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COLOMBIA: A un año del desconocimiento del plebiscito en Colombia.

10 octubre 2017

Al final de la jornada del 2016, 6.431.376 colombianos habían dicho “no” a la claudicación ante el terrorismo, “no” a la impunidad y “no” a los abusos de un Gobierno que negoció con nuestros verdugos a nuestras espaldas.

Jair Peña Gómez, desde Bogotá 3 de octubre de 2017.

El primer mito que les venden como verdad absoluta a los estudiantes de derecho en las universidades colombianas es que el constituyente primario es el pueblo. El desconocimiento del plebiscito del 2 de octubre de 2016 demostró que no existe algo más alejado de la realidad, son meras utopías. Recuerdo con total nitidez los primeros boletines de la Registraduría Nacional que mostraban como ganador al “sí” al acuerdo FARC-Gobierno. Quienes votamos “no” lo hicimos resignados, con la cabeza en alto y la moral a rastras. Después de todo, en los días anteriores Juan Manuel Santos había ganado el Premio Nobel de Paz entre 376 nominados, el terrorista Timochenko, uno de ellos.

Sólo una persona, el doctor Miguel Santamaría Dávila, presidente de la Sociedad Bolivariana de Colombia, me había dicho, con su semblante de sabio, voz pausada y algún gesto estudiado: “Ganaremos, el ‘no’ va a ganar”. No les di crédito a sus palabras, las encuestas proyectaban una arrasadora victoria del “sí”, la comunidad internacional respaldaba el acuerdo y el Presidente había logrado polarizar el país entre supuestos amigos y enemigos de la paz.

¡Oh, sorpresa! El boletín de las 16.45 fue el primero en dar como ganador al “no”50,10% contra 49,89% del “sí”. Lo imposible empezaba a materializarse, ese amor platónico de la adolescencia, ese premio gordo de la lotería, ese poder volar como Supermán sin aparatos y sin vulnerabilidad. Prometí jamás volver a dudar de un octogenario, de la existencia de los milagros y de la débil sociedad civil de mi país. Al final de la jornada, 6.431.376 colombianos habían dicho “no” a la claudicación ante el terrorismo, “no” a la impunidad y “no” a los abusos de un Gobierno que negoció con nuestros verdugos a nuestras espaldas, contando con dos garantes que lo único que garantizaban era que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) harían de las suyas, Cuba y Venezuela.

Disfruté, he de admitirlo, ver llorar a los que tanto nos vilipendiaron por promover el “no”Esa noche, las redes sociales, siempre escépticas de la efectividad de la democracia, se cundieron de mensajes contradictorios. Los unos, desolación; los otros, esperanza. Aquellos que un día antes creían en la instauración de un paraíso terrenal, se dieron un topetazo con la miserable condición humana. Aquellos que un día antes creíamos que el averno le quedaría pequeño a la Colombia del mañana, estábamos desbordantes de júbilo.

Nadie nos dijo, dejando a un lado el “ellos” y el “nosotros”, que la democracia, como la vida, no son escenarios de victorias constantes o derrotas perpetuas, que las más de las veces deberíamos apostarle a una relación gana-gana, que la nación somos todos o no somos nadie, que la paz es un valor, una virtud y también un don, que no se escritura, que se construye, que no se sentencia, que se dialoga.

Un mes largo después, el 24 de noviembre, Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño alias “Timochenko” estrecharon sus manos, empuñaron sus plumas y firmaron el mismo viejo acuerdo, con un nuevo texto, como lo dijera el ex alcalde de Bogotá Jaime Castro, bajo la mirada de desconcierto de un país que no olvida el carro bomba del Club El Nogal, el collar bomba que acabó con la vida de doña Elvia Cortés, el cilindro bomba en la iglesia de Bojayá y tantos, tantos atentados contra nuestros compatriotas.

Sí, se robaron el plebiscito, lo hicieron en nuestra cara, descubrimos que el papel lo soporta todo y que la sacrosanta Constitución es manipulada a gusto por quienes ostentan el poder. Cómo me gustaría que el 2 de octubre se declarara el día nacional de la lucha contra el terrorismo, pero eso será sólo si en 2018 le damos la estocada final a este ominoso Gobierno y rechazamos de manera rotunda la participación política de los violentos.

https://www.infobae.com/opinion/2017/10/03/a-un-ano-del-desconocimiento-del-plebiscito-en-colombia/

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