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Cardenal Burke: ‘Quizás hayamos llegado al Fin de los Tiempos’

4 diciembre 2017

NFOVATICANA     –      1° diciembre, 2017

Cardenal Raymond Leo Burke

El purpurado señala que en el momento presente hay confusión y error acerca de las enseñanzas más fundamentales de la Iglesia y advierte que cuando el fundamento de la ley moral comienza a ser cuestionado dentro de la Iglesia, “todo el orden de la vida humana y el orden de la Iglesia están en peligro”.

El diario Catholic Herald recoge una entrevista de Paolo Gambi al cardenal Raymond Leo Burke, traducida por Secretum Meum Mihi, en la que se plantean al purpurado cuestiones como la confusión sobre las enseñanzas de la Iglesia y el Fin de los Tiempos, la posibilidad de una celebración eucarística común con los luteranos, la reforma del Rito de la Misa o qué haría si fuera elegido Papa: 

Su Eminencia, recientemente se ha referido a nuestro tiempo como “realistamente apocalíptico”. Y agregó que la “confusión, división y error” dentro de la Iglesia Católica proveniente de los “pastores”, incluso en los niveles más altos, indica que “tal vez” estemos en los Últimos Tiempos. ¿Nos ayudaría a entender lo que quieres decir con esto?

En el momento presente hay confusión y error acerca de las enseñanzas más fundamentales de la Iglesia, por ejemplo con respecto al matrimonio y la familia. Por ejemplo, la idea de que las personas que viven en una unión irregular puedan recibir los sacramentos es una violación de la verdad con respecto tanto a la indisolubilidad del matrimonio como a la santidad de la Eucaristía.

San Pablo nos dice en su Primera Carta a los Corintios que antes de acercarnos a recibir el Cuerpo de Cristo, tenemos que examinarnos a nosotros mismos, o comemos nuestra condenación al recibir la Eucaristía de una manera indigna. Ahora la confusión en la Iglesia va incluso más allá, porque hoy existe confusión sobre si hay actos que son intrínsecamente malvados y esto, por supuesto, es el fundamento de la ley moral. Cuando este fundamento comienza a ser cuestionado dentro de la Iglesia, entonces todo el orden de la vida humana y el orden de la Iglesia están en peligro.

Entonces, existe la sensación de que en el mundo de hoy que se basa en el secularismo con un enfoque completamente antropocéntrico, mediante el cual creemos que podemos crear nuestro propio significado de vida y sentido de la familia, etc., la Iglesia misma parece estar confundida. En ese sentido, uno puede tener la sensación de que la Iglesia da la impresión de no estar dispuesta a obedecer los mandatos de Nuestro Señor. Entonces quizás hayamos llegado al Fin de los Tiempos.

¿Podría darnos una actualización sobre la “corrección formal” [de Amoris Laetitia]?

No puedo decir demasiado. El 14 de noviembre, hizo un año desde que se publicaron las dubia. Toda la cuestión aún está por ser determinada sobre cómo seguir adelante, ya que no hemos recibido ninguna respuesta, ni siquiera un reconocimiento de las dubia, que son preguntas muy serias. Creo que no puedo decir nada más que eso en este momento.

¿Cuál es la interpretación correcta de su reciente renovación en la Signatura Apostólica?

Como cardenal he servido varios dicasterios de la Curia romana. De hecho, ahora mismo estoy sirviendo solo a dos dicasterios, la Congregación para las Causas de los Santos y el Consejo Pontificio para los Textos Legislativos. Ciertamente, tengo preparación en derecho canónico y especialmente en jurisprudencia, por lo que, de cierta manera, mi nuevo nombramiento es lógico. Más allá de eso, no quisiera especular sobre lo que pueda significar.

El secretario general de la Conferencia Episcopal Italiana, el obispo Nunzio Galantino, ha declarado recientemente que la Reforma fue “un evento del Espíritu Santo”, y cada día leemos acerca de prelados que guiñan el ojo al mundo protestante. Mientras tanto, leemos acerca de una comisión que está trabajando en la hipótesis de una interpretación sacramental común de la Eucaristía [un rumor luego negado por el Vaticano]. ¿Moriremos todos protestantes?

Bueno, no veo cómo se puede decir que la división de la Iglesia fue un acto del Espíritu Santo. Simplemente no tiene sentido. Y no sé cuál es la naturaleza de esta comisión, pero no es posible tener una celebración eucarística común con los luteranos, porque ellos no creen en la Eucaristía como enseña la Iglesia Católica, y, de manera muy significativa, ellos no creen en la doctrina de la transubstanciación, que la sustancia del pan y el vino, en el momento de la consagración de la Misa, se transforma en la sustancia del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Que los católicos participen en una especie de Eucaristía ecuménica sería abandonar la fe católica. Este es un ecumenismo profundamente falso que dañaría gravemente la Fe y las almas.

En una homilía, usted afirmó: “La naturaleza de la reforma del Rito de la Misa se ha oscurecido significativamente en cierto sentido; la acción divina en la Santa Misa, que es la unión del cielo y la tierra, ha llevado a algunos a pensar erróneamente que la Santa Liturgia es una acción que hemos fabricado de cierta manera y con la cual podemos experimentar”. ¿Es cierto, como mucha gente piensa y dice, que esta nueva forma de celebrar la Misa es una consecuencia necesaria del Vaticano II?

La forma precisa del Rito de la Misa revisado no necesariamente es una consecuencia del Concilio Vaticano II. De hecho, la reforma del Rito de la Misa tal como se llevó a cabo no siguió tan fielmente como debería lo que el Concilio Vaticano II nos enseñó y quería. Es por eso que hoy estamos hablando de una “reforma de la reforma”: en otras palabras, deberíamos examinar de nuevo cómo el Rito de la Misa debería ser reformado más fielmente de acuerdo con el Concilio.

Ciertamente, el Concilio ordenó alguna reforma del Rito de la Misa. Sin embargo, algunos condenaron la reforma, ya que se llevó a cabo demasiado violenta, en cierto modo, en términos de eliminar tantos aspectos de ella que fue difícil ver continuidad entre los ritos antes y después del Concilio. Por supuesto, esa continuidad es esencial, porque el Rito de la Misa nos ha llegado desde los primeros siglos cristianos como una realidad orgánicamente viviente; no puede usted tener una “nueva” Misa en el sentido de un Rito de la Misa totalmente nuevo. De alguna manera debemos expresar la Tradición Apostólica tal como nos ha llegado.

¿Es posible hoy en día pedir la liturgia tradicional y no ser considerado, por esta razón, un “enemigo” del Papa Francisco y quizás incluso de toda la Iglesia?

Sí; de hecho, la celebración de ambas formas del Rito Romano, la forma más antigua o tradicional, y la Forma Ordinaria, debe considerarse normal en la Iglesia. Desde el motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI en 2007, los sacerdotes son libres de celebrar la Forma Extraordinaria.

Entonces no debería haber ninguna razón para creer que celebrar la Forma Extraordinaria del Rito Romano es una señal de ser de alguna manera un protestante o un enemigo del Papa.

Pero, ¿cómo podemos usar la palabra “católico” para describir tanto a un cardenal que celebra la Misa antigua y que defiende los valores de la familia y, por ejemplo, un obispo como François Fonlupt de Rodez et Vabres, que recientemente ha ordenado un sacerdote siguiendo un rito con elementos hindúes? ¿Qué nos puede mantener a todos juntos?

Mejor que “qué” es “quién”. Quien nos mantiene unidos es Jesucristo, que viene a nosotros en la ininterrumpida tradición de la Iglesia, en su enseñanza, en su sagrado culto, en su disciplina y en su gobierno. No había oído sobre el episodio que menciona, pero un obispo que pretende ordenar a un sacerdote según un rito extraño ha roto la comunión con la Iglesia.

¿Usted, como patrón de la Orden de Malta, tiene alguna actualización sobre la situación inusual de la orden?

No. El Papa anunció que su único representante en la orden es el Arzobispo Becciu [de la Secretaría de Estado del Vaticano]. Me dejó con el título de “cardenal patrono”, pero no tengo ninguna función en este momento. Por lo tanto, no recibo ninguna comunicación de la Orden de Malta o del Papa. Perdóneme una última pregunta tonta: ¿qué haría usted como su primer acto si fuera elegido Papa?

No creo que haya ningún peligro de eso. Creo que, sin referirme a mí mismo, lo primero que debe hacer un Papa es simplemente hacer una profesión de fe junto con toda la Iglesia, como Vicario de Cristo en la Tierra. La mayoría de los papas lo hicieron, generalmente por una primera carta encíclica, como el Papa San Pío X con su encíclica E Supremi. También Redemptor Hominis del Papa San Juan Pablo II es una especie de profesión de fe, recordando nuevamente que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, que la Iglesia pertenece a Cristo y que todos somos obedientes a su servicio.

https://infovaticana.com/2017/12/01/burke-quizas-hayamos-llegado-al-fin-los-tiempos/

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