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“La guerra continúa”, advierte la guerrilla disidente en Colombia – UOL

10 octubre 2017

UOL –  4/10/2017

Selva de Guaviare, Colombia, 4 octubre de 2017 “Las FARC están vivas, la guerra continúa”. Aldemar acomoda el fusil de asalto M-16 en las rodillas, viste el gorro verde con la inscripción US Army y dispara advertencias. La paz nunca llegó a la selva del Guaviare, al sudeste de Colombia. Desde que se apartó del proceso de paz que busca acabar con el último conflicto armado de América, Aldemar y los guerrilleros que comanda son enfrentados por el ejército como disidentes.

“¿Disidencia? No cambiamos una coma en la parte ideológica, continuamos siendo revolucionarios que buscan el poder para el pueblo por la vía político-militar”, dice este hombre de 32 años a la AFP bajo un fuerte temporal, en la rivera del rio Inírida, en el Departamento (estado) de Guaviare.

Aldemar casi nunca baja la mirada. Él viste jeans y camiseta de la selección colombiana de football. Es la primera vez que habla con la prensa desde que comenzó la persecución oficial, aunque evite mostrar el rostro ante las cámaras. Él y centenas de hombres no depusieron los fusiles y continúan denominándose Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Ahora son vistos en pequeños grupos sin uniforme.

– “Fuimos traicionados” -El grueso de la organización marxista, inclusive los 7.000 combatientes desistieron de la fracasada lucha armada por el poder y hoy intenta consolidarse como partido de izquierda, a pesar de los atrasos y de las dificultades que el acuerdo de paz firmado en noviembre de 2016 enfrenta. En diciembre, el grupo – que pasó a llamarse “Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común” – expulsó los rebeldes que no adhirieron a los acuerdos. Desde entonces, son tratados como grupos armados “residuales” que, según autoridades, se dedican al narcotráfico, a la minería ilegal y al reclutamiento de jóvenes.

“Fuimos traicionados”, acusa Aldemar, en alusión a la cúpula de aquella que fue la guerrilla más antigua y poderosa del continente. Y advierte: “A pesar de ser unos traidores, no vamos a atacarlos, desde que no se transformen en agentes del Estado y respeten los bienes. En nuestras zonas, vamos a tratarlos como un partido más”.

Bajo el comando de Aldemar, hombres y mujeres del Primer Frente patrullan los márgenes del rio con fusiles a las espaldas. Colonos que cultivan la hoja de coca los reconocen como las FARC, una autoridad de facto que regula el negocio de la droga a la vida social.

Cambio de estrategia –En las selvas del Guaviare, la paz no llegó. El ejército va atrás de los guerrilleros, los campesinos que cultivan coca se quejan del abandono del Estado y el gobierno, presionado por los Estados Unidos, intenta acabar por bien o por mal con plantaciones ilegales, que se extendían a 6.838 hectáreas en esta zona en 2016, según la ONU.

Colombia volvió a ser el mayor productor mundial de cocaína. Y “nosotros continuamos siendo las FARC, pero la estrategia (militar) cambió porque los ‘amigos’ (que negociaron la paz) nos conocen”, dice Aldemar, irónico. A los llamados disidentes se atribuye nada menos que siete ataques con cuatro muertos y 18 heridos en el último año, inclusive tres policías que murieron en una emboscada el sábado pasado.

Uno de sus líderes rebeldes, Euclides Mora, fue muerto poco antes. “Entréguense, en caso contrario los espera o la prisión o la tumba”, advirtió el presidente Juan Manuel Santos. Aldemar, mientras tanto, se vangloria de las varias solicitudes de ingreso que la organización recibe y enumera las razones de su repudio al acuerdo de paz.

“A entrega de armas fue precipitada, se dio antes de que se cumpliesen los acuerdos, el paramilitarismo continúa, la doctrina militar (antiguerrillera) no fue cambiada, no hubo negociación con los campesinos ‘cocaleros’ [cultivadores de coca]”. Aldemar no da números, pero sonríe cuando se le pregunta si, como estiman las autoridades, son 400 los que continúan en armas.

“Volveremos a ser un ejército. Ya estamos en Guaviare, Guainía, Nariño, Vichada, Vaupés, Caquetá, Chocó, Antioquia”, enumeró, citando algunos de los 32 departamentos (estados) de Colombia.

Acompañado de cerca por otro rebelde de cabeza rapada como él y armado con un fusil Galil, Aldemar asegura que la guerrilla, poco a poco, está recuperando control territorial y analiza si vuelve a los secuestros y nombra una nueva cúpula.

¿Les interesa negociar? “Si hay un gobierno que nos dé garantías de una salida negociada para el conflicto, sin renunciar a las armas antes, podemos pensar. Pero no será más con este gobierno”, que dejará el poder en 2018. Para de llover y Aldemar se retira con dos de sus compañeros. Un joven indígena llega al lugar. Según algunos campesinos, él quiere entrar a la guerrilla.

https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/afp/2017/10/04/a-guerra-continua-adverte-guerrilha-dissidente-na-colombia.htm

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