los cuales el Presidente de la Conferencia Episcopal, quienes manifestaron: “Con dolor constatamos la evidente contradicción con una ética fundada en el ser humano en cuanto a imagen y semejanza de Dios, (…). Por esto, nos duelen más aún las argumentaciones y la votación en favor de estas iniciativas de parlamentarios que se declaran cristianos“.

La expresión de “dolor” tiene todo propósito, pues ella constata con pesar el alejamiento de las enseñanzas católicas de quienes deberían seguirlas.

Sin embargo, para no tener que lamentar nuevamente lo que hoy nos duele, corresponderá  a los Sres. Obispos recordar que, de acuerdo con la Encíclica Evangelio de la Vida, de SS Juan Pablo II: “en el caso de una ley intrínsecamente injusta, como una ley que permite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito por tanto obedecerla, o ‘participar en una campaña de propaganda a favor de tal ley o votar por ella’” (n. 73).

El asunto será más que necesario traerlo a la memoria de los católicos en las vísperas de las próximas elecciones de noviembre.

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Gracias por su audición y recuerde que nos puede seguir, como siempre, en www.accionfamilia.org y en esta misma Su emisora, en el mismo horario, la próxima semana.

 

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